Logroño, historia y gastronomía a orillas del Ebro

1 2 

Bonita imagen de la ciudad de Logroño, bañada por el Ebro.

Concatedral de Santa María de Redonda.

Situada en pleno Camino de Santiago, Logroño es una ciudad de clara vocación jacobea. También está marcada por la proximidad del río Ebro y por ejercer la capitalidad de una de las más famosas regiones gastronómicas y vitivinícolas españolas: La Rioja.

Esta ciudad, de confuso origen histórico —quizá se remonta a la época ibera—, estuvo varios siglos bajo dominio musulmán y comenzó su desarrollo como núcleo urbano de cierta entidad coincidiendo con la consolidación de las peregrinaciones a Santiago de Compostela, a finales del siglo XI. El Rey castellano Alfonso VI le concedió un favorable fuero y además financió las obras de construcción del puente de Piedra, que permitía cruzar el río Ebro y alcanzar la población. El casco antiguo de Logroño sigue girando en torno al trazado del Camino Francés. La Rúa Vieja es su arteria más ilustre y a su empedrado pavimento se asoman algunos de los principales monumentos de la localidad: Santa María de Palacio, la fuente de los Peregrinos y, justo en el inicio de la calle Barriocepo, la iglesia de Santiago el Real. La concatedral de Santa María de Redonda, la iglesia de San Bartolomé y la puerta de Carlos V o del Revellín completan el conjunto monumental logroñés.

También hay que callejear por sus peatonales calles, en muchos tramos completamente porticadas, y acercarse hasta la céntrica plaza del Espolón, presidida por la estatua ecuestre de su vecino más ilustre: el general liberal decimonónico Baldomero Espartero. Logroño es una urbe en la que se puede disfrutar de los más variados placeres culinarios, bien de tapeo, por sus abundantes y surtidos bares, bien a mesa puesta en alguno de sus prestigiosos restaurantes. En su rica gastronomía destacan los platos elaborados con los más naturales productos de la huerta riojana y que siempre deberán estar acompañados con alguno de los excelentes vinos de Rioja.

IMPRESCINDIBLE

Puente de Piedra.
Desde el año 1884 sustituye al famoso y fortificado puente románico de doce arcadas por el que los peregrinos salvaban el río Ebro. Fue diseñado por los santos ingenieros Domingo de la Calzada y Juan de Ortega.

Casco antiguo.
Marcado por el trazado jacobeo se vertebra por largas y estrechas calles, como las de Rúa Vieja, Barriocepo, Marqués de San Nicolás y Portales. Un tranquilo paseo nocturno permite incluso evocar el viejo pasado de la judería.

Prohibida su reproducción total o parcial. ©2006 Hola, S.A.

  

1 2