El couchsurfing gana adeptos en Barcelona

La comunidad virtual de intercambio gratuito de alojamiento en el mundo cuenta con más de 30.000 usuarios en la capital catalana

Jesús Sancho

Enrique Redondo y dos amigos más estaban de vacaciones hace años en Grecia y decidieron pasar el fin de semana en Bulgaria. Allí uno de los amigos perdió el pasaporte. “Teníamos el dinero justo para estar un par de días y nos quedamos tirados sin poder cruzar la frontera”, recuerda Redondo. Entonces uno de los amigos comentó que había una comunidad virtual en la que personas de todo el mundo ofrecían alojamiento gratuito a través de un sofá o una habitación. “Contactamos con un chico y nos acogió. Me gustó la idea de que una persona que no te conozca de nada te ayude”, añade Enrique, que de esta manera conoció el couchsurfing (couch en inglés es sofá) y desde entonces ha viajado así por Grecia, Turquía y Serbia, entre otros países.

 



Hoy en día hay más de 4.800.000 personas están dispuestas a ofrecer alojamiento gratuito en alguna parte del planeta, según las estadísticas de la página web www.couchsurfing.org, una de las más populares que conecta anfitriones con huéspedes de todo el mundo. Los usuarios se pueden dar de alta de forma gratuita y tienen que crear un perfil donde ofrecen desde su sofá hasta una habitación para los viajeros. Hay otras páginas web que también ofrecen alojamiento gratuito, una de las últimas iniciativas que se ha puesto en marcha es www.swaapping.com, una red social que permite intercambiar casas entre amigos a partir de los contactos de Facebook, Twitter o Gmail.

Ángela Torres, de 36 años y que vive en el barrio de Gràcia de Barcelona, es una experimentada couchsurfer. Ya ha viajado de esta forma por Holanda, Suecia, Noruega o Dinamarca. “Es un intercambio cultural, así puedes convivir con la gente del país y saber cómo vive. Es una oportunidad que no tienes si viajas con una agencia o te alojas en un hotel”, afirma Ángela.

“Con el couchsurfing se construye una comunidad global. Si tú preguntas a la mayoría de couchsurfers te dirá que no sólo es sobre sofás. El alojamiento gratuito ayuda a romper algunas de las barreras para explorar en estos tiempos de crisis económica pero resulta que la gente se preocupa más por conocer personas interesantes en el mundo y compartir experiencias increíbles con ellas”, comenta Heather O’Brien, responsable de comunicación de www.couchsurfing.org.

Nueva York, la ciudad estrella

Por destinos, la ciudad con más couchsurfers del planeta es Nueva York (106.621), seguida de París (83.835), Londres (72.179), Berlín (62.379) y Estambul (52.332). En España hay más 153.000 miembros, el sexto país más numeroso, y Barcelona es la ciudad española con más couchsurfers, la octava del mundo.

“El número de couchsurfers está constantemente creciendo, un nuevo miembro se da de alta cada 11 segundos. El año pasado Barcelona tenía 19.903 y ahora el número ha crecido hasta 32.747 (a fecha 20 de agosto del 2012)”, especifica Heather. Y es que en plena temporada turística Barcelona se ha convertido en uno de los destinos favoritos de los couchsurfers. “Recibimos prácticamente cada día peticiones. La actividad se incrementa desde mediados de junio para San Juan hasta las fiestas de la Mercè”, asegura Ángela. Para este verano ya han pasado por su residencia en Barcelona dos chicos de Estados Unidos y una persona de Francia.

Enrique, que ahora se está trasladando a otro piso, mientras estaba viviendo en el Poblenou también ofreció alojamiento gratuito. Ha acogido personas de Francia, Argentina o China. Una de las últimas visitas fue hace unas semanas de una chica de Austria. “Ahora en verano tengo una barbaridad de peticiones, Barcelona es una ciudad turística que está de moda y todo el mundo quiere venir”, afirma Enrique, quien además quiere dar a conocer otro tipo de ciudad a los visitantes: “Intento también enseñarles lugares no tan conocidos de la ciudad y romper muchas veces con la idea errónea de que Barcelona solo es una ciudad de fiesta”

Consejos de seguridad

Para los couchsurfers en la página web también se da algunos consejos de seguridad que van desde los comentarios, recomendaciones y puntuaciones de otros usuarios hasta un listado de cómo evitar las estafas más frecuentes. “Hasta ahora no he tenido ninguna mala experiencia. Es importante que la persona que haga coachsurfing se comporte bien y sea respetuosa ya que debe ser consciente de que se aloja en la casa de otra persona”, destaca Ángela. “Esto es como todo en la vida, todo puede ser peligroso. Yo leo los perfiles y sobre todo busco personas que tengamos gustos en común”, dice Enrique. Uno de sus últimos viajes ha sido por América Latina: “Estuve en Chile, Argentina, Uruguay, Brasil y Perú. La experiencia fue muy buena porque todo el mundo estaba predispuesto a llevarse bien y te llevas amistades”.

Ángela, que le gustaría hacer couchsurfing próximamente en París y Oporto, también destaca el vínculo que se crea entre huésped y anfitrión: “Sigo en contacto con la mayoría de ellos y con algunos nos hemos vuelto a ver”. Los couchsurfers además organizan encuentros semanales entre los viajeros y los nativos con salidas informales desde compartir una cena, tomar un café, visitar un museo o hacer un picnic.


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