Andrés Iniesta confiesa a Risto Mejide que sufrió una depresión antes de ir al Mundial

El futbolista reveló durante el programa 'Chester' que necesitó de ayuda psicológica y psiquiátrica durante una difícil etapa

Tras el percance ocurrido el pasado 15 de mayo donde varios integrantes del público de Chester resultaron heridos tras desplomarse una grada en el campo de la Satalia de Barcelona, Risto Mejide y Andrés Iniesta cambiaban de escenario para continuar aquella entrevista que tuvo que cancelarse tras lo ocurrido. Lo hacían días después, pero con las mismas personas que les acompañaban aquel día, algunas de ellas aún con las heridas visibles del accidente. El futbolista se sentaba de nuevo en el famoso sofá del programa ya como exjugador del F.C. Barcelona, el que ha sido su equipo en los últimos 22 años. Una vida entera que, aunque pueda parecer perfecta, también ha tenido momentos complicados.

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El presentador quiso analizar el periodo entre dos de los momentos más destacados en la carrera del de Fuentealbilla: desde su gol en Stamford Brigde el 6 de mayo de 2009 (en semifinales de la Champions League) al gol del Mundial el 11 de julio de 2010. En esa etapa, según relataba el futbolista, "pasan las mejores cosas que me han pasado en la vida y, a nivel personal, una de las peores etapas de mi vida". El futbolista, que se lesionó una semana antes de esa final en Roma, reconocía que, las constantes lesiones y la muerte de su amigo Dani Jarque, le hicieron vivir "situaciones muy malas": "Quería jugar esa final y tenía que ser titular. Me dejé la vida para jugar esa final, la jugué lesionado y el peaje que pagué después fue muy duro. Se juntó que yo no salía con la muerte de Dani Jarque. Fue un cúmulo de cosas que me hizo entrar en un pozo sin salida. Me sentía vacío por dentro. Sé que es dificil de entender cuando tienes todo- casi todo material- pero me sentí muy mal. Tuve un periodo muy difícil, pero gracias a los especialistas pude salir adelante". 

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El futbolista esa temporada ' se rompió' cinco veces y con cada lesión física venía una lesión mental. "No jugar y no tener continuidad no me hacían estar cómodo y bien. Lo bueno que tuve es que nunca perdí las ganas de entrenar. No me daba vergüenza que mis compañeros me viesen mal. Eso fue un granito de arena para ir saliendo", reconocía el deportista a Risto, a quien dejaba claro que, sin los expertos, todo hubiese sido más complicado: "Sé que si no hubiese tenido lo que tengo alrededor hubiese sido prácticamente imposible. De hecho, el otro día en mi despedida, tres de las personas más importantes de mi vida y de esa etapa estuvieron allí. Inma, la psicóloga, Bruguera y Pepe Navarro, que son dos psiquiatras. Llegué un momento que estaba en casa de mis padres con mi mujer, que en su momento era mi novia, y les dije: 'Necesito a alguien. No puedo más. O hacemos algo o no sé dónde vamos a llegar'. Ahí ya empezó un camino". 

De hecho, la última lesión llegaba sólo un mes y medio antes de comenzar el Mundial, por lo que su presencia estuvo en el aire. Risto, que se quedaba atónito con las palabras del jugador, decía en voz alta lo que muchos pensaban desde sus casas: "Es muy fuerte que el tío que se transforma en héroe nacional un mes y medio antes estaba llorando en un entrenamiento". "Eso es la vida. Esa es mi filosofía. Volver a levantarse y volver a pelear", reconocía el actual jugador del equipo japonés Vissel Kobe.  

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No sólo Risto quiso destacar el lado humano del futbolista, que a lo largo de la entrevista tuvo la visita de varios amigos y de su mujer Anna Ortiz, también una de las personas heridas el día del incidente durante la primera grabación de Chester. Emocionada, la mujer quiso agradecer el gesto y el interés de Iniesta hacia su hijo: "El otro día, durante el momento caótico, se encargó de entretener a mi hijo, se lo llevó y le firmó la camiseta. Ese detalle, lo llevo aquí (dijo señalando su corazón)".  

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