26 DICIEMBRE 2012

Rotterdam, una silueta en constante cambio

Innovadora, moderna y mutante, la ciudad holandesa con el puerto más grande de Europa es, sobre todo, un hito arquitectónico en medio del agua. Descubre en una escapada cuáles son sus últimos iconos.

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Aquí se construyó el primer rascacielos de Europa, y también aquí se levanta la torre más alta de Holanda, y aún más, del Benelux, así que cuando uno llega a ella lo primero que tiene que hacer es buscar un buen mirador sobre la ciudad y disfrutar con su impresionante perfil, que por algo se la conoce como la Manhattan del Mosa.

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La elección podría ser el  Willemsbrug o puente de Guillermo. Reconocible a primera vista por sus más de trescientos metros y su intenso color rojo; une el norte y el sur de Rotterdam y permite hacerse una idea de lo gigantesca que se ha hecho esta ciudad a orillas del inmenso río Mosa. Pero, desde que en 1996 el puente de Erasmo se puso en pie, es éste el que ejerce de icono monumental. Le supera en metros, hasta llegar a los ochocientos, es blanco como un cisne y no es extraño verlo lo mismo en una película de Hollywood que en un espectáculo de repercusión mundial.

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Desde este punto, rodeados por agua por los cuatro costados, como no podía ser de otro modo en la ciudad con el puerto más grande de Europa y el segundo del mundo, se contempla la Maastoren, que despunta sobre el perfil de Rotterdam, y cerca de esta imponente torre, el mítico hotel New York, en en el muelle Wilhelmina, de donde solían zarpar los barcos rumbo a Nueva York y que en la actualidad alberga diversas estructuras arquitectónicas sin igual. Caminando por Massboulevard y el Boompjes se va descubriendo paso a paso una ciudad que no para de reinventarse y que tanto atrae a los amantes de la arquitectura contemporánea.

Durante la Segunda Guerra Mundial la ciudad fue arrasada por completo y tuvo que empezar de cero, así que todo es relativamente ‘nuevo’ en ella. De su pasado tan solo conserva unos pocos edificios: el Ayuntamiento, St. Laurenskerk -aunque ésta sí necesitó de una gran reconstrucción- o la White Huis (Casa Blanca) de Rotterdam, que no es una copia de la mundialmente famosa Casa Blanca de Washington, sino el primer rascacielos de Europa, erigido en 1898. Aunque para saber Para saber cómo era Rotterdam antes de 1940, lo mejor es darse una vuelta por el pintoresco barrio de Delfshaven.

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Desde entonces, han ido surgiendo multitud de experimentos arquitectónicos, muchos de los cuales se han convertido en verdaderos hitos de la ciudad, como las Casas Cúbicas, un conjunto de viviendas inclinadas 45 grados cuyo diseño simula un bosque dentro de la propia ciudad. O la fábrica de diseño Van Nelle, tan innovadora y moderna para su tiempo que diseñadores de todo el mundo acudían a verla para contemplar su estructura única de cristal y acero, algo excepcional para una fábrica que producía café, té y tabaco. O, posteriormente, la panorámica torre del Euromast, el World Port Centre, de Norman Foster…

Entre lo más reciente, la metamorfosis de la nueva Estación Central, puerta de entrada internacional a la ciudad; los rascacielos De Rotterdam, de Rem Koolhaaas; el colorista complejo de apartamentos De Calypso, con una fachada en continuo movimiento; la torre residencial New Orleans, de Alvaro Siza; o el, todavía en construcción, Rotterdam Market Hall, un híbrido entre mercado y bloque de apartamentos obra del estudio de arquitectos MVRDV.

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Ya a pie de calle, entre los rascacielos de Rotterdam tampoco faltan las sorpresas en forma de arte urbano o de nuevos bares o restaurantes experimentales donde tomar algo informal y, al mismo tiempo, ver una exposición o hacer unas compras. Más tiempo requiere el Museumpark de Rotterdam, que acoge los museos más conocidos de la ciudad, el Boijmans van Beuningen y el Kunsthal. Y, por supuesto, el Nai, el Instituto de Arquitectura de los Países Bajos, con una de las mayores colecciones de arquitectura del mundo y donde está representada la obra de todos los arquitectos holandeses famosos desde 1800.

Y una ciudad como Rotterdam, que está a la cabeza de la arquitectura, también lo está en cuanto a tendencias. Así que, a la hora de las compras, habrá que salir en busca de arte y diseño. Una referencia es el showroom MAMA (Witte de Withstraat 29-31), taller de trabajo de jóvenes artistas, pero si lo que se busca es moda, la referencia son las tiendecillas de Nieuwemarkt & Pannekoekstraat -el ‘Soho’ de Rotterdam-, De Meent o Oude Noorden, que reúnen a muchos diseñadores y empresarios creativos.

No hay que despedirse de Rotterdam sin admirar el skyline desde otro punto de vista: el agua, tan estrechamente vinculada con la ciudad. En waterbus, en watertaxi o en un singular autobús que lo mismo va por el centro de Rotterdam que al minuto siguiente navega entre los barcos del Mosa, la silueta de esta metrópolis en permanente construcción siempre depara nuevas sorpresas, nunca es la misma, por muchas veces que uno la visite.

Más información
Turismo de Rotterdam y Turismo de Holanda.