- Bretaña (Francia)

Los misterios de la Bretaña francesa

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Las casas bretonas imprimen carácter a esta región de Francia.

El puerto pesquero de Concarneau es uno de los más importantes de la Bretaña francesa.

Un ambiente de misterio y leyenda se respira en cada uno de los rincones de la Bretaña Francesa, quizá por la influencia de su riquísima herencia celta. Así, los menhires, los dólmenes, ermitas y cruceros se convertirán en los compañeros de viaje de aquellos visitantes que quieran adentrarse en sus hermosos pueblecitos o contemplar su paisaje teñido por el verde de las montañas y el azul intenso del mar. Le proponemos un recorrido de once días para descubrir este bello rincón de Francia.

Antes de comenzar el recorrido por esta región, sería interesante que el viajero aprovechara su estancia en Francia para conocer Bordeaux, una las ciudades más importantes del sur, para desde allí dirirse hacia el noroeste y alcanzar la Bretaña francesa. Las partes más antiguas de esta ciudad datan del siglo XI, aunque su verdadero esplendor corresponde a la época del gótico clásico. La Catedral de San Andrés, el Gran Teatro o la Plaza de la Bolsa son algunos de sus monumentos más emblemáticos, una visita obligada para los amantes de la arquitectura.

En el camino hacia la región bretona, se puede hacer una parada en Nantes. Ciudad universitaria y artística, destaca por el Castillo de los Duques de Bretaña. Un impresionante conjunto plagado de fosos y torreones construido en el siglo XV.

De esta localidad se debe partir hacia Carnac, centro de la Bretaña megalítica. Se trata de un emplazamiento único que cuenta con más de 6.000 años de historia inscritos en sus 4.000 menhires. Muchas teorías han intentado explicar estos enigmáticos alineamientos. Unos dicen que se trata de un gigantesco calendario al aire libre, otros que es una obra de extraterrestres. El misterio que se desprende de estas rocas ha servido para alimentar la imaginación popular.

Durante el cuarto día del recorrido, el viajero podrá profundizar en el espíritu de esta región francesa visitando algunas de sus localidades más características. Concarneau, un pequeño pueblo de granito circundado por antiguas murallas, será la primera parada. A continuación se llegará a Locronan, una población rodeada de bosques que está considerada como uno de los rincones más bellos de Francia. Por último, la ruta conduce hasta Quimper, un pueblo desde el que se accede a Pointe du Raz, un lugar con preciosas vistas que está considerado como el Finisterre francés.

Continuando el 'tour' por la Bretaña francesa se alcanza Crozón. Una península con increíbles acantilados y formaciones emergentes en el mar, desde la que se pueden admirar unas maravillosas vistas del océano.

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