Atención al etiquetado de los alimentos: no todas las promesas se cumplen

El nuevo reglamento europeo sobre etiquetado en los productos alimentarios vela porque las alegaciones nutricionales y de salud sean ciertas y rigurosas.

Por la OCU
Los consumidores españoles se declaran cada vez más interesados  por lo que comen y beben. Sin embargo muchos de ellos ni siquiera dedican unos instantes a leer el etiquetado nutricional del producto alimentario que van a consumir; e incluso, entre quienes lo leen, la mayoría no lo entiende bien. Lo que sí leen y entienden son esos mensajes breves y concisos que, con grandes caracteres, ilustran muchos de los envases que llenan los estantes de los supermercados: “Rico en vitamina C”, “Pobre en grasa”, “Ayuda a reducir el colesterol”... Pero, ¿sabe usted que, de momento, nadie garantiza que sean exactos?

El nuevo reglamento europeo, que entró en vigor el pasado mes de julio de 2007, define por fin, entre otras cosas, qué tipo de alegaciones se pueden escribir en el etiquetado y cuándo se pueden incluir. Otra cosa es que los fabricantes se hayan puesto manos a la obra. Porque los plazos para la aplicación obligatoria del reglamento son bien extensos. Y las fechas no son el único obstáculo: hay importantes normas relacionadas que aún tienen que desarrollarse. Le adelantamos qué dice el nuevo reglamento, que plazos tiene, y le mostramos, con ejemplos, cuál es la situación actual del etiquetado en los productos alimentarios.

Sobre el nombre comercial
Los fabricantes suelen bautizar sus productos alimentarios con un nombre comercial que les confiera un valor añadido. Unas veces se trata de un valor nutricional (“essencial”), otras, simplemente saludable (“sanusplus”). Lo cierto es que así resultan más atractivos y se venden mejor. Pero, ¿responden a una característica propia del alimento? No siempre. Por eso, el nuevo reglamento limita este tipo de nombres a aquellos productos que por su composición y sus efectos demuestren realmente la propiedad de la que hacen gala. Todo un compromiso de rigor y claridad... lastrado por unos generosos plazos de aplicación.

¿Cuándo se aplicará obligatoriamente? Depende. Si el producto alimentario salió al mercado después de 2005, las normas del nuevo reglamento para el nombre comercial ya son de aplicación. Si el producto salió al mercado antes de 2005, el fabricante tiene de plazo hasta enero de 2022 para cambiarlo (en el caso de que tuviera que hacerlo, claro).

Sobre las alegaciones nutricionales
“Con vitaminas A, D y E”, “Con fibra añadida”, “Sin sal”... Cada vez son más los productos alimentarios que incluyen, junto al nombre comercial, algún tipo de mensaje nutricional en su etiquetado. Es lo que se conoce como alegación nutricional, un mensaje que es más publicitario que informativo, por cuanto destaca únicamente los aspectos positivos que el fabricante desea subrayar. El nuevo reglamento no niega esta posibilidad, pero limita su uso de varias maneras. Destacamos las más significativas:

Primero: establece un listado de autorizaciones nutricionales que define las cantidades necesarias para poder hacer una alegación, para poder hacer una alegación, así como la forma de escribirla (vea, a la izquierda, el cuadro Autorizaciones del reglamento).

Segundo: el nutriente al que se refiere debe estar en una forma que permita ser asimilado por el organismo; y en una cantidad suficiente para que produzca el efecto nutricional declarado.

Tercero: el efecto declarado debe quedar establecido mediante pruebas científicas generalmente aceptadas. Cuarto: la alegación no puede ser inexacta, ambigua o falsa; tampoco puede alentar el consumo poco puede alentar el consumo excesivo de un alimento; ni, evidentemente, sugerir que una dieta variada y equilibrada no proporciona cantidades adecuadas de nutrientes.

Además, el uso de la alegación estará siempre supeditado al perfil nutricional del alimento.

¿Cuándo se aplicará obligatoriamente el reglamento para estas alegaciones? Desde julio de 2009.

Sobre las alegaciones de salud
“Ayuda a reducir el colesterol”, “Contiene antioxidantes”... Muchos alimentos también incluyen alegaciones de salud. Su finalidad es tan publicitaria como la de una alegación nutricional, aunque en este caso su uso, por sus posibles consecuencias sobre el organismo, es más delicado.

El nuevo reglamento limita su empleo de manera muy similar a las alegaciones nutricionales. Aunque su uso es, si cabe, más restringido: una alegación de salud deberá indicar la cantidad de alimento (y el patrón de consumo) necesario para producir el efecto anunciado, acompañado, entre otras cosas, de una declaración que recuerde la importancia de una dieta variada y equilibrada y un estilo de vida saludable. Al mismo tiempo, no puede dar a entender que no consumir ese alimento puede ser perjudicial para la salud; ni referirse al ritmo (o a la importancia) de perder peso; ni incluir recomen- daciones de personal sanitario.

¿Cuándo se aplicará obligatoriamente? Las alegaciones de salud están aún pendientes de la elaboración de una lista de autorizaciones (del tipo de las nutricionales), que deberá salir a la luz antes de febrero de 2010. A partir de entonces se establecerán unos plazos de aplicación.

Sobre el perfil nutricional
Hay cinco nutrientes cuyo exceso en un alimento no es sano: los ácidos grasos saturados, ácidos grasos trans y sodio (sal). En la actualidad la Comisión Europea está tratando de establecer qué porcentajes concretos de estos nutrientes se deberían considerar como altos. Una vez se fijen estos límites, si el alimento supera dos o más de ellos, no podrá presentar alegación alguna, sea ésta nutricional o de salud. ¿Y si sólo tiene niveles altos en uno de los cinco nutrientes definidos? Entonces podrá efectuar alegaciones en su etiquetado, pero con la condición de que al mismo tiempo advierta de este hecho (alto en sal, por ejemplo) y que lo haga cerca de la alegación, con idénticos caracteres y tamaño. Por último, si no rebasa ningún valor máximo fi jado, podrá adjuntar todas las alegaciones que desee, siempre que sean ciertas y demostrables, claro.

¿Cuándo se aplicará obligatoriamente? El perfil nutricional está aún pendiente de su definición por parte de la Comisión Europea, aunque en cualquier caso deberá estar listo antes de enero de 2009. A partir de entonces los fabricantes tendrán de plazo hasta enero de 2011 para aplicarlo.

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