19 OCTUBRE 2009

Safari de toros bravos

Apúntate a visitar una dehesa en busca de la mejor imagen de los toros de lidia. Es una excusa única para salir al campo estos días de otoño y contemplar una especie única e irrepetible.

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Belleza y estampa, pero también fuerza y bravura, es la imagen que ofrecen, sobre todo cuando se conocen de cerca, en su entorno natural, los toros de lidia. Casi se pueden tocar; desde luego es posible olerlos, mirarlos a los ojos, sentir de cerca su fiereza. Incluso ‘caminar’ a su lado por las dehesas en las que campan en libertad, eso sí, bien protegidos dentro de un todoterreno, y siempre pendientes de las indicaciones de los guías y expertos que acompañan al viajero en este original safari por tierras de Cádiz, Cáceres o Salamanca.

Captarlos con la cámara de fotos es sencillo, pero en ocasiones lo más recomendable es olvidarse del objetivo y sentir su presencia, imponente y majestuosa, con los cinco sentidos. La pureza de su cría, su desarrollo en un ambiente de campo ancestral es esencial para que puedan cumplir después con el objetivo que tienen encomendado: mantener las esencias de la tauromaquia, una fiesta tan antigua como el pueblo español. Incluso para los enemigos de ésta, poder contemplar a esta especie singular en su hábitat es una experiencia difícil de olvidar.

La provincia de Cádiz, junto con las de Sevilla y Jaén, concentra la mayor parte de las ganaderías de toros de lidia de Andalucía. La Ruta del Toro Bravo, que pasa por Jerez de la Frontera, Medina Sidonia, Alcalá de los Gazules o Los Barrios, en el Campo de Gibraltar, incluye en su recorrido algunas de las más afamadas, en las que es posible no sólo realizar una visita para conocer de cerca el mundo de los toros, sino participar en todo tipo de actividades a su alrededor.

En la Martelilla, propiedad de Gonzalo Domecq, se recrea con todo lujo de detalles la relación ancestral entre los toros de lidia y los caballos andaluces, criados específicamente para este cometido, acompañando la muestra con faenas camperas y degustaciones gastronómicas de productos de la tierra. Una experiencia que también se puede vivir en la finca de Los Alburejos, donde pacen los míticos toros de Torrestrella, participando en el espectáculo A campo abierto.

Extremadura, junto con Andalucía y Castilla y León, es otra de las grandes ‘reservas’ de los toros de lidia. Las rutas del toro de lidia extremeño, menos potenciadas turísticamente que en los casos de Cádiz o Salamanca, pasan en Badajoz por los municipios de Alconchel, Jerez de los Caballeros y Olivenza, y en Cáceres por los de Coria, Moraleja, Navalmoral de la Mata, Trujillo, Casatejada y El Gordo.

En el término de Portezuelo (Cáceres), se encuentran las fincas Las Tiesas de Santa María y La Gama, donde se crían los temidos ‘vitorinos’, herederos del hierro de Albaserrada, nacido en 1905. El ganadero Victorino Martín, propietario de las reses de lidia más cotizadas del mundo, abre al público de manera gratuita las puertas de su ganadería entre los meses de octubre y marzo, organizando visitas para dar de comer a los toros.

En Castilla y León, Salamanca es el verdadero ‘reino’ de los toros de lidia. También aquí hay una ruta del toro bravo bien delimitada, con un amplio recorrido que nace en Béjar, pasa por Ciudad Rodrigo y el Campo de Ledesma y termina en los alrededores de la propia capital salmantina, atravesando un Campo Charro donde las fiestas camperas son una de sus señas de identidad más evidentes.

Vivir, a pequeña escala, todo el ambiente del campo y los toros, es algo que puede hacerse durante buena parte del año, poniéndole todavía más emoción a la faena con la realización de un ‘safari’ por los mismísimos dominios de los astados. La finca Cabeza de Diego Gómez, de la ganadería Herederos de Miguel Zaballos Casado, es uno de los espacios en los que es posible disfrutar de esta aventura. Está localizada a sólo 35 kilómetros de la ciudad de Salamanca, y cuenta con el aliciente de poder alojarse en su centro de turismo rural, instalado en un antiguo palacete del siglo XVIII.

También es posible vivir esta experiencia, de la mano de sus mismos criadores, en la dehesa de Rodasviejas, en el término de Aldehuela de la Bóveda, entre Salamanca y Ciudad Rodrigo, donde además de las capeas, las faenas de acoso y derribo, destinadas a medir la bravura del animal, y los trabajos en el herradero y en el tentadero, se puede ver a los toros bravos en el mismo campo, cómodamente instalados en una plataforma con capacidad para ochenta personas o, para los más valientes, incluso a caballo, acompañados por expertos jinetes... Una sensación que, desde luego, no se olvidará con facilidad.

GUÍA PRÁCTICA

Visitas a las ganaderías
Para garantizar una visita sin contratiempos a las ganaderías de toros bravos es siempre recomendable concertar la cita con antelación y, sobre todo, tener en cuenta el tiempo, ya que determinadas actividades sólo se hacen con condiciones meteorológicas favorables o en determinadas épocas del año. La finca Martelilla  puede visitarse todo el año, pero el espectáculo A Campo Abierto, en la finca de Los Alburejos, se suele celebrar los miércoles, viernes y sábados entre marzo y octubre. Las visitas a los “vitorinos” en Cáceres requieren de cita previa en el teléfono 927 19 31 02, y se celebran entre el 15 de octubre y el 15 de marzo, en el descanso de la temporada taurina. Para concertar cita en la finca Cabeza de Diego Gómez, de Salamanca, hay que llamar a los teléfonos 646 11 59 12 ó 699 42 60 76 y para salir al campo por la dehesa de Rodasviejas al 629 05 99 61 o al 923 16 42 74.

Más información
En la Ruta del Toro, en Turismo de Jerez; en el Patronato de Tauromaquia de Extremadura y en la Ruta del Toro Bravo, en Turismo de Salamanca.

No dejes de...
En Jerez de la Frontera, guardar un tiempo para visitar la Real Escuela Andaluza del Arte Ecuestre, donde el 'baile' de los caballos será, sin duda, el mejor complemento al mundo de los toros. En Plasencia, de recorrer el casco antiguo, con especial interés por los rincones secretos de su judería y, si es posible, preparar una escapadita al vecino Parque Nacional de Monfragüe, en pleno contacto con la Naturaleza. Y en el Campo Charro, de perderte por las calles de Ciudad Rodrigo, con uno de los cascos históricos más bellos de España.