Las terrazas más chic del Bósforo

Basta un paseo al atardecer por las orillas del Bósforo para enamorarse de Estambul. El agua refleja las cúpulas doradas de sus mezquitas y palacios, brillan los ventanales de sus casas otomanas y la luz se cuela por el enrejado del puente Gálata. Mil olores reciben al viajero y mil más le esperan en las numerosas terrazas que miran al Canal. Son la otra cara de la ciudad, donde el lujo oriental se reencuentra con el más sofisticado y moderno espíritu europeo.

El estrecho del Bósforo, esa franja de agua color plata que une al mar Negro con el de Mármara y separa Europa de Asia, sirve también de excelente catalizador para mostrar la cara más exclusiva de Estambul. Este actual estilo que se aleja de los clásicos reclamos turísticos de la ciudad se plasma en los nuevos barrios emergentes. Desde la plaza de Taksim, la más vibrante y bulliciosa, hasta el coqueto y bohemio Ortaköy, pasando por los barrios de Nisantasi, Bebek y Yenikóy, mirando al mar, todos dan muestras de un Estambul rabiosamente moderno.

En el embarcadero de Ortaköy, bajo el Puente del Bósforo y entre casas de madera multicolor y originales tiendas de artesanos, se esconden algunas de las mejores terrazas capitalinas. No hay que perderse The House Café, ideal para leer el periódico, tomar una copa o simplemente dejarse ver entre la beautiful people de la ciudad. Y si lo que se quiere es codearse con la aristocracia europea hay que visitar el famosísimo Reina, un restaurante lounge donde habitualmente pasan sus fines de semana algunos de sus miembros.

En medio del Bósforo y en la zona de Emigran se encuentra el restaurante Müzedechanga, el colmo del lujo para los amantes de las terrazas con sabor; con una privilegiada ubicación, ha recibido multitud de premios gastronómicos y de diseño. Otro lugar muy perseguido para disfrutar de una vista excelente sobre el Canal es el 360, un espacio ultramoderno con un estiloso chill out mirando al mar. Como imprescindible resultan las terrazas del señorial hotel A’Jia, Anjelique, Vogue y la visita del restaurante Abracadabra, un perfecto exponente de la cultura más joven y dinámica de Estambul. Este multiespacio donde desayunar es una gozada, comer un gusto y cenar el mejor anticipo de las primeras copas nocturnas cuida la cultura y el arte, pero desde luego el estómago. Un palacete de tres alturas frente al Bósforo y una espléndida terraza para olvidar toda idea preconcebida sobre la ciudad.

GUÍA PRÁCTICA

Dónde dormir
Sin duda, en el Ciragan Palace Kempinski, en la misma orilla del Bósforo, el que fuera palacio de un sultán es hoy un lujoso hotel donde recalan las grandes personalidades del mundo entero y huéspedes más distinguidos cuando visitan Estambul. Para amantes del diseño, en W Istambul todo es lujo y vanguardia en esta restaurada mansión otomana. Creado para los viajeros del Orient Express, aún hoy es posible darle permiso a la nostalgia en el Pera Palas Hotel, que está a punto de abrir sus puertas completamente reformado y si se desea, alojarse en la que fue la habitación de Agatha Christie. Aunque sólo sea para soñar conviene echar un vistazo a las diez suites de Les Ottomans; pernoctar una noche puede llegar a los mil euros, pero cuenta con un spa con precios algo más moderados y una espléndida terraza asomada al Bósforo. Sabiamente rehabilitado, el Lush Hotel es un centenario edificio convertido en una interesante opción, con una situación céntrica inmejorable, una decoración ecléctica y un trato personalizado.

Cómo llegar
Iberia y Turkish Airlines ofrecen trayectos directos a Estambul desde Madrid o Barcelona.

Cómo moverse
Con paciencia; el tráfico es un caos y los taxis no especialmente honestos, pero aún así asequibles.

Dónde comer
Hande Bozdogan, chez de Enstitü estudió gastronomía en Francia y regresó a Estambul dispuesta a unir lo mejor de los dos mundos; el resultado no defrauda a nadie. En un entorno elegante presenta platos de exuberante frescura y un toque sútil para cada bocado. También en Konyali Lokantasi, un clásico reinventado que ofrece cocina turca tradicional y de calidad en el mismo palacio de Topkapi; si el tiempo lo permite conviene comer en su magnífica terraza.

No te pierdas
El barrio de Sultanahmet, repleto de tesoros arquitectónicos como las mezquitas de Santa Sofía y Azul, la Cisterna o el palacio de Topkapi. Tampoco conviene perderse una incursión en el laberíntico Gran Bazar, un auténtico placer para los amantes del regateo y una forma perfecta de entender el alma comercial de este cruce de caminos. La oferta apabulla pero aún así hay tiendencitas de artesanos que vale la pena visitar como la original Exotic Lamp. La mejor manera de asumir y valorar los contornos de Estambul es apuntarse a un crucero por las tranquilas aguas del Bósforo, un placer que debe disfrutarse especialmente al atardecer.

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