25 MARZO 2013

48 horas en París, más allá de las rutas evidentes

Quienes aún no la conozcan grabarán a fuego en su memoria el absoluto lujo de pasear por primera vez por sus famosos boulevares, tomar un 'café au lait' en esas brasseries que condensan el espíritu parisino y, por supuesto, conocer sus monumentos y museos que son la envidia del mundo. Los que ya la hayan visitado podrán explorar otros rincones o simplemente regresar por el placer de volver a verla.

VIERNES
Paseo nocturno por el Sena [3 h]
Ningún paseo proporciona tanto placer nada más aterrizar en la capital del Sena como el que recorre sus orillas, que, aunque sea de noche, permite deambular sin prisas entre su tramo más intemporal: los alrededores de Île de la Cité. Este corazón histórico de la ciudad se muestra a estas horas más sosegado, sin las hordas de turistas que lo abarrotan durante el día, e incluso más romántico, con quizá algunas parejas jurándose amor eterno por puentes sublimes como el Pont Neuf o el Pont des Arts o ante las fachadas iluminadas Notre Dame, la Sainte Chapelle, la Conciergerie o el Museo del Louvre.
Serán dos deliciosos kilómetros de caminata por las quais parisinas hasta plantarse frente al magnífico edificio de la antaño estación y hoy museo d’Orsay, que podrán prolongarse con otros dos kilómetros largos a la vera del Sena –también factibles a bordo de los muy turísticos barquitos– hasta llegar a admirar la icónica silueta de la Torre Eiffel. Si el tiempo o las fuerzas no acompañaran, quizá dirigirse mejor entonces desde Orsay a tomar un bocado tardío al cercano e informal Le cinq-Mars [51, Rue Verneuil] o una copa en el aledaño Café des Lettres [53, Rue Verneuil]. O si se prefiere un clásico, tomar un taxi al Boulevard de Saint Germain donde aguardan locales míticos como la brasserie Lipp [151, Boulevard Saint-Germain], el Café de Flore [172, Boulevard Saint-Germain] o el Les Deux Magots [6, place Saint-Germain-des-Prés]. 

París

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SÁBADO
Monumentos cruciales y shopping [5 h]
Habrá que levantarse todo lo temprano que permita el cuerpo. Los que visiten por primera vez París muy probablemente no quieran pasar por alto lugares emblemáticos como el interior de Notre Dame y la Sainte Chapelle, con sus vitrales góticos henchidos de luz, o una ascensión a la Torre Eiffel –ahorrarán un tiempo precioso si se adquieren online los billetes–. Los que ya conozcan estos monumentos imprescindibles podrán comenzar la mañana con alguna exposición temporal o la parte que más les interese de la colección permanente del Louvre o el Musée d’Orsay, también comprando previamente la entrada.
A la salida, para reponer fuerzas, un chocolate caliente y unos dulces en el salón de té al estilo de la Belle Époque Angelina [226, Rue de Rivoli], antes de acercarse a curiosear las últimas tendencias en la pionera e innovadora concept-store Colette. Las boutiques de firma de la Rue du Faubourg Saint-Honoré se antojan como el siguiente pecado, con parada obligada en la igualmente exclusiva Place Vendôme, desde donde regresar con una buena caminata –o en taxi– por los jardines de Tuileries y la ajetreada rue de Rivoli hasta el rompedor restaurante Kong [1, Rue du Pont Neuf] ]en el que comer a un precio nada desorbitado en un entorno diseñado por Philippe Stark y, sobre todo, ante unas vistas impagables de París. 

París

Las tendencias del Marais [5 h]
Desde allí se impone un paseo por la aristocrática Île de Saint Louis, con un alto en Berthillon [29-31, Rue Saint Louis en l'ile] para tomar un té o alguno de sus archicélebres helados y, desde allí, dedicar la tarde a explorar el Marais: el barrio medieval, la antigua judería y actual zona rosa más trendy de la capital; burguesa y bohemia a partes iguales. Hitos a no perderse por la zona: la ilustre Place des Vosges y los palacetes u hôtels de sus inmediaciones en los que vivieron personajes como el Cardenal Richelieu, Victor Hugo o madame de Sévigné, y Village St. Paul, un escondido y encantador entramado de patios y callejas peatonales copados de terrazas y anticuarios. No lejos, también el Centro Pompidou si se tiene aún sed de cultura, y con siempre muchísimo ambiente en los locales a su alrededor.
Para cenar, por el Marais hay infinidad de opciones como Le Colimaçon [44, Rue Vieille du Temple], tan recomendable como ajustado de precio, o tan sorprendente como Anthracite [20, Rue de la Reynie], que además es bar y cabaret. Y para paladear la noche parisina más movida habrá que acercarse a la no muy alejada rue Oberkampf, literalmente alfombrada de bares, clubs y discotecas contiguos con un público de lo más heterogéneo. Si se prefiere algo más clásico, los animados locales del boulevard Saint-Michel y calles próximas llenas de vida intelectual como la rue Mouffetard o la rue de la Huchette, donde entre otros se encuentra el célebre club de jazz Le Caveau de la Huchette. Más elitistas, clubs de la zona de los Campos Elíseos tan espectaculares como Bound [49/51, Avenue George V] o Buddha Bar [8 Bis, Rue Boissy d'anglas]. 


DOMINGO
Tú a Montmartre y yo al Barrio Latino [5 h]
Quizá sólo se disponga de medio día, por lo que se impone elegir bien. Una opción clásica es llegarse de mañana a la Basílica de Sacre-Coeur para cumplir con otro de los tópicos parisinos, admirar las vistas desde sus alturas y dar una vuelta por Montmartre antes de descender –en taxi o metro, porque está lejos– hasta el barrio de Opéra, con incluso posibilidad de visitar las despampanantes salas del palacio de la Opéra Garnier y la sobrerbia fachada de la iglesia de La Madeleine, para culminar en la Place de la Concorde en la que arrancan los Campos Elíseos. Por ellos sobran los lugares donde comer, como la sucursal de la mítica confitería Ladurée [75, Avenue des Champs Elysées], en la que además adquirir unas cajitas de sus famosos macarons para traer de recuerdo.
Otra buena alternativa para los ‘repetidores’ será aprovechar la mañana explorando tesoros como el Musée Rodin o el monumental edificio de Les Invalides antes de salir a buscar la huella de los artistas del XIX por el barrio de Montparnasse o decantarse por las colecciones de fotografía de la Fundación Cartier Bresson. O, siempre una delicia, perderse por el Barrio Latino, desde sus famosos bulevares a callecitas próximas a la Sorbona y el Pantheon como la rue Monge o la efervescente y adorable rue Mouffetard

París



GUÍA PRÁCTICA

Cómo moverse
La tarjeta Paris-Visite sirve para usar el transporte público. La de dos días cuesta 15,20 € o 29,90 €, según las zonas que incluya. La Paris-Museum-Pass permite entrar en más de 60 monumentos y museos a buen precio y sin cola. La de dos días cuesta 35 €. En es.parisinfo.com podrán adquirirse éstas y otras tarjetas, así como entradas sueltas a los principales museos y hasta excursiones como los barcos por el Sena o los autobuses panorámicos.

Dónde dormir
Para una ocasión especial, los prohibitivos L’Hôtel, una delicia frecuentada por celebridades y redecorada por el diseñador estrella Jacques Garcia; el Pavillon de la Reine, en plena Places des Vosges; Le Bristol o el Costes. Más asequibles pero con encanto, el Hôtel des Deux-Îles, Le Regent, Caron de Beaumarchais o Hôtel du Bourg Tibourg.

Ocio nocturno
Si apetece algo relativamente tranquilo y de lo más parisino, el Barrio Latino está a rebosar de opciones para tomar una copa: desde la legendaria Brasserie Lipp [151, Boulevard Saint-Germain] y los locales más desenfadados de calles como la Rue Mouffetard o la Rue de l’Huchette –en cuyo número 5 se cuencuentra el famoso club de jazz Le Caveau de la Huchette–, hasta los estilosos Le Rostand [6, Place Edmond-Rostand] y Prescription Cocktails Club [23, Rue Mazarine]. Pero si se busca vida nocturna en toda regla convendrá dirigirse hacia la Rue Oberkampf, con bares tan animados como La Mercerie, en el 98, o Le Charbon, en el 109, hasta, justo a la vuelta de éste, el local de conciertos Le Nouveau Casino. La zona de los Campos Elíseos cuenta con un buen puñado de locales de lo más exclusivo.

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