Locas por el chocolate belga

Puestas a engordar, que sea con material de primera. Los talleres donde nace el mejor chocolate son una excusa deliciosa para escaparse a Bélgica.

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Hay un antes y un después tras probar el, para muchos, mejor chocolate del mundo. Desde el amargo xocolatl que los aztecas y mayas precolombinos sorbían en sus ceremonias hasta los tersos y fragantes bombones que se exhiben en los escaparates de las grandes confiterías de Bélgica, hay todo un abismo.

Si ya antes de probarlos te gustaba el chocolate, tras hacer un riguroso 'trabajo de campo' por los talleres de sus mejores confiteros, no sólo te convertirás en una experta. También, en una clienta mucho más exigente.

En Bruselas, Amberes, Lovaina, Brujas, y hasta en el último pueblito del país, no es raro que algún miembro de la familia haga una escapada incluso diaria hasta su confitería favorita para seleccionar pieza a pieza y llevarse a casa en óptimas condiciones su ración de bombones, que aquí se conocen como pralinés. Porque un aficionado que se precie no sólo valorará su sabor; también tendrá en cuenta el brillo y textura de cada uno, su aroma, lo crujiente que resulte al llevárselo a la boca o la delicadeza con que se derrita en el paladar. Y para reunir estos requisitos, además de ser bombones de calidad, tendrán que estar frescos. Casi recién hechos.

Tras una visita iniciática al Museo del Chocolate de Bruselas, los bombones de alta gama, colocados como joyas, aguardan en las vitrinas de las confiterías con pedigrí.

La marca Leónidas, con cerca de 1.500 puntos de venta repartidos por el mundo, es famosa por sus chocolates excesivamente azucarados para los expertos pero, también, por sus precios, hasta cinco veces más baratos que los de un pequeño artesano de postín. Basta para comprobarlo encaminarse hacia su tienda del 34 de la Rue au Beurre, junto a la famosa Grand Place de la capital, y dirigirse después hasta el 44 de esa misma calle, donde el recoleto negocio de Galler exhibe en primorosas bandejitas los balzane, carré, fôret, el clásico Manon y demás delicias de este prestigioso confitero.

Imprescindibles también, la confitería Neuhaus de la Galería de St. Hubert –una bombonera toda ella a la que no deja de entrar una clientela fija en pos de su dosis diaria de caprice o tentation– o, en la Plaza Stephanie, Godiva, otro de los grandes, con sus vitrinas repletas de caraques y orangettes, sus variedades de dark o su locura de bombones en cajas que cambian de diseño por Halloween, Navidad, San Valentín o Pascua, con incluso ediciones numeradas para coleccionistas.

Más artísticos, los bombones de Planète Chocolat de la Rue Lombard, donde cada fin de semana puede asistirse previa reserva a sus demostraciones en vivo, o la igualmente artesanal Wittamer de la Place Sablon, con además un café para disfrutar in situ de las especialidades de esta casa en la que llevan oficiando cuatro generaciones de confiteros.

En la rue Royale, Mary presume de surtir a la Casa Real desde 1942. Aunque los bombones más caros los despacha el premiadísimo Marcolini, con siete tiendas en Bruselas además de en una en Amberes, Lieja y Knokke.

Fuera de la capital sería un pecado perderse los bombones recién salidos del taller de Sukerbuyc, en el número 5 de la Katelijnestraat de Brujas; los de Raets Putseys en la calle Bondgenotenlaan de Lovaina o, también en esta ciudad, la coquetísima y minúscula tienda de la calle Louis Melsensstraat, Tartufo, de cuya cocina de abuelita salen las trufas más deliciosas. Y, en Amberes, Goossens, en el 6 de la Isabellalei, y Del Rey, en la calle Appelman, dos atelliers envueltos en ese pecaminoso aroma que pone a las papilas a salivar antes incluso de franquear sus puertas.

Algunas pistas

A través de buscadores como Rumbo o Expedia pueden compararse los mejores precios de las distintas compañías para cada fecha. Brussels Airlines propone vuelos a Bruselas desde Madrid y Barcelona a partir de 99 € ida y vuelta, tasas incluidas, y Ryanair también vuela a la capital belga desde Alicante, Barcelona, Gerona, Gran Canaria, Lanzarote, Madrid, Málaga, Palma, Reus, Santander, Tenerife, Valladolid, Valencia o Zaragoza, por en ocasiones también menos de 100 € ida y vuelta.

Paquetes de viajes, con mayoristas como Mundicolor (en cualquier agencia de viajes), o Touristforum (Tel. 902 021 210), con los vuelos, tralados y dos noches de hotel, a partir de unos 325 €.

Y si no puedes esperar para comprar los mejores bombones in situ, muchos grandes confiteros hacen envíos a todo el mundo a través de sus páginas web, donde también se pueden localizar sus puntos de venta en cada ciudad.
Del Rey, Galler, Godiva, Goossens, Leonidas, Marcolini, Neuhaus, Planete Chocolat, Sukerbuyc, Wittamer.

Más información
Turismo de Bélgica, Flandes y Bruselas. Tel. 93 508 59 90.

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