Es un hecho, los habitantes de este país conocen cada vez mejor a la familia del actual presidente, Donald Trump. El personaje más sonado es, sin duda, su mujer Melania, le siguen de cerca sus hijos Ivanka, Eric y Don Jr -fruto de su matrimonio con Ivana Trump-. No, no nos olvidamos del más pequeño del clan Trump, Barron –fruto de su matrimonio con Melania-. Aunque también conocemos a Tiffany Trump, la joven de 23 años que recientemente terminó su relación amorosa con Ross Mechanic -como te contamos en HOLA!-, no hemos profundizado en su historia.

La relación entre Donald y Tiffany no ha sido precisamente la más cercana. Después del divorcio entre Trump y la ex modelo Marla Maples -segunda esposa del mandatario- en 1999, cuando la entonces pequeña Tiffany tenía solos seis años; ella y su madre se mudaron a Los Ángeles, lejos de su padre y sus medios hermanos. Como resultado, su contacto con el clan era escaso, pues viajaba a la "Gran Manzana" un par de veces al año y cenaba con el ahora Commander in Chief y su esposa, Melania Trump. “Su papá es un buen proveedor con cosas como la educación, pero en cuanto a la dedicación de tiempo, era solo yo”, cuenta Maples en People. “Su padre no podía estar ahí en el día a día. Él ama a sus hijos, de eso no hay duda. Pero todo era un poco de negociación”.

De esta forma, mientras Marla criaba a Tiffany en la costa oeste, el apoyo económico por parte de Trump era escaso –al menos comparado con el que brindaba al resto de sus hijos-. Le pagó los estudios en la Universidad de Pennsilvania, dónde él también asistió en su momento, y le dio un apartamento, es todo. Poco se habla de este tema, y todavía menos del hecho de que “la Trump olvidada” fue muy buena estudiante, graduándose en Sociología y Estudios Urbanos en 2016 con excelentes notas.

En su libro The Trump Card: Playing to Win in Work and Life, Ivanka Trump habla sobre su relación con Tiffany en la edad adulta, con especial énfasis en su influencia como hermana mayor para motivarla a conseguir algo más de estabilidad económica –a través del padre de ambas-. “Todo lo que ella quería en realidad era encontrar una manera de disfrutar algunos de los privilegios que sus amigos disfrutan, de la misma forma en que los habría disfrutado ella si viviera bajo el mismo techo que nuestro padre… Fui con él y le sugerí que pensara en sorprender a Tiffany con una tarjeta de crédito en Navidad, con una pequeña paga mensual. Desde luego que él aceptó, y Tiffany se sintió aliviada, además de apreciar inmensamente el gesto”.

Sin duda, detalles como éste hablan de la buena relación que tienen las hermanas y, por otro lado, de lo diferente que ha sido la vida para Tiffany. Como ejemplo, ella no tiene problema de volar en clase turista, de acuerdo a Cosmopolitan. Algo que para la mayoría de nosotros no es algo fuera de lo común; entre los retoños del presidente parece un dato peculiar, dada su conocida fortuna como empresario inmobiliario. Podríamos incluso aventurarnos a decir que Tiffany tiene una vida “sencilla”, comparada con los lujos que rodean a esta mediática familia.

El mismo Donald Trump nos ha dejado declaraciones algo ambiguas respecto a su relación con su cuarta hija. El día de la elección, se sentó a platicar en Fox & Friends y dijo: “Estoy muy orgulloso de todos mis hijos, quiero decir, estoy viéndolos ahora como ejemplo… pero estoy muy orgullosos porque Don, Eric e Ivanka y, tú sabes, en menor medida porque acaba de salir de la universidad, pero, eh… Tiffany, quien también ha sido increíble. Quiero decir, ellos trabajan tan duro”.

En el ámbito de la política, Tiffany parece ser bastante neutral, aunque estuvo al lado de su padre durante la campaña electoral –apareciendo en contadas ocasiones-, su ahora extinto noviazgo con Ross Mechanic nos dice que se toma las cosas tranquilas; pues es un dato conocido que el joven es Demócrata declarado.

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