19 NOVIEMBRE 2012

Por las villas romanas de Palencia

Del campamento Herrera de Pisuerga a los mosaicos de Ulises en La Olmeda. Un viaje al pasado con parada y fonda en el antiguo monasterio de Mave.


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La ruta puede comenzar en Herrera de Pisuerga, villa que tiene su origen en el emplazamiento de la Legio IV Macedónica, mandada en el 26 a. C. para sofocar la rebelión de cántabros y astures opuestos a la romanización de este territorio. Este campamento estuvo instalado durante 67 años, hasta su traslado a Germania por orden del emperador Calígula. Así nació una próspera ciudad conocida como Pisoraca, que daría nombre al río que discurre a su vera. En la actualidad se puede visitar un Aula Arqueológica donde se recrea lo que era el mundo de las legiones romanas y la forma de vida dentro de sus campamentos.

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Desde la misma Herrera se toma la carretera que lleva a Saldaña, y desde allí a unos pocos kms, por la CL-615, se llega a Pedrosa de la Vega, donde en medio de la campiña se encuentra villa romana de La Olmeda. Se trata de una gran mansión de finales de la época romana, centro de una explotación agrícola donde los gustos y formación aristocrática del dueño están magníficamente reflejados.

En torno a un patio rectangular, con cuatro galerías de mosaico, se distribuyen todas las habitaciones a las que se accede por un pórtico de columnas. Lo más atractivo de esta villa es la serie de mosaicos que cubren la mayor parte de las habitaciones; elementos geométricos, vegetales y figurativos se combinan y repiten con gran profusión. La escena principal es la historia del descubrimiento de Aquiles por Ulises en el gineceo de Licomedes, en la isla de Skiros. Son muy interesantes los mosaicos de los corredores que se pueden admirar en su totalidad desde hace poco tiempo, la distribución simétrica de algunas habitaciones y las estructuras arquitectónicas de la casa, que van poniendo de manifiesto las excavaciones.

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Muy próxima al edificio principal se descubrió una necrópolis con ajuares funerarios ricos y variados, cuya exposición en el museo monográfico instalado en la Iglesia de San Pedro de Saldaña es el perfecto complemento y obligada visita para tener una visión general del conjunto.

Desde allí hay que tomar la carretera P- 235 que atravesando el mar de trigo de Tierra de Campos lleva, pasando por debajo de la Autovía del Camino de Santiago , al pueblo de Quintanilla de la Cueza, donde en sus proximidades, en el pago de la Tejada, existe una villa tardo-romana de finales del siglo III descubierta en 1970. Lo sorprendente artística y arqueológicamente son los bellos mosaicos que cubren la mayor parte de las habitaciones compuestos de figuras humanas, dibujos geométricos, con dameros, nudo de Salomón, abundante cerámica y monedas. Una característica de la villa la constituyen los hipocastum, precedentes de las glorias castellanas (sistema de calefacción de las viviendas).

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Por la autovía del Camino se llega hasta Osorno y desde allí por la carretera a Santander al Convento de Mave, un cenobio del siglo XII con arquitectura del XXI. Materiales ‘en crudo’ como la piedra, la madera o el hierro y los alardes técnicos y hasta de ‘sensaciones’ protagonizan sus estancias. Y junto a la iglesia románica, el antiguo claustro parece un jardín zen, con lámina de agua y extensos jardines en los que disfrutar y relajarse y un comedor minimal donde se ofrecen desde los más modernos y sofisticados platos de la nueva cocina española. Un verdadero retiro espiritual a la última.

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