Francisco Rivera estalla contra su hermano Kiko por la herencia de su padre

'Ya llegará el día en que tengamos que vernos frente a Dios y a mi padre', escribió el diestro en Twitter tras las polémicas declaraciones de Kiko en 'Sálvame Deluxe'

Aguas revueltas de nuevo entre los hermanos Rivera. Kiko acudió anoche a Sálvame Deluxe y confesó, entre otras muchas cosas, que no tenía intención de repartir con Francisco y Cayetano las pertenencias de su padre. El hijo de Isabel Pantoja alegó que las pertenencias de sus hermanos habían sido sustraídas en el robo de Cantora y que por tanto los objetos de Paquirrí que allí quedaban le pertenecían únicamente a él. Estas declaraciones provocaron el estallido de Francisco en las redes sociales. "Lo único que he querido siempre es poder disfrutar de algunas cosas de mi padre, cosas sin valor económico. Solo quiero para Cayetano y para mi algo suyo de torear. Y 30 años después sigo sin nada", escribió.

A estos 'tuits' siguieron muchos más. "En la vida hay que aprender a levantarse y a no guardar en el alma todo aquello que te hace daño. A veces lo ponen muy difícil, pero yo me agarro a mis recuerdos bonitos con mi padre y madre, y me agarro a los míos de verdad. ¿Qué daño pudimos hacer dos niños de diez y siete años para no recibir nada de su padre muerto? Evidentemente, ninguno. ¿Y por qué tenemos que pagar nosotros el odio hacia otras personas? Yo no lo sé", añadió.

Francisco reconoció en las redes que no había visto la intervención de Kiko en Sálvame, porque "bastante tengo con recuperarme de mis lesiones y centrarme en el toro y en mi trabajo". Eso sí, advirtió: "Si yo hablara es cuando iba a subir el pan... pero a la bestia". Francisco, cansado de estar a todas horas en boca de su hermano Kiko por estos temas, manifestó: "¿Qué pasaría si Cayetano y yo no existiéramos? ¿De qué iban a ganar dinero tanta gente? ¿Trabajando? ¡No creo! Creo es una pena que la gente no tenga otra manera de ganar dinero. Si mi padre levantara la cabeza...".

Más calmado, el torero recordó la figura de su padre con estas palabras: "Me quedo con las lecciones que me enseñó mi padre y el amor que nos profesaba, así como con la leyenda que se creo él mismo con su caminar. De él se conoce su fuerza, su valor, su capacidad en la plaza, su carisma. Pero mi padre, por encima de todo, era un hombre bueno. Entregado a sus hijos, a los tres, a su familia y a sus amigos. Solo espero andar mi camino y poder mirarle a los ojos el día que vuelva a abrazarlo. Le echo mucho de menos y siempre pienso que todo esto le tiene que doler en lo más profundo de su corazón".

Para concluir, Francisco escribió: "Ya llegará el día en que todos tengamos que vernos frente a Dios y a mi padre. Yo seguiré intentando no tener que agachar la cabeza ante ninguno".

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