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San Lorenzo de El Escorial, sitio real y natural, en 10 imprescindibles

Este municipio madrileño está lleno de arquitecturas majestuosas, incluidas por la Unesco en la Lista del Patrimonio Mundial. Pero es también un lugar de lo más campechano y natural, donde se puede pasar el día triscando por el monte sin más compañía que las mariposas y las águilas. En ese contraste entre lo histórico y lo intemporal, lo civilizado y lo salvaje, reside su principal encanto.

LA OBRA DEL ESCORIAL
Para unos, el monasterio de San Lorenzo (patrimonionacional.es) es la octava maravilla del mundo. Para otros, “el monumento más abrumador y más triste que puedan soñar, para mortificación de sus semejantes, un fraile lúgubre y un tirano suspicaz” (Teophile Gautier, Viaje por España, 1840). Lo que no admite discusión es que es enorme (una mole de granito de 208 x 162 metros, con 16 patios, 88 fuentes, 13 oratorios, 15 claustros, 86 escaleras, 9 torres, 1.200 puertas y 2.673 ventanas) y que contiene infinitos tesoros, desde las Cantigas de Alfonso X hasta El martirio de San Mauricio, un greco que, por cierto, no gustaba nada a Felipe II. La visita se completa paseando por el vecino bosque de la Herrería y contemplando el obrón desde la Silla de Felipe II.

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CASITAS DEL PRÍNCIPE Y DEL INFANTE
El príncipe era el futuro rey Carlos IV. El infante, su hermano don Gabriel de Borbón. Y las casitas, dos palacetes que papá, Carlos III, ordenó construir a Juan de Villanueva en las vecindades del monasterio para que uno y otro hijo pudiesen divertirse con sus amigos durante las estancias de la corte en el real sitio, sin molestar ni ser molestados. Con padres así, da gusto. Más que su arquitectura y su decoración, lo que deja pasmado al visitante son los jardines y sus árboles gigantes (cedros, pinsapos, secuoyas…), de hasta 13 metros de talle y 43 de altura. Horarios y tarifas, en patrimonionacional.es.

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SUBIDA AL MONTE ABANTOS
Felipe II no eligió El Escorial al azar, ni por inspiración divina, sino porque le molaba su entorno natural. Como les mola a los muchos senderistas que suben todos los días al monte Abantos, llenándose los pulmones con el aire balsámico de los pinos resineros, albares, laricios y piñoneros. En dos horas largas, siguiendo desde la presa del Romeral las señales de pintura blanca y roja del sendero GR-10, se llega a esta cumbre de 1.763 metros que se yergue casi encima de la población y el monasterio, ofreciendo unas vistas del real sitio que ni el mismo san Lorenzo las tiene mejores desde el cielo. 

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EL BOSQUE DE LAS AUTONOMÍAS
En la ladera sur del Abantos, junto a la carretera del puerto de Malagón, se halla el Arboreto Luis Ceballos (arboretoluisceballos.blogspot.com), un bosque-museo de 3,8 hectáreas donde conviven 250 especies de árboles y arbustos de toda España. Hay una senda de árboles madereros, un rincón de aromáticas y hasta un bosque político, el de las Autonomías, formado por un ejemplar típico de cada región, como el pino canario o el pinsapo que solo crece en las sierras del mediodía andaluz. El centro no para de organizar actividades para adultos y niños y rutas a pie por la montaña. Todo gratis.

COCIDO MADRILEÑO Y BIZCOTELAS
Después de trotar por el monte, se puede comer con la conciencia medio tranquila el cocido pantagruélico del restaurante Charolés (charolesrestaurante.com), que consta de 15 platos, más un aperitivo de patata gallega y choricito de jamón para abrir boca mientras se hacen los fideos. Se sirve solo con reserva los lunes, miércoles y viernes (excepto en verano, claro), y cuesta 32,50 euros. El café y el postre, es mejor tomarlos en la confitería Paco Pastel (Plaza de la Constitución, 10), donde elaboran la típica bizcotela (bizcocho y yema bañados en chocolate). En total, unas 50.000 calorías.

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MONTIA: UN MENÚ MUY DEL DÍA
Si en lugar de michelines, queremos una estrella Michelin, ahí está Montia (montia.es), el restaurante de Luis Moreno y Daniel Ochoa, al que abastecen a diario pequeños hortelanos y granjeros de la sierra de Guadarrama, cuando no son ellos mismos los que salen a coger los boletus o lo que el campo quiera dar esa mañana. Ese gusto por la inmediatez espacial y temporal explica que no haya una carta con platos fijos. Solo tres menús (uno corto de 40 euros, otro largo de 54 y el XL de 58) con elaboraciones siempre novedosas. Tampoco hay garantía de que podamos sentarnos a comer en una de sus ocho mesas, salvo que reservemos con dos meses de antelación.

PASEO ENTRE ÁGUILAS Y LOBOS
En la pedanía de Peralejo, a medio camino entre El Escorial y Valdemorillo, está Cañada Real (opennature.com), un centro de acogida y recuperación de fauna ibérica donde los chavales lo pasan pipa viendo triscar a los lobos, zorros, linces, ciervos, corzos, gamos, jabalíes, cabras montesas, hurones, ginetas y muchos otros animales más (41 especies, en total) en un entorno agreste de robledales y peñascos graníticos. Bueno, los chavales y los aficionados a la fotografía de naturaleza, que difícilmente van a tener nunca un águila real tan cerca, posada a solo dos metros de la cámara. 

LAS MARIPOSAS DEL INSECT PARK
Grandes pavones, esfinges, mediolutos… Son algunas de las mariposas que pueden verse revoloteando en primavera en Insect Park (insectpark.es), un antiguo hospital de la Guerra Civil en la falda del Abantos que ha sido rehabilitado en 2016 para divulgar la vida y misterios de la fauna más liviana. Cuenta incluso con un centro de cría de la mariposa isabelina, la más rara, bella y emblemática de esta sierra, que fue descubierta en 1848 en los Pinares Llanos (muy cerca de San Lorenzo) y que puede contemplarse en vivo durante todo el año en sus distintas fases de huevo, larva, crisálida y adulto.

COCHERAS DEL REY
Edificadas en 1771 por el arquitecto de Carlos III, Juan Esteban, las Cocheras del Rey (cocherasdelrey.com) albergan una veintena de curiosísimos vehículos de época: sillas de mano, berlinas, faetones, carretelas, carretas, diligencias e incluso trineos. Además de los carruajes, pueden verse un millar de objetos (mapas, guías de viaje, monturas, estribos, látigos…) que recuerdan cómo era la vida en El Escorial a paso de herradura.

DOS ESCENARIOS ENVIDIABLES
Para ser una población serrana (con poco más de 18.000 habitantes), San Lorenzo de El Escorial tiene una actividad cultural apabullante y dos espacios escénicos que muchas ciudades grandes ya quisieran. Uno, el Real Coliseo de Carlos III (madrid.org/clas_artes/teatros/carlosIII), que es el más antiguo de todos los teatros cubiertos que se conservan en España (1770) y el único teatro de corte que aún se mantiene en uso. Y otro, el Auditorio (teatroauditorioescorial.es), obra del estudio de arquitectura Picado-De Blas (2006). Solo por ver los edificios, vale la pena asistir a una función.

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