No hay nada comparable a estar sentado en la butaca de un teatro mientras en el escenario suena una sinfonía, la música envuelve al espectador y sacia sus sentidos. Pero ¿se podrían traducir las sensaciones que el autor quiso transmitir en esas melodías en palabras? Lo cierto es que sí y así lo ha demostrado el director Emil de Cou, director de la Orquesta Sinfónica Nacional de Estados Unidos, en uno de sus recitales. La Sexta Sinfonía, Pastoral, del maestro alemán Beethoven sonó en el teatro al aire libre de Wolf Trap, situado a treinta kilómetros de Washington, pero fueron miles de aficionados los que pudieron disfrutarla sin importar en qué parte del mundo se encontraran.

El vehículo por supuesto fue una de las redes sociales con más desarrollo actual Twitter, que se enfrentó así a un nuevo experimento de sus capacidades. A través de ella ya conocemos lo que hacen en cada momento miles de personas: estrellas de cine, políticos y personas anónimas que dejan sus pensamientos en menos de 140 caracteres. El director De Cou dejó escritos hasta 30 mensajes que uno de sus ayudantes fue enviando en el momento preciso. “La música evoca los pájaros cantando, el sonido de un arroyo y ruedas que corren sobre los adoquines. Mientras las notas se aceleran, el arroyo discurre más rápido. Beethoven explicó que cuando las notas se ralentizan, el agua se convierte en más profunda” fueron algunas de ellas.

El público pudo así introducirse en la mente del músico a través de un teléfono móvil u otro dispositivo electrónico cuyo uso estaba permitido en la parte trasera del recinto. Como en toda experiencia inédita, hubo opiniones para todos los gustos: los que se mostraron del todo reacios, pero también los que aplaudieron una iniciativa que pretende acercar la música clásica a nuevas generaciones.

¿Está cambiando el modo de disfrutar del arte? ¿Qué habría dicho Beethoven de este concierto cibernético?

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