El impactante reto que cambió el estilo de vida de una joven mexicana, ¿te atreves a probarlo?

Decidida a reducir la cantidad de basura que genera, esta joven adoptó un estilo de vida a favor del medio ambiente

Desde hace tres años, Gabriela Baeza, una joven de origen mexicano, se ha convertido en un ejemplo a seguir. Convencida de que el cambio para cuidar del planeta empieza desde uno mismo, Gaby, como la llaman cariñosamente, inició un proyecto en el que el objetivo principal es no generar basura. Lograrlo no ha sido sencillo en una sociedad en la que cada día es más común utilizar productos desechables cuya vida útil no supera los 15 minutos, pero con una serie de acciones que acopló a su vida diaria, hizo un cambio positivo en el que su familia también está involucrada.

Gaby Baeza de Proyecto Cero BasuraVER GALERÍA

Con el Proyecto Cero Basura, Gaby reta a la sociedad para reducir considerablemente las toneladas de basura que cada año se generan por persona y que terminan en los espacios naturales, como los mares, afectando a la fauna que vive en ellos. Para lograr sumergirse en un reto como este, la licenciada en ciencias ambientales por  Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), reveló a Efe que se debe "estar muy consciente" del daño que existe en el medio ambiente, mismo que le llamó la atención desde temprana edad. "Eso es indispensable, que sepas lo que ocurre en los mares, dónde termina tu basura y todo el daño que le hace a los animales", aseguró.

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El primer paso que dio la familia de Gaby fue cambiar su forma de consumo. Para ello, dejaron de comprar productos empaquetados y optaron por aquellos a granel que pudieron encontrar en los supermercados y los mercados tradicionales. Para evitar utilizar bolsas de plástico, la familia Baeza fabricó sus propias bolsas de tela a la medida de los alimentos, como semillas, que comprarían para después almacenarlos en frascos de vidrio.

"Lo siguiente fue cambiar todo lo del aseo", contó orgullosa. El jabón ahora lo compran sin empaquetar, el shampoo y los productos de higiene personal, además de ser biodegradables, también los compran en tiendas en las que ellos llevan sus propios empaques. Los cepillos de dientes convencionales fueron sustituidos por uno de bambú, mientras que la pasta dental es una mezcla casera de bicarbonato de sodio y aceite de coco. "Al principio a mi familia no le gustaba pero poco a poco la fue aceptando", contó entre risas. Y en cuanto a la limpieza del hogar, Gaby y su familia utilizan vinagre y bicarbonato.

Los cambios, aunque parecen pequeños, son visibles en cada etapa de su rutina diaria. En casa, para comer, la familia Baeza ahora utiliza platos de plástico duradero que les permite reutilizarlos múltiples ocasiones y compartirlos entre ellos. Cuando Gaby sale a comer, lleva un "kit de herramientas" con cubiertos de bambú, una botella con agua y un recipiente por lo que pueda surgir. Así, en lugar de recibir platos y cubiertos desechables en los puestos en los que pueda comer, utiliza sus propios contenedores.

¿Y cuando no queda otro remedio?

Aunque su esfuerzo es grande, en ocasiones Gaby y su familia no tienen más opción que utilizar empaques o productos desechables. Y a pesar de que son pocas, procuran reciclar para no generar basura. "Lo ideal en general sería que el reciclaje disminuyera cada vez más, no que dependiéramos de una economía basada en el reciclaje, ya que requiere mucha energía", opinó.

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