Los alumnos catalanes, entre los europeos que más abandonan los estudios tras la obligatoria

Los pedagogos de la Fundació Bofill detectan en el sistema educativo catalán una falta preocupante de equidad

Barcelona. (ACN)

El 26% de los jóvenes dejan sus estudios cuando termina la educación secundaria. Un porcentaje que ha mejorado tímidamente en los últimos años. En parte, porque el mercado laboral ya no se los lleva precozmente.

Ahora el paro juvenil supera ya el 50% pero la cifra de jóvenes que ni estudia ni trabaja asciende a 140.000. En Europa sólo Malta (33,5%) y España (26,5%) cuentan con una tasa de abandono prematuro superior a Catalunya. La Fundació Bofill, que pide segundas oportunidades y que se potencie la Formación Profesional, atribuye este fenómeno, en parte, a la falta de equidad del sistema. Por cada alumno extranjero en un centro privado hay tres en uno público.

El 26% de los alumnos del sistema educativo catalán que aprueban la ESO no prosiguen sus estudios. Ni cursan Secundaria ni ningún curso de Formación Profesional. El Govern se ha propuesto reducir la tasa de abandono escolar prematuro hasta el 15% antes del 2018, un porcentaje estipulado por la Unión Europea. Pero los pedagogos de la Fundació Jaume Bofill, en su informe sobre el Estado de la Educación en Catalunya, no consideran que los planteamientos adoptados le acerquen a la consecución de esta meta.

Un "problema de país"

Miguel Martínez, uno de los autores del informe, aseguró que este abandono prematuro es "un problema de país". Aunque en los últimos años se ha reducido tímidamente, del 29% ha pasado al 26%, esta mejora se debe a que el mercado laboral ya no se los lleva precozmente. Pero en la actualidad el paro juvenil supera ya el 50% y la cifra de jóvenes que ni estudia ni trabaja ya es de más de 140.000 personas (el 24% de edades situadas entre 18 y 24 años). Sólo tres países superan Catalunya en este porcentaje.

Sobre esta población hay que actuar prioritariamente para los pedagogos de la Bofill. Con más programas "de segundas oportunidades" como los ya existentes, que reenganchan los estudiantes que han abandonado el sistema educativo, y potenciando con más efectividad la Formación Profesional.

El informe dibuja una población muy polarizada. Por un lado Catalunya tiene más licenciados universitarios que la media europea, pero por otro tiene una tasa de abandono muy elevado. Es un problema "de país" porque tampoco el tejido laboral puede asumir los que estudian más. El país está al frente de países que presentan una mayor desigualdad entre titulados superiores (41%) y trabajos que los requieren (33%).

Un problema de equidad

Si por un lado la cifra de los que siguen estudiando después de la obligatoria y terminan licenciándose es muy elevada pero por el otro también lo es la cifra de los que abandonan tras la ESO, para los autores del informe, hay una "falta de equidad".

La desigualdad de oportunidades existente entre los alumnos catalanes se hace presente a través de múltiples indicadores. Los más desfavorecidos ven el triple de horas de televisión que los más favorecidos, los padres universitarios se implican mucho más en la educación que los que no tienen estudios, las familias catalanas gastan un 50% más que el resto de familias del Estado en educación. Esto último quiere decir, matizan, que para dotar al alumno de todo lo que necesita aquí son necesarios recursos extraordinarios, que "algunos pueden pagar y otros no".

Por otra parte, la segregación de alumnos inmigrantes es muy acusada en el sistema. Algunos centros públicos de algunos municipios -o de algunas zonas de algunos municipios- concentran una gran parte del alumnado recién llegado. Los datos dicen que por cada inmigrante escolarizado en un centro privado (concertado) hay tres escolaritzados en uno público. "Un error", subraya Martínez, que avisa de que si la distribución es más heterogénea "los resultados globales como país son mucho mejores".

El informe pide que se inviertan más recursos públicos en educación y pone en valor la labor de las familias y de los municipios. "Las políticas de proximidad son muy efectivas", afirmó, la experiencia muestra que los ayuntamientos que han apostado por políticas educativas decididas contra la segregación de alumnos inmigrantes en centros concretos terminan obteniendo unos resultados académicos positivos.

En cuanto a las familias, su implicación en la educación de los hijos, y la gestión que hacen del tiempo libre de los pequeños, resulta determinante.

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