Connie Calp, tras serle transplantado el 80 por ciento de su rostro, vuelve a respirar, sonreír y comer con normalidad

Connie, perdió la mayor parte de su rostro, tras un disparo de su marido durante una discusión


Connie Calp, tenía una vida normal, casada, trabajando, como podría ser la vida de cualquiera de nosotros. Un día, durante una discusión con su marido, Connie recibió un disparo en el rostro que le cambiaría la vida para siempre. Connie perdió su nariz, un ojo, se desfiguró las mejillas e incluso desapareció su labio superior.

A partir de esto, Connie Calp, no pudo volver a tomar alimentos sólidos o beber de una taza normal. Perdió el olfato, el gusto y sólo podía respirar gracias a una traqueotomía que le tuvieron que practicar.

Su marido y agresor, se disparó también durante aquella discusión, aunque sólo recibió heridas leves. Actualmente, cumple una condena de siete años en prisión por lo sucedido, aunque desde luego que fue Connie quien se llevó además del disparo, la peor parte.

Sucedió hace más de ocho años. Durante todo este tiempo, Connie se ha sometido a más de treinta operaciones en su rostro. Para reconstruir sus pómulos, los médicos utilizaron parte de sus costillas, huesos de sus extremidades para reconstruir el maxilar superior e injertos de las caderas para la piel de la cara. Finalmente, fue en diciembre del pasado 2008, cuando Connie se sometió al transplante facial. Gracias a tanta intervención e incomodidades Connie ha vuelto a respirar por la nariz, a reír e incluso a comer alimentos normales.

La operación se llevó a cabo en la Clínica Cleveland de Ohio. Durante más de 22 horas, los cirujanos trataron de reconstruir el rostro deformado de Connie. Se trata de la cuarta operación de este tipo en la historia aunque nunca se había procedido a operar un transplante de más del 80 por ciento del rostro, tal y como explican en la página web del hospital. El transplante ha incluido trabajos tanto en la nariz y párpados superiores, transplantados al 100 por cien como de diferentes tipos de tejido, como piel, músculos, arterias, estructuras óseas, venas y nervios.

Los especialistas, esperan que Connie pueda volver a la normalidad total. Respirar sin problemas, oler o comer cualquier alimento. Los médicos que la atendieron en el transplante, en la rueda de prensa que ofrecieron tras la operación, aseguraron que las sensaciones podrían volver a su rostro en los próximos seis meses mientras que el resto de las funciones, tardarían un año. La rehabilitación de los músculos faciales han apuntado que Connie, probablemente, será capaz de volver a sonreír.

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