Utrecht, juventud, shopping y mucha cultura

Una escapada a esta encantadora ciudad de canales que, conocida gracias a su famoso Tratado de Paz, en 2013 estará de moda.


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A solo media hora en tren de Amsterdam, Utrecht sigue siendo uno de los secretos mejor guardados de los Países Bajos, a pesar de que es una de las más encantadoras y una de las más animadas. Es suficientemente pequeña como para recorrer a pie su centro histórico medieval y lo suficientemente grande como para disfrutar durante días de sus festivales y su vida cultural, su bullicioso ambiente universitario, su arquitectura moderna, sus canales, sus tiendas innovadoras y sus museos extraordinarios.

Habría que pensar en un fin de semana largo para una escapada a esta ciudad holandesa que destila belleza por los cuatro costados. Primero, porque en 2013 estará de actualidad, se conmemoran los 300 años de la firma de la Paz de Utrecht, el tratado que supuso el fin de la Guerra de Sucesión española y terminó con dos siglos de devastadores conflictos religiosos y sangrientas guerras. Para celebrarlo se ha organizado un gran programa cultural bajo el título The Art of Making Peace, que incluye multitud de propuestas en homenaje a uno de los capítulos más importantes de la historia de la ciudad, desde festivales a espectáculos de luz, pasando por conciertos, exposiciones y todo tipo de actividades en los museos de la ciudad.

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Y entre cita y cita, de lo que se trata es de ir descubriendo una ciudad que en apariencia puede recordar a cualquier otra holandesa, pero que en realidad no se parece a ninguna. Como en Amsterdam, el casco antiguo de Utrecht está flanqueado por canales, el más famoso es el Oudegracht y también el más animado. En los antiguos astilleros del Viejo Canal situados en las orillas de esta principal arteria se concentran los casi cincuenta mil universitarios que pueblan la ciudad y le aportan una vitalidad impagable. Por eso lo más recomendable es subirse a uno de los barcos que van y vienen por él y disfrutar de los cafés, terrazas y monumentales fachadas que se asoman a él.

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En Utrecht es difícil perderse, porque los más de cien metros de la Torre del Dom, en torno a la que está construida la ciudad, se hacen omnipresentes desde todos los puntos. Una cómoda brújula a la que se puede subir, eso sí, después de haber conseguido ascender los 465 escalones que llegan a lo más alto, aunque bien es verdad que desde arriba la panorámica es espectacular. Para los que no quieran hacer el esfuerzo, al lado queda la catedral gótica de San Martín, y, más allá, un puñado de iglesias medievales que todavía conserva el que en el medievo fue el centro eclesiástico de los Países Bajos y un conjunto de museos para descubrir con calma: el Catharijneconvent -en un precioso convento medieval-, el Centraal Museum –donde se puede ver la mayor colección de Rietveld en el mundo-, el Museum Speelklok -de Relojes y Organillos-, la Casa de Dick Bruna, donde podrás aprenderlo todo sobre la conejita Miffy …

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Esparcidos por el centro histórico hay muchos más reclamos artísticos y culturales para mantenerse entretenido durante días. Por ejemplo, con el mejor catálogo de la arquitectura moderna y contemporánea holandesa. La Casa Schröder de Gerrit Rietveld, declarada Patrimonio de la Humanidad, es la estrella; pero junto a ella, se levantan docenas de edificios del creador de la emblemática Silla Roja y Azul y de otros muchos arquitectos.

En inesperados escondites del centro de la ciudad también hay patios interiores, parques y claustros donde se puede escuchar el silencio. Algunos de los más atractivos e idílicos son Pandhof Domkerk, Pandhof Sinte Marie -cerca de Mariaplaats- y el Zocherplantsoen, del arquitecto paisajístico J.D. Zocher, creado en la antigua muralla. Aunque siempre está la opción de relajarse en la naturaleza del Wilhelminapark, el Lepelenburg o el jardín botánico de la fortaleza Hoofddijk, una de las ocho que se descubren en parajes encantadores al borde de la ciudad.

Para lo que no hay que salir del centro es para sucumbir a una tarde de compras en Utrecht, porque a orillas de los canales y a lo largo de las calles peatonales se pueden encontrar desde mercados como el Lapjesmarkt, el Bloemenmarkt y el de Vredenburg, a los grandes almacenes y centros comerciales Hoog Catharijne, De Bijenkorf y V&D o las tiendas más variadas. Lijnmarkt es una calle muy agradable, siempre concurrida, con muchas tiendas de moda y zapaterías. Hay bonitas callejuelas que dan al Oude Gracht, donde también se encuentra una multitud de tiendas de moda y joyerías. Mientras en Korte Jansstraat y Domstraat se reúnen tiendas más sorprendentes. Un poco más allá del concurrido centro, Schoutenstraat y Korte Minrebroederstraat son dos callejuelas históricas, con tiendecillas pequeñas y exclusivas, a las que se llega en un corto paseo desde Neude.

Estas son algunas direcciones imprescindibles: Dille & Kamille, en la pintoresca Oudegracht, es una inspiradora tienda de innumerables objetos básicos para el hogar, jardín y cocina. En Mobach winkel se pueden encontrar relojes, monederos y demás artículos de diseño sorprendente; en Trick ‘n Treats, chocolate, cupcakes, fudge, turrones, macarones y dulces donde comprar y también probar. Bebop y Puha Shop venden obras de jóvenes diseñadores holandeses, y Brandmeester’s Utrecht es la tienda para amantes del café y el té.

Después, entre visita y visita, siempre queda redondear la estancia haciendo parada en cualquiera de los sótanos del astillero del Oudegracht para disfrutar del acogedor ambiente, y de paso de una buena comida, una cerveza o simplemente unos crepes y buñuelos a la holandesa.

Más información
Turismo de Utrecht y Turismo de Holanda.

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