El Nobel David Baltimore propone una nueva estrategia contra el sida

Los científicos han logrado una protección a largo plazo contra el VIH en ratones | Las pruebas en personas se iniciarán antes de dos años, informa el biólogo

Josep Corbella

Investigadores del Instituto de Tecnología de California (Caltech) liderados por el premio Nobel David Baltimore han ideado una innovadora estrategia para combatir el virus del sida (VIH) con la que han logrado vacunar con éxito a ratones. Si la misma estrategia funciona en personas, será un punto y aparte en la historia del sida. Y el principio de un nuevo capítulo en la historia de la medicina, porque la misma estrategia empleada contra el VIH podría aplicarse contra otras enfermedades infecciosas para las que no hay vacuna e incluso contra enfermedades no infecciosas... Si funciona.



"Es un gran si", ha admitido el biólogo David Baltimore en una entrevista por correo electrónico. Pero, a partir de los resultados observados en ratones, "pensamos que se puede conseguir una prevención altamente eficaz contra el VIH en personas". Está previsto iniciar ensayos clínicos en voluntarios "en los próximos dos años y tener datos preliminares de eficacia poco después".

La innovadora estrategia que propone Baltimore consiste en vacunar sin estimular el sistema inmunitario. Esto es algo que ninguna vacuna ha hecho antes.

Las vacunas convencionales inoculan un agente infeccioso en el organismo para que el sistema inmunitario lo identifique y lo pueda detener si algún día lo vuelve a encontrar. Es decir, es el propio sistema inmunitario el que organiza la defensa (véase gráfico).

Con la estrategia de inmunización de Baltimore, se inoculan genes en un músculo para que produzcan anticuerpos contra el VIH. Por lo tanto, ya no es el sistema inmunitario quien produce los anticuerpos sino las células musculares en las que se han introducido los genes. "Hemos eliminado la parte del sistema inmunitario de la ecuación", explica Alejandro Balazs, primer autor de la investigación, en un comunicado difundido por Caltech.

Según resultados que se presentan hoy en la web de la revista Nature coincidiendo con el día mundial del Sida, la estrategia ha funcionado en una estirpe de ratones que reaccionan ante el VIH de manera similar a las personas y que los investigadores llaman ratones humanizados.

El equipo de Caltech les ha inoculado un gen para producir el anticuerpo b12. En investigaciones anteriores, este anticuerpo ya había demostrado ser capaz de neutralizar distintas cepas del VIH. En menos de una semana, los ratones que recibieron el gen empezaron a producir anticuerpos b12 en grandes cantidades. El experimento mostró que la producción de anticuerpos se mantuvo a un nivel elevado durante toda la vida de los ratones.

Para comprobar si estos anticuerpos bastaban para frenar el VIH, los investigadores inocularon después el virus en la sangre de los ratones. Empezaron con cantidades moderadas de virus y fueron incrementando la dosis. "Esperábamos que, a partir de cierto punto, los anticuerpos dejarían de proteger a los ratones; pero no ocurrió, ni tan solo cuando les dimos cantidades cien veces mayores de las que bastan para infectar a siete de cada ocho ratones", declara Balazs. Estas dosis, destaca el investigador, son muy superiores a las que una persona podría encontrar en un encuentro sexual o en un contacto sanguíneo.

Viendo que los anticuerpos han protegido a los ratones humanizados a largo plazo y ante altas dosis de virus, los investigadores concluyen en Nature que "la traslación exitosa de esta estrategia a los humanos puede producir una profilaxis efectiva contra el VIH". En otras palabras, la primera vacuna eficaz contra el sida.

Más allá del sida, el equipo de Caltech destaca que esta estrategia puede ser útil para la prevención de otras enfermedades infecciosas, así como para el tratamiento de enfermedades no infecciosas que se puedan combatir con anticuerpos. "Tenemos muchos sueños al respecto", ha declarado Baltimore en su correo electrónico. Pero ha evitado precisar qué enfermedades serían las primeras candidatas.

"Es una investigación que parece tener un gran potencial, hay que probarla en personas", declara Christian Brander, investigador Icrea del laboratorio IrsiCaixa y coordinador científico del programa de investigación de vacunas del sida Hivacat. Pero advierte que hay incógnitas abiertas que pueden impedir que los resultados observados en ratones se repitan después en personas.

La más importante es que los ratones de la investigación han recibido una cepa del VIH llamada NL4-3, que "es la más fácil de neutralizar en un laboratorio". En el mundo real, sin embargo, circulan otras muchas cepas del virus y "falta ver si se consigue una protección eficaz contra ellas", señala Brander.

También falta ver si se consigue una protección a largo plazo en personas, porque los ratones del experimento solo viven dos años. Asimismo, habrá que comprobar que la producción de altas dosis de anticuerpos en las células musculares no conlleva efectos secundarios.

"No estamos prometiendo que hayamos resuelto el problema en personas", declara Baltimore. Pero "si los ratones son alguna guía, deberíamos conseguir una producción estable de anticuerpos durante muchos años con una única inmunización". Y sobre el riesgo de efectos secundarios, el premio Nobel, especialista en inmunología, dice que "no espero que los haya, aunque en humanos empezaremos con dosis más bajas que en ratones para asegurarnos de que no aparezca ninguna sorpresa".


El científico que fue Nobel a los 37 años
Entre los científicos que ganan el premio Nobel, como entre los actores que ganan un Oscar o los futbolistas que ganan el Balón de Oro, están los buenos y después están los grandes. David Baltimore es uno de los grandes. Galardonado con el Nobel cuando solo tenía 37 años por el descubrimiento de la transcriptasa inversa –una enzima que utilizan retrovirus como el VIH–, ha desarrollado desde entonces una fructífera carrera científica llena de avances importantes. A sus 73 años, sigue en plena actividad en el Instituto de Tecnología de California. "Como investigador, está en un nivel superior", explica Antoni Ribas, especialista en melanoma de la Universidad de California en Los Ángeles que tiene un proyecto de investigación conjunto con Baltimore. "Tiene un nivel de comprensión tan profundo de la biología que es capaz de ver qué es esencial y en qué dirección hay que ir".

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