10 DICIEMBRE 2012

Feliz Año Nuevo en las montañas de Innsbruck

El Tirol es un mito para aficionados al esquí, y su capital, una ciudad tan bella que parece un decorado de cartón piedra. En Navidad, aún más, cuando este lugar de cuento se llena de luces y color en la fiesta de fin de año más espectacular de los Alpes.


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De todas las estaciones que rodean Innsbruck, la de Nordkette –a la que se accede en funicular desde el mismo centro de la ciudad- es, sin duda, la que tiene mejores panorámicas. Tanto es así, que cuando el 31 de diciembre una explosión de fuegos artificiales estalle en la ciudad para recibir al año nuevo, no habrá un mirador más perfecto que éste para contemplar el espectáculo de las montañas nevadas iluminadas por esa luz mágica y cautivadora de miles y miles de cohetes. Así, en silencio, se disfruta desde arriba, pero en el casco antiguo de esta histórica ciudad lo que está preparado es el mayor espectáculo de fin de año de los Alpes austriacos.

Antes de que esto arranque, habrá que llegar a Innsbruck unos días antes para empaparse del espíritu de la Navidad. Para empezar, para pasear por sus mercadillos, que dicen son los más bonitos de toda la zona alpina. Hay cuatro repartidos por la ciudad, el del casco antiguo, el de Marktplatz, Wilterner Platz y Maria-Theresien-Strasse, y, en lo alto, el panorámico de Hungerburg. Son para hay todos los gustos, uno más romántico, otro con vistas, otro más artístico, el ideal para ir con niños... En sus puestos se pueden comprar todo tipo de adornos navideños, pero también es posible tomar un vino caliente a la canela, percibir el olor de los Hefe Kiachln recién hechos y probar otras especialidades tirolesas.

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También hay que acercarse a la calle Märchengasse para dejarse sorprender por las figuras más conocidas de los cuentos de hadas, o a la Riesengasse, para contemplar a los cuatro gigantes que la vigilan, visitar belenes –como el de la iglesia de la Corte-, entrar en alguno de los museos que han preparado una programación especial para esta época –el Ferdinadeum, Volkskunstmuseum o el Zeughaus- y, al caer la noche, dejarse envolver por las melodías navideñas que se escuchan en cualquier rincón. Y hasta si uno adelanta la escapada, participar en el desfile, el próximo 16 de diciembre, de la llegada del Niño Jesús a Innsbruck, que aquí él es el que se encarga de traer los regalos a los niños del Tirol.

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Por supuesto, no debe faltar deambular sin prisas por esta ciudad a orillas del río Inn que siempre lleva a la calle de Harzog Friedrich para descubrir, desde ella, los dos hitos urbanos que recuerdan a los dos personajes que más contribuyeron a la fama de Innsbruck: la calle de María Teresa y el Tejadillo de Oro. La primera es la más fotogénica de la ciudad y su nombre es un homenaje a la emperatriz que convirtió lo que era una aldea rodeada de montañas en el centro de moda de la vida del imperio de los Habsburgo. El otro es un balcón techado en la antigua residencia real del emperador Maximiliano, recubierto de casi tres mil tejas de cobre doradas y al que éste solía asomarse en fiestas y desfiles.

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Y también, claro está, visitar a las afueras de Innsbruck el palacio renacentista de Ambras que mandara construir el archiduque Fernando II, fotografiarse junto al escultórico trampolín de salto olímpico, proyectado por la arquitecta iraní Zaha Hadid, conocer el encanto rural de las aldeas alpinas o, disfrutar de la fascinación del esquí y de los paisajes tiroleses desde la estación de Nordkette, en las montañas que cierran el valle del Inn por el norte, o de Stübai y el valle de Sellrain, destinos también perfectos para practicar deportes blancos en Innsbruck.

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Ya el 30 de diciembre a lo que hay que estar atento es a la fiesta de Nochevieja que se celebra por todo lo alto en el casco antiguo, donde no faltará la música, las actuaciones y espectáculos infantiles, los fuegos artificiales, las degustaciones gastronómicas, los bailes y hasta la Silvester Beats, la fiesta de fin de año Indoor más grande del Tirol, que reunirá en el Palacio de Congresos a Dj’s de renombre internacional y performers que caldearán el ambiente de la ciudad. Será el momento para brindar por un año venturoso y gritar: ¡Prosit 2013, Alles Wakzer!

Más información
Turismo de Innsbruck y Turismo de Austria.

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