Una vida sana puede suponer un ahorro de un 30 por ciento

La salud y el bolsillo se benefician de los hábitos saludables, como comer equilibradamente y realizar ejercicio

Por la OCU
Unos hábitos saludables suponen un considerable ahorro para su bolsillo. Y para su salud, los beneficios son incalculables. Una vida saludable es aquella que permite vivir más años con una buena calidad. Este estilo de vida se asienta sobre cuatro bases: no fumar, moderar el consumo de alcohol, practicar ejercicio y seguir una dieta equilibrada. Muchas personas alegan falta de tiempo o ingresos para seguir estas pautas. “Hacerdeporte sale caro” o “Comer sano cuesta mucho” son dos de las excusas más empleadas. Pues bien, tras comparar el gasto mensual para dos perfiles de vida, uno habitual y otro más saludable, podemos afirmar que esa percepción es errónea.

De hecho, llevar una vida sana puede suponer un ahorro de un 30 por ciento anual de los gastos de una persona. A nivel colectivo, la reducción del gasto sanitario que supone una población sana se cuenta por cientos de millones de euros. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 75 por cierto de la carga social de enfermedad en Europa, medida utilizada para cuantificar la pérdida de salud de una población, está ligada al comportamiento individual y a la combinación de hábitos perjudiciales. El estudio, elaborado por la OCU, constató que una vida saludable (esto es, alimentación, poco alcohol, nada de tabaco, y ejercicio constante) supone una media de 127 euros al mes, mientras que el ritmo habitual (al que, además de una dieta menos sana, añadimos el consumo de alcohol y tabaco) supone unos 235 euros mensuales.

Así, existen varias recomendaciones para seguir una vida próspera, tanto en salud como en economía. En la dieta resulta muy importante incluir más cereales, frutas y verduras, y restringir las grasas y los azúcares. Hacer la compra con una lista cerrada ayuda a no caer en la “tentación”, y comprar productos de temporada equilibran el bolsillo y la línea.

En cuanto al consumo del alcohol, la premisa es obvia: limitarlo a ocasiones puntuales. Es importante hacerlo de forma moderada, no mezclarlo nunca con medicamentos y dar ejemplo de mesura delante de los niños.

Las mismas premisas prácticamente con el tabaco, aunque con un fin más firme: dejar de fumar. Los beneficios en la salud son inmediatos, y en la economía personal también.

El ejercicio físico es otra de las bases de una vida saludable. Llevar una vida activa reduce el riesgo cardiovascular, de hipertensión, de diabetes tipo 2, de algunos cánceres y de obesidad. No es necesario acudir a un gimnasio, basta con caminar una media hora diaria, andar en bicicleta o nadar, ahora que llega el buen tiempo. Recomendaciones como subir las escaleras a pie o apearse una parada antes en el autobús o en el metro son hábitos sencillos y factibles.

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