Refugios de invierno

Los días de frío son propicios para recogerse ante una acogedora chimenea. Te ofrecemos algunas sugerentes propuestas para viajar y descubrir pequeños hoteles y casas rurales en los que este rincón supone un cálido punto de encuentro.

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Son alojamientos que han sabido aunar el entorno, la arquitectura y el aire rural con los elementos decorativos más modernos y actuales, manteniendo su acogedora y entrañable identidad; siempre con el fuego del hogar como motivo central. Una excelente excusa para las frías tardes y noches de invierno.

Torre de Villademoros, Valdés, Asturias
Este conjunto arquitectónico restaurado formado por una casa solariega del siglo XVIII, una panera y la torre medieval de Villademoros es hoy un delicioso y moderno hotel. Se emplaza en la rasa costera de Entrecabos, que se extiende entre las pintorescas villas marineras de Cudillero y Luarca. Sus interiores son cálidos, alegres y modernos, con cómodas estancias, como el porche abierto al jardín, los espaciosos cuartos de baño alicatados en vivos colores, las habitaciones con galería acristalada o el luminoso salón de varios ambientes y una acogedora chimenea. El comedor cuenta con un amplio ventanal asomado a los extensos prados, a la torre centenaria y al mar.

Posada Casa del Cura, Calatañazor, Soria
Ecos del viejo romancero castellano aún resuenan en las medievales callejas de Calatañazor. En esta pequeña villa soriana, cargada de historia ,se yergue esta antigua construcción de piedra de hace 300 años, que fue casa del cura, cárcel, establo, fonda y cartería. Hoy es un coqueto hotel de agradables estancias cuya decoración combina el hormigón y el acero con la madera y el adobe. La pieza más exquisita es el salón, con una gran chimenea pinariega de perfil cónico, cromada y espectacularmente volada en tres alturas. Cuenta con un restaurante, de ambiente íntimo, diseñado en varios niveles y parcialmente enterrado en roca caliza, donde también se esconde la bodega. Las vistas de la casa se abren al campo, a las calles empedradas de la villa medieval y al jardín privado de la posada.

Palacio de Cutre, Piloña, Asturias
Antiguo palacio del siglo XVI con muralla, torre y capilla, en mitad de una finca de 18.000 metros cuadrados y sobre una atalaya privilegiada entre el mar y los Picos de Europa. El palacio se encuentra aislado en el valle del río Piloña, a más de dos kilómetros de la primera casa habitada, por lo que la tranquilidad está asegurada. Toda la decoración, de carácter provenzal, ha sido especialmente cuidada, con multitud de detalles. La antigua cocina del palacio se ha convertido en acogedor salón con chimenea. Una de las suites integra un salón, también con chimenea. Mención especial merecen los desayunos: bizcochos caseros, embutidos ibéricos, quesos asturianos y zumos de fruta natural.

Los Vettones, Fresnadillo de Sayago, Zamora
En la comarca de Sayago, y en las tierras regadas por las aguas del río Duero, frontera natural con Portugal, esta posada ha recuperado una antigua vivienda de labradores. Las habitaciones siguen todas el mismo estilo, aunque están pintadas en tonos diferentes y poseen una decoración particular. Un detalle de acierto es la separación de dependencias destinadas a fumadores y a no fumadores, incluso en los salones, ambos con chimenea. Entre los puntos fuertes del alojamiento destaca el apartado gastronómico y la organización de todo tipo de actividades para los huéspedes.

La Torre del Visco, Fuentespalda, Teruel
Masía del siglo XV situada en un paraje aislado de la comarca del Matarraña. Está rodeada por cien hectáreas de huertas, olivos y bosques de matorral y tiene su acceso por un complicado entramado de caminos y carreteras, que desembocan en una pista sin asfaltar. Los británicos Piers Dutton y Jemma Markham regentan este laberíntico y solitario alojamiento, que parece vigilar las tierras del valle del río Tastavins. Entre sus interiores románticos, de británica elegancia, sobresale la suite de la torre -con magníficas vistas al campo-, el salón con piano, una sobria chimenea y la biblioteca. Un lujo donde sobra la televisión, el teléfono, el móvil, el portátil...

Torre del Mayorazgo, Villatoro, Ávila
A las afueras del pueblo y con unas vistas espléndidas del entorno de Villatoro, el antiguo castillo de la localidad, del siglo XIV, se ha convertido en un acogedor hotel rural donde disfrutar del campo, del silencio o de la lectura frente a la chimenea. Y es ésta, sobre todo en invierno, uno de sus grandes atractivos. Sus suites para parejas, algunas con bañera de hidromasaje, y sus suites familiares incorporan como elemento tradicional, además de los techos abuhardillados, los entramados de madera y los muros de piedra, chimeneas de leña donde pasar las horas. Los huéspedes tienen a su disposición una gran finca ajardinada y un buen número de actividades de turismo activo para hacer en los alrededores.

Mas de Torrent, Torrent, Girona.
Esta masía del siglo XVII de exclusivo ambiente y en la Costa Brava es uno de los pocos alojamientos españoles que forman parte del elenco de los Relais & Châteaux. Rodeada de jardines, su estilo es una mezcla de ampurdanés con toques de la Toscana en perfecta armonía con una arquitectura vanguardista. Las suites exhiben paredes de piedra, tonos pastel, maderas nobles, fibras vegetales, suelos de barro cocido y antigüedades; se reparten entre la casa principal y pequeños bungalows en el jardín, con espacio verde privado y algunas con dos baños y piscina climatizada privada. Ante la chimenea del salón o en el restaurante, un referente gastronómico en tierras catalanas, alojarse en este cinco estrellas es todo un lujo en la comarca del Empordà.

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