Jesús Neira: 'Volvería a hacerlo. Sólo me arrepiento de haberle dado la espalda'

Primeras declaraciones del profesor, concedidas a Antena 3 televisión, tras la brutal paliza que recibió que le dejó 68 días en coma y de la que lleva recuperándose en un hospital más de siete meses

El profesor Jesús Neira ha hablado por primera vez desde que entró ingresó hace más de siete meses en el Hospital Puerta de Hierro de Madrid, tras recibir una brutal paliza que le dejó 68 días en coma, cuando intentaba defender a una mujer que estaba siendo agredida por su pareja. Todavía no ha abandonado este centro hospitalario en el que se recupera poco a poco de sus lesiones y no sabe que es un héroe civil y tampoco quiere saberlo, porque como ha dicho en su primera entrevista, concedido a Antena 3 televisión, es algo que le asombra.

Todavía con el pulmón derecho afectado y sin haber recuperado del todo la movilidad de la mano izquierda, Neira asegura que cada día se encuentra más fuerte y ya ha empezado a caminar. Ahora, después de todo este tiempo de lucha y superación, recuerda lo ocurrido el pasado dos de agosto.

Jesús Neira se encontraba con su hijo y al entrar a un hotel donde iban a tomarse un refresco, se encontró a un hombre dándole una “soberana paliza” a una mujer. “Una brutalidad. La tenía como un guiñapo bamboleándose y la seguía golpeando, entonces yo le increpé”, recuerda. Después este hombre llegó por la espalda y le golpeó en el hall del hotel. A pesar de las terribles consecuencias que tuvo su heroico acto, afirma que lo volvería a hacer: “A no ser que fuera un robot al que le quitasen la memoria, la mentalidad, la educación, la personalidad y el modo de sentir las cosas... Si te quitan todo eso puedes actuar de otra manera, pero si sigues siendo lo que eres, actuarás exactamente igual”. El profesor ha podido ver las imágenes de la paliza que quedaron registradas en la cámara de seguridad del hotel y dice que le repugnaron profundamente.
De lo único de lo que se arrepiente, es de haberse confiado y haberle dado la espalda al agresor: “Me arrepiento de haberle dado la espalda a una cucaracha. Yo no estoy acostumbrado a relacionarme con cucarachas y desde luego creo que no es de hombres al golpear a nadie por la espalda”.

‘Estoy orgulloso de mi hijo’
Su hijo Alejandro fue quien salió en su ayuda y quien consiguió que el agresor dejara de golpearle salvando así su vida, algo de lo que se siente inmensamente orgulloso, aunque en un principio estaba muy preocupado por si esta violenta vivencia podría haberle dejado huella. “Si me hubiera golpeado de aquella manera evidentemente estaría muerto. Esto fue muy duro para mí en mi relación con Alejandro, porque fue una situación muy violenta, pero no le ha dejado rastro”, comenta.

‘Sólo pido que se haga justicia’
El profesor dice que está al tanto de las declaraciones en las que la agredida afirmaba que se metió en una pelea que no le correspondía, y asegura que le da lo mismo. “En este mundo hay una gama muy alta desde las cucarachas hasta las personas y lo que puedan dejar de hacer o de decir me trae al fresco”, asegura.

Una lucha por la vida sin tregua
A pesar de su fuerza y su valentía tanto tiempo entre las paredes de un hospital hizo que en algún momento pensara lo peor. “Hubo momentos en los que creí que me moría y los médicos después me dijeron que estaba al borde del abismo. Es más, recuerdo que hablé con mis hijos y les dije que era posible que me muriera. Se lo tuve que decir con claridad porque sentía que no podía más, sentía que estaba al límite”, confesó el profesor. Su mujer, Isabel, ha sido durante todo este tiempo su muleta y le ha dado el aliento que necesitaba para seguir adelante y no rendirse.

Después empezó a mejorar su estado de salud y recuperó las fuerzas para seguir adelante. Perdió entre 40 y 50 kilos durante el coma y dice que la primera vez que vio cómo era su aspecto físico fue en la portada del diario El Mundo, ya que antes no se había querido mirar al espejo. Todavía le queda una operación para implantarle un trozo de cráneo que le van a mandar de Estados Unidos y después su meta es salir del hospital y poder comerse un bocadillo de chorizo. No guarda rencor, tampoco ha cambiado, asegura que sigue siendo el mismo, “quizá más humano” y ha aprendido a valorar otra serie de cosas, como por ejemplo a poder estar de pie o mover las manos. Entre sus próximos planes está trabajar en el programa de televisión Espejo Público y dirigir un observatorio contra el maltrato, puesto que le ha ofrecido la Comunidad de Madrid. Y un sueño que espera hacer realidad es un crucero por el Caribe, algo que quizá pueda hacer dentro de un mes y medio, fecha en la que podría recibir el alta.

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