Una pareja recupera a sus hijos después de que fueran secuestrados hace veinte años por su abuelo

Un episodio antiguo de un programa de televisión de casos sin resolver hizo posible que hallaran a los chicos, que ahora tienen 27 y 28 años respectivamente

La pesadilla que comenzó hace veinte años para Mark y Debbie Baskin por fin ha terminado. Después de estar buscando a sus hijos Christie y Bobby, que desaparecieron en Tennessee hace veinte años, a la edad de 7 y 8 años respectivamente, las autoridades los han encontrado. Lo que nunca pudieron imaginar, era que la persona que los tenía retenido durante todo este tiempo era el padre de Debbie, Marvin Maple.

Cambio de identidad
Aprovechando que Mark Baskin se encontraba fuera del estado, Marvin y su ahora fallecida esposa Sandra, que cuidaban de los pequeños, acudieron a los tribunales para solicitar su custodia alegando que estos habían sido víctimas de abusos sexuales y que sus padres los habían abandonado. Al no encontrar evidencias de abusos ni de abandono, la custodia les fue denegada y el padre de Debbie decidió huir con ellos a California.

A partir de entonces, comenzaron una nueva vida y les cambió sus nombres por los de Jennifer y Jonathan Bunting, identidad con la que han crecido para no ser descubiertos.

Descubiertos por un programa de televisión
Dos décadas más tarde, han conseguido localizar a Marvin Maple y ha sido detenido la semana pasada en San José, California, y se encuentra en la cárcel mientras se le juzga por el cargo de secuestro. En las vistas preliminares que han tenido lugar esta semana, Maple se ha declarado inocente.

Esta detención ha sido gracias a que a finales de diciembre un ciudadano reconoció a los niños mientras veía un antiguo episodio del programa de televisión de misterios sin resolver. Al instante, se puso en contacto con las autoridades para decir que los vio en San Diego en el año 2000 y la policía de Tennessee dio el aviso a las autoridades de San Diego para dar con su paradero.


Un final feliz
La noticia de su aparición, sin duda ha cambiado la vida de los Baskin, que llevaba veinte años intentando saber qué pasó con sus hijos. “Fue una bendición saber que estaban vivos”, dijo Debbie, quien ha intentado ponerse en contacto con su padre tras ser detenido, pero éste se ha negado rotundamente. Por su parte, Mark reconoció que aunque siempre mantuvo la esperanza de volver a reunirse con ellos, con el paso de los años, esa esperanza fue disminuyendo.

Esta dramática historia ha concluido con un final feliz y ahora sólo falta que Mark y Debbie vean cumplido el sueño de poder volver a abrazar a sus dos hijos, ya que por el momento no se han podido ver. Al parecer, lo harán dentro de poco, cuando empiecen a asimilar que durante los últimos veinte años han vivido una mentira.

Paul, el hijo pequeño de los Baskin al que Christie y a Bobby no llegaron a conocer, también tiene muchas ganas de reunirse con sus hermanos y espera poder recuperar el tiempo perdido.

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