Razones para enamorarse (una y mil veces) de Lisboa

Una fisonomía urbana cautivadora y llena de historia, compras exclusivas, chefs que convierten cada plato en una obra de arte, hoteles en los que desearías quedarte a vivir y una luz como pocas en el mundo… Así es la nueva Lisboa, la de siempre, una ciudad emocional que se trasmuta en un estado de ánimo al que es imposible resistirse.


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UNA PLAZA CON NUEVOS BRÍOS

Desde el pasado junio de 2012, la Praça do Comércio, más conocida como Terreiro do Paço, es uno de los principales polos de la cultura y el ocio en Lisboa gracias a un ambicioso proyecto que ha resituado esta hermosa placa en su debido estatus. Presidida por la majestuosa estatua ecuestre del rey Dom José I, con el Tajo fluyendo a su paso y el gran arco de triunfo del siglo XIX en su flanco norte, las magníficas arcadas de la plaza están llenas de atractivos: comer en sus atractivos restaurantes que hoy ocupando antiguas dependencias gubernamentales, nuevos museos, terrazas en las que saborear una tradicional ginjinha y la luz lisboeta… Sin duda, una de las grandes novedades de la plaza que no debes perderte es el Lisboa Story Centre, un sobresaliente centro de interpretación recién inaugurado. Pensado para mostrar la longeva historia de Lisboa, el nuevo centro repasa a través de recreaciones multimedia, audiovisuales y maquetas episodios clave de la ciudad como el devastador terremoto de 1755.

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Si el viaje en el tiempo te abre el apetito, no lo dudes, justo en frente del Lisboa Story Centre te espera la mejor coordenada gastronómica de la plaza: Aura Restaurante – Lounge Café´s, donde saborear una exquisita cocina portuguesa contemporánea en un espacio con un diseño arrebatador y un ambiente sofisticado.

SHOPPING DE ALTURA

Sin duda, uno de los grandes atractivos de recalar en la capital portuguesa es disfrutar de su inagotable abanico de posibilidades en lo que a las compras de refiere. Pero, ¿por dónde empezar? Si quieres pasártelo en grande pon rumbo -¡no vayas andando, coge un tranvía!- a las alturas de Bairro Alto. En esta zona bohemia y de vibrante vida nocturna se encuentran algunas de las tiendas, boutiques y estudios de jóvenes diseñadores lisboetas más increíbles, el mejor lugar para que vuelvas a casa con la moda más auténtica en la maleta. Algunas sugerencias: el espacio y atelier de la diseñadora Alexandra Moura Mais (Dom Pedro V, 77) y el ecléctico Kolovrat 79 (Rua Dom Pedro V, 79), donde podrás acercarte a los diseños (moda, joyas, complementos…) de Lidija Kolovrat, diseñadora y artista de origen bosnio habitual de las galerías lisboetas. Para complementos, sombreros y zapatos con carácter propio, nada como Amélie au Théatre (Escola Politécnica, 69-71).

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Aprovechando la jornada de compras por Bairro Alto, descansa tras el trajín de tiendas en el remanso de paz que es el popular Jardim da Estrela o de recrearte en las vistas de la ciudad que ofrece el mirador de San Pedro de Alcántara. Para saciar el apetito una sugerencia cool y desenfada: el restaurante The Decadente, de The Independente Hostel & Suites (São Pedro de Alcântara), el hostel con más estilo de la ciudad.

DE FADOS Y TRANVÍAS

Hay pocas señas de identidad más evidentes de Lisboa que sus tranvías y la banda sonora local, el fado, Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Unesco desde 2011. Descubrirlas es casi un ritual sacrosanto para cualquier visitante de Lisboa, lo que, de paso, te permitirá empaparte del alma de la ciudad y descubrir algunos de sus rincones urbanos más increíbles.

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Embárcate en el traqueteo del tranvía número 28, que te llevará del Chiado a Graça, topándote con monumentos ineludibles como la Sé y el castillo de São Jorge. Haz una parada técnica en el mirador de Santa Luzia, a mitad de trayecto, y recréate en los tejados de la Alfama, el barrio lisboeta más antiguo, mientras tomas un café en la terraza. Es cierto, es difícil no percibir la saudade, la dulce melancolía que destila la Alfama, un dédalo de callejas, pasadizos, miradores y plazoletas.

Toma un tentempié en una de sus tradicionales tabernas, como Barracão de Alfama (São Pedro, 16), a un paso del Museo del Fado (Largo do Chafariz de Dentro, 1). Después de la cena, el barrio entona su mejor repertorio en clásicas casas de fado como el Clube de Fado (São João da Praça, 92) o A Baiuca (S. Miguel, 20). Por cierto, si quedas prendada por el fado, el Museo del Fado organiza una ruta para turistas con la que se recorren distintas zonas del barrio de Mouraria con cantantes de fado como cicerones. Organizadas de viernes a domingo, son gratuitas y su punto de partida (18.30h) es la iglesia de Nossa Senhora de Saúde, en Martin Moninz.

SABORES CON ALMA

Efervescente, renovador y con mucha alma. Así es la propuesta gastronómica que en los últimos años ofrece Lisboa, un retablo inagotable de nuevos restaurantes y de incipientes y consagrados chefs que justifican más que nunca una escapada gourmet a la capital. Y es que tienes propuestas para todos los paladares, presupuestos y gustos. ¿Quieres disfrutar de unas tapas con sabores tradicionales en un lugar acogedor y funcional? Tasca da Esquina (Domingos Sequeira, 41C), en Campo de Ourique, te espera para saborear las propuestas del chef Vitor Sobral. Que lo que prefieres es una cena sofisticada y de vanguardia. Tu destino es Pedro e o Lobo (Rúa do Salitre, 169), donde descubrirás el saber hacer de los chefs Diogo Noronha y Nuno Bergonse.

El restaurante Zambeze (Calçada Marquês de Tancos), situado en el antiguo Mercado Chao do Loureiro, es un ejemplo del espíritu cosmopolita de la cocina capitalina, en este caso, representando la fusión de los sabores lusos con los africanos. Otra coordenada que no debes dejar escapar: Duetos da Sé (Travessa do Almargem, 1B), un espacio innovador donde la cocina tradicional portuguesa se encuentra con el arte, la literatura y el arte formando una dupla perfecta.

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Aunque si quieres volver a casa con la sensación no solo de haber comido bien, sino de haber conocido el trabajo de uno de los jóvenes chefs lisboetas llamados a ocupar un lugar de honor en la gastronomía mundial de los próximos años, no dejes de reservar en uno (o en los dos) restaurantes que el cocinero José Avillez dirige en Chiado. Porque si Cantinho do Avillez (Rua dos Duques de Bragança, 7) es la apuesta desenfadada y familiar de este discípulo de Ferran Adrià, Belcanto (Largo de São Carlos, 10) es el laboratorio donde, desde enero de 2012, Avillez derrocha creatividad, emoción y alta cocina.

Situado frente al Teatro Nacional de Sao Carlos, el km 0 de la ópera en Lisboa, y el edificio donde nació el poeta Fernando Pessoa, en Belcanto podrás saborear algunos de los platos más emblemáticos de Avillez -como el Mergulho no Mar y la Horta da Galinha dos Ovos de Ouro- y entenderás por qué

ALTIS AVENIDA HOTEL: UN SOPLO DE GLAMOUR

Emplazado en un emblemático edificio rehabilitado del modernismo portugués, el cosmopolita Altis Avenida Hotel es una joya reciente del panorama hotelero lisboeta que no puedes perderte. ¿Razones?

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Ahí va una. Como si las hubieran sacado de una película de los años 40, la decoración y arquitectura interior de las 70 habitaciones de este cinco estrellas destilan sofisticación. Otra: el emplazamiento de este hotel boutique te asegura estar en el epicentro de la ciudad, a un paso de la céntrica Praça de Restauradores, del siempre sugerente barrio de Rossio y de las tiendas de la Avenida da Liberdade. Por cierto, que esta última coordenada no es baladí: considerada una de las diez avenidas más caras del mundo, en esta artería arbolada se dan cita las más reputadas marcas internacionales: Gucci, Prada o Louis Vuitton. Un último secreto del Altis Avenida: si desayunar en la terraza de su restaurante Rossio supone iniciar el día del mejor modo, no dejes de recalar de nuevo en sus alturas para tomar un cóctel, quizás, antes de disfrutar de una noche de teatro en el cercano Teatro Nacional Dona Maria II.

BELÉM: TRADICIÓN, CULTURA, VANGUARDIA

Si hay una coordenada donde la nueva Lisboa se abraza a la más vetusta y orgullosa ése es el barrio ribereño de Belém. Esa mixtura de tiempos, con el curso del río Tajo como testigo, la personifica la serena convivencia del Centro Cultural de Belém -referencia de la cultura y el arte lisboeta con tesoros como el Museo Berardo- y las dos maravillas de Lisboa que lo jalonan: la Torre de Belém y el Monasterio de los Jerónimos, reconocidas ambas como Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco. Claro está, no hay mejor colofón a un recorrido por Belém que saborear el manjar más celebérrimo del barrio, los pastéis -deliciosas tartitas de nata- de la Antigua Confitería de Belém (Rúa de Belém, 84), un establecimiento abierto desde 1834.

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Por si estos atractivos no fueran suficientes para justificar un periplo por la ribera, un nuevo monumento acapara ahora todo el protagonismo: se trata del Altis Belém Hotel & Spa, un impresionante cinco estrellas varado junto a la orilla del Tajo y cuya arquitectura y diseño de sus 50 habitaciones reformula una visión contemporánea de la época dorada de los Descubrimientos portugueses. No es gratuito que el hotel se encuentre a un centenar de metros de la mole granítica del Padrao dos Descobrimentos.

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Convertir este hotel en el alojamiento de una escapada a Lisboa supone disfrutar de dos de sus tesoros: la exquisita propuesta gastronómica de su restaurante Feitoria & Wine Bar, con una estrella Michelin y bajo la magistral batuta del chef José Cordeiro; el otro, el sofisticado BSpa by Karin Herzog, donde darte un reparador masaje o relajarte en el hammam.

PARA SABER MÁS:
Turismo de Lisboa y Turismo de Portugal

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