Más que música, un modo de superación: los concursantes de 'La Voz' no tienen límites

Una chica ciega de nacimiento, un joven que superó en la adolescencia una grave enfermedad... el concurso reúne a personas con mucha fuerza interior y ganas de superarse

Talento hay en muchos lugares pero, en ocasiones, está oculto. En La Voz se trata de encontrarlo y por eso los jueces afinan el oído cada lunes para localizar entre tantos aspirantes a aquellos que se pueden convertir en auténticas estrellas. Parejas de hermanos, hijos que siguen el camino de sus padres y hasta un cura han pasado ya por el escenario del programa y han logrado su billete a la siguiente fase. Sin embargo siguen desfilando ante los coaches historias de superación que emocionan casi tanto o tal vez más que las voces que las cuentan.

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A Marina Rojas, de 22 años, le falta el sentido de la vista, es invidente de nacimiento, pero eso no le ha impedido desarrollar su pasión por la música. Se crio con su abuela paterna que es la que la cuidaba y le cantaba todas las tardes y, gracias a ella, se fue aprendiendo las melodías. Ahí nació su amor por este arte. Aseguró que es algo sin lo que no puede vivir y logró transmitirlo con la canción Lascio ch’io panga, de Haendel. Todos se dieron la vuelta excepto Alejandro Sanz que, como ya tiene un cantante lírico en su equipo, necesita cosas diferentes. Después de pelearse, eso sí, en tono cómico como hacen siempre, los jueces escucharon el veredicto que, en este caso, dan los concursantes. “Estoy muy agradecida por todo lo que me habéis dicho porque de verdad que os admiro a todos muchísimo, pero me voy con… Laura” dijo Marina.

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Fuerza y ganas de superarse es lo que ha demostrado también Álex, un madrileño de 27 años que cuando era apenas adolescente tuvo que superar una grave enfermedad (le encontraron varios tumores cerebrales). “Fue una etapa muy dura, pero gracias a mi enfermedad, empecé a cantar. Antes de estar enfermo no me atrevía a cantar en público, ahora sí puedo” contó. Perdió el miedo a actuar en público y por tanto al qué dirán, así que decidió comenzar a hacer lo que realmente le gusta. Para su actuación escogió, Born to be wild, de Steppenwolf, y logró que Malú se diera la vuelta en el último momento para encontrarse con su estilo roquero. “¡Qué rollazo tiene! Me ha encantado cuando me he girado y le he visto. Creo que puede dar mucho de sí” ha dicho la coach.

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Original y con un instrumento nada común. Rosa escogió el arpa para su particular versión de Get Lucky, de Daft Punk, y convención a Laura Pausini. Más que fascinado se quedó Antonio Orozco con la actuación de Nalaya, tanto, que Alejandro Sanz le dijo: “Te veo con una bandurria y comiendo mojo picón”. El buen humor, las bromas entre ellos y sobre todo una lista grande de talento y buena música. La Voz sigue avanzando y a buen ritmo.

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