08 JUNIO 2009

Atrapados por la marea en el Mont Saint-Michel

Este risco que por obra y gracia de los caprichos del mar se convierte en isla dos veces al día guarda un pueblo fortificado y la fabulosa abadía gótica que corona sus alturas.

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Dos veces al día el Mont Saint-Michel se convierte en isla por obra y gracia de las mareas. 

Dos veces al día el Mont Saint-Michel se convierte en isla por obra y gracia de las mareas; las más fuertes de Europa, capaces de dejar al descubierto distancias de hasta 15 kilómetros y de poner en peligro a los infelices que no tengan muy presente la rapidez de sus crecidas. Hoy una carretera hasta los pies de la roca permite acceder a cualquier hora hasta este risco escarpadísimo, pero en la antigüedad sólo podía llegarse a él en barco, cuando las aguas subían, y caminando cuando volvían a descender. El agua fue siempre la mejor defensa de la que se valió este emplazamiento crucial en la Edad Media, reforzada por las fortificaciones que fueron añadiendo a lo largo de los tiempos quienes lograron ser sus dueños y señores.

El paseo por sus murallas, torres y bastiones regala las mejores perspectivas de la bahía y, también, se erige en el más honrado mirador desde el que pulsar la fuerza y la velocidad de una de las mayores mareas del mundo, con hasta 14 metros de diferencia ente la pleamar y la bajamar.

Monasterio, ciudadela y hasta prisión a lo largo de los siglos, la historia del Mont Saint-Michel arrancó hace exactamente 1.300 años, cuando en una noche de octubre del 708 el arcángel San Miguel se le apareció al obispo de Avranches, ordenándole levantar un santuario sobre este islote de granito de apenas 900 metros de perímetro y 80 de alto en mitad de una bahía atravesada por tres ríos y en los lindes de lo que sería la frontera entre los ducados de Bretaña y Normandía.

Dos siglos más tarde los duques de esta última región erigieron una iglesia y, poco después, se instaló en ella la orden benedictina, convirtiendo su nueva abadía en un foco cultural y espiritual que iría incrementando su influencia por toda la cristiandad. Destruida por un incendio aquella iglesia románica, la construcción que la sucedió ya lucía los esbeltos perfiles del nuevo estilo arquitectónico que se imponía en la época: el gótico.

Reyes, nobles y caballeros llegaban en peregrinación hasta esta plaza fuerte tan inexpugnable que nunca llegó a ser tomada. Hoy quienes acuden también en peregrinación –recibe más de 3 millones de visitantes al año y es el segundo destino más solicitado de Francia– son gentes de paz encandiladas por los tesoros de la abadía de afilados arbotantes góticos que corona sus alturas y por el hechizo que envuelve la villa medieval cuando la cercan las aguas y su escarpado laberinto luce deliciosamente iluminado en cuanto la noche se le echa encima. 

INFORMACIÓN PRÁCTICA
 
Cómo llegar

A través de
www.formulesbretagne.com es fácil contratar una excursión desde París para visitar Dinan, Saint Malo y Mont Saint-Michel. Muy numerosas compañías vuelan desde varias ciudades españolas a París. Dentro del folleto Europa Secreta de Catai (en agencias y www.catai.es) figura el circuito Bretaña Mágica, con vuelos y hoteles desde 1.200 €.

Dónde alojarse
En el cuatro estrellas Relais Saint-Michel (
www.relais-st-michel.fr), con 39 habitaciones y exquisitas suites con vistas a los arenales, la bahía y el Mont Saint-Michel.

Dónde comer
Desde luego, en la posada de La Mère Poulard (
www.mere-poulard.com), inaugurada en 1888 para acoger a peregrinos y amigos de la buena mesa en el cogollo medieval del Mont Saint-Michel por la que se convertiría en la cocinera más famosa de Francia. Sus recetas han tenido incondicionales como Eduardo VII, Roosvelt, Hemingway, varios Rothschild y Rockefeller, Jean Paul Belmondo y hasta el mediático cocinero Paul Bocuse.

Más información
En
www.lemontsaintmichel.info, www.vacaciones-bretana.com, www.normandie-tourisme.fr  y Maison de la France (Tel. 807 11 71 81 y www.franceguide.com).

En Mont Saint-Michel no te pierdas…
- La Merveille, que es como se conoce a los edificios góticos de la fachada norte de la abadía, el Archéoscope, la casa del caballero Duguesclin, un paseo por las murallas y la ciudad medieval iluminada al caer el sol, así como acontecimientos especiales que a lo largo de 2009 conmemoran el 1.300 aniversario de la fundación de Mont Saint-Michel.
- Actividades tan originales como sobrevolar la bahía en globo o ultraligero para admirar el Mont Saint-Michel a vista de pájaro.
- En sus proximidades, el casco histórico de Rennes, la ciudad medieval de Dinan y la corsaria Saint Malo.

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