Armando Correa y su primera novela: ‘Todas las historias personales mías están metidas ahí’

El escritor y periodista acaba de lanzar ‘La niña Alemana’, un trabajo de ficción que comenzó a escribir en 2001.

La tragedia del Saint Louis, un barco que en 1939 llevaba a casi mil judíos desde Europa a La Habana, para emigrar finalmente a Estados Unidos, pero que terminó topándose con la negativa del gobierno de la isla a recibir a la mayoría de sus pasajeros, es el punto de partida de La niña alemana, de Armando Lucas Correa. Pero el escritor y también editor de People en Español construyó un relato mucho más complejo en su primera novela; uno que entrelaza generaciones, desde la niña del título, Hannah, y su infancia en Berlín durante la Segunda Guerra Mundial a una tragedia más cercana y que en su relato parece tener lazos emotivos con la del Saint Louis y el Holocausto: el atentado a las Torres Gemelas en Nueva York. Es, también, un libro muy distinto a su primera obra, En busca de Emma, un trabajo de no ficción. Pero Correa considera que ese trabajo fue más bien un “accidente”, porque él no pensaba escribir sobre sí mismo —comenzó como crítico de teatro y danza en Cuba, y escribió una obra para las tablas— y una editorial se acercó para ofrecerle escribir sobre la aventura que había vivido al “buscar” a su primera hija junto a su pareja mediante una donación de óvulo y una madre gestacional.

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“Fue, en verdad, un accidente, porque llevo muchos años escribiendo este libro”, dice Armando, en referencia La niña alemana, durante la campaña de promoción del libro en Miami. “El último capítulo lo comencé a escribir en 2001, si no me equivoco. Estaba escribiendo una historia sobre una niña y su padre, que el 11 de septiembre sale a Manhattan a trabajar y nunca regresa. Y sobre su mujer que no quiere aceptar el seguro de vida por su muerte hasta que le muestren el ADN. No quiere, porque él no trabajaba en el World Trade Center, pero desapareció ese día”.

“Esta novela es como un cuento de hadas contado a través de esta niña”, dice Correa, en referencia a Anna, la hija del hombre desaparecido en el 11 de septiembre y que comienza a descubrir su propia historia familiar cuando recibe una misteriosa caja de su difunta tía abuela, Hannah. “Yo pienso que la tragedia del Holocausto, y del Saint Louis en particular, tiene huellas que nos siguen marcando. Y una de ellas tiene que ver con el rol que tuvo Cuba en el Holocausto, y nadie habla de ello. Y luego vino el 11 de septiembre, causando en parte que hoy exista un rechazo al refugiado, al de piel diferente, al que cree en un dios diferente. Yo quería que esa tragedia se viera hoy, que es el conflicto del refugiado”.

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Estrellas de la televisión acudieron al lanzamiento en Miami.

“Yo pienso que el cada vez que hablamos de tragedias o el Holocausto, se habla de números. Y esta es una novela sobre la pérdida que yo quería que estuviera personalizada”, agrega el autor quien dice haber oído de la negativa del gobierno cubano a recibir a los refugiados del St. Louis de labios de su abuela a los 10 años.

“Yo crecí en Cuba en los años setenta y ochenta, y de niño mi abuela me decía que el país iba a pagar durante los próximos 100 años por lo que había hecho a los inmigrantes judíos”, afirma Correa, quien recuerda una anécdota que demuestra el compromiso de su abuela con ese sentimiento. Entrado en la secundaria, su abuela le dijo que no servía de nada aprender el ruso que le enseñaban en la escuela, que necesitaba aprender inglés. Y lo envió a estudiar con viejo alemán, al que le pagaba “una fortuna”. “Yo no entendía por qué hacía eso. Para mí era una tortura”, recuerda. “Y después me enteré que ese viejo era un refugiado”.

“Ella tenía ese rencor dentro por lo que habían hecho a los refugiados”, señala el escritor, quien se pasó años investigando al detalle para escribir la novela; una investigación que incluyó caminatas por Berlín, viajes en barco y hasta adquisición de mapas de la época del St. Louis. “Todas las historias personales mías están metidas ahí, aunque no tengan que ver con la trama. Yo también lo tenía lo tenía adentro y me desahogo con el libro”.

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