'Una gran tormenta solar podría dañar las telecomunicaciones y los sistemas de navegación'

El experto en clima espacial de la Agencia Espacial Europea analiza las consecuencias de las eyecciones del Sol tras la erupción de esta semana, la más importante en siete años

M. Pauné | S. Colomé. | J. Sancho

La Naturaleza tiene su propio ritmo, evoluciona a un compás cíclico que los humanos sólo podemos acatar por imposición divina. Y ahora llegan de nuevo los tiempos de las grandes tormentas solares. Los Mayas se aventuraron a observar estos ritmos del Sol y su, por muchos expertos, mal interpretado fin del Mundo del 2012 podría ser la predicción de un periodo de máxima actividad solar, reconfirmada por nuestros científicos actuales.

“A partir de una estadística de los últimos 200 años se conoce que los máximos solares (máximo de manchas solares) siguen una periodicidad de aproximadamente 11 años”, afirma el astrofísico Miquel Serra, administrador del Observatorio del Teide. A finales del 2011 el Sol ha entrado en su 24º período de máxima actividad, según los científicos. Y esta misma semana se ha producido la primera gran tormenta de este nuevo ciclo. Hacía siete años que los astrofísicos no registraban una erupción solar como ésta. Y habrá más.

Este fenómeno, pues, no es nada nuevo en la faz de la Tierra, pero puede acarrear consecuencias en las telecomunicaciones actuales. “Es conocido que en el máximo solar ocurrido en el año 1989, y durante intensas tormentas solares, varias ciudades del norte de los Estados Unidos y Canadá tuvieron graves problemas en el suministro eléctrico. También varios satélites sufrieron anomalías temporales en el transcurso de las citadas tormentas”, señala Serra.

La tormenta solar que esta semana ha afectado a la Tierra empezó el lunes con una gran erupción solar que desencadenó el chorro de protones más potente desde 2005. Las consecuencias fueron mínimas, más allá de unas bellas auroras. Juha-Pekka Luntama, experto en clima espacial del Programa SSA de la Agencia Espacial Europea, describe lo ocurrido.

-¿Hasta qué punto fue significativa esta última tormenta solar?
-La erupción solar del lunes por la mañana desencadenó una tormenta de protones que se dirigió hacia la Tierra. Fue la primera realmente fuerte desde 2005. Este tipo de tormentas sólo impactan cuerpos que están en el espacio. Son peligrosas para los satélites y también para los astronautas de la estación espacial.

-¿Cómo se protegieron los astronautas?
-Durante el tiempo que duró la tormenta, se fueron a la parte más segura de la estación.

-¿Está previsto algún mecanismo de evacuación en caso de tormentas solares más potentes?
-No hay ningún plan. Cuando hay una tormenta como esta, no salen fuera de la estación, que está bastante bien protegida porque está dentro del campo magnético de la Tierra. Lo peor de las tormentas ocurre fuera de este campo. Sería completamente diferente si tuviéramos astronautas volando a la Luna. Fuera de la magnetosfera están más expuestos y las consecuencias podrían ser muy graves.

-¿Esta primera tormenta provocó daños?
-No, tuvimos suerte con los protones. También se produjo una tormenta geomagnética, provocada por la eyección de masa coronal. Significa que las partículas de polvo de la superficie del sol se inyectan al espacio, vuelan relativamente rápido pero mucho más lento que los protones. Esta eyección de masa coronal y la tormenta magnética causan las auroras boreales.

-¿Se esperan más tormentas solares de esta intensidad o incluso mayores?
-Esperamos tener tormentas mucho más potentes. Estamos sólo en el inicio del periodo de tormentas. En el último máximo solar, entre los años 2000-2003, registramos tormentas diez veces más fuertes que ésta. Es imposible decirlo, pero puede haber de dos a cinco muy potentes, y unas cuantas como la de esta semana.

-¿Por qué las tormentas solares son peligrosas para los satélites?
-Porqué las partículas, iones, electrones, protones… pueden golpear el sistema electrónico del satélite y provocar fallos en el ordenador. O, en los casos extremos, puede destruir el ordenador del satélite, lo que quiere decir que dejaría de funcionar.

-¿Se podrían colapsar las telecomunicaciones?
-Las compañías de telecomunicaciones tienen satélites de refuerzo en el caso de que uno deje de funcionar. Para las compañías supondría la pérdida de un satélite, lo que representa también una pérdida significativa de dinero. Además, se tendrían que construir nuevos satélites para reemplazar los dañados y lanzarlos al espacio.

-¿No se pueden adoptar medidas preventivas?
-Se pueden hacer muchas cosas. La principal, que hacemos en estos momentos, es advertir cuando detectamos una tormenta solar. Los operadores de los satélites pueden desplazar la gente necesaria a la sala de control y reaccionar rápido en el caso de que se produzcan daños y sean reparables.

-¿Las tormentas pueden afectar a las telecomunicaciones terrestres?
-Sí, pueden afectar a las radiocomunicaciones, incluso a las centrales de energía. Lo importante es advertir a las compañías y operadores de sistemas para que estén bien preparados y puedan reparar los equipos si hace falta.

-¿Qué consecuencias habría si sufrimos una gran tormenta solar como la que en 1859 electrificó cables de transmisión telegráfica?
-Nadie sabe exactamente qué podría pasar. Es muy probable que causara daños en la tierra, pero lo que es seguro es que la vida humana no estaría directamente en peligro. Ninguna gran tormenta solar causaría daño a las personas en la Tierra, pero podría dañar las telecomunicaciones, los sistemas de navegación, los GPS... Una gran tormenta puede causar paradas del servicio de electricidad, apagones… Pero nunca provocará el fin del mundo.

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