20 JUNIO 2010

Fitoestrógenos

Última revisión: 2010-06-20

¿Qué son los fitoestrógenos?

Las plantas son auténticas fábricas de productos químicos, ya que durante el proceso de crecimiento y maduración sintetizan miles de substancias diferentes. De hecho, hasta hace poco la mayoría de los medicamentos se obtenían de las plantas y, aún hoy día, sustancias como la cafeína, cocaína y morfina siguen obteniéndose de las mismas.

Los alimentos vegetales también contienen muchos productos químicos diferentes; algunos se conocen con los nombres de carbohidratos, proteínas, grasa y vitaminas, es decir, los denominados nutrientes, ya que son necesarios para un metabolismo normal del organismo. Además de estos componentes, estos alimentos contienen otras substancias, conocidas con el nombre de fitoquímicos y que no se consideran nutrientes. Muchas carecen de actividad conocida en el organismo, pero otras pueden ejercer acciones perjudiciales (colesterol, purinas, ácido oxálico, antinutrientes, etc.) o también acciones beneficiosas.

La mayoría de los efectos de los fitoquímicos no se ha estudiado en profundidad, aunque actualmente se esta investigando muy activamente en este campo. Se piensa que muchos de ellos pueden tener efectos beneficiosos, especialmente en la prevención de algunas enfermedades como la arteriosclerosis o el cáncer.

Un tipo especial de fitoquímicos que se encuentran en la soja y productos derivados de la misma como el tofu, así como en algunos granos integrales de cereales o en las semillas de linaza, son los fitoestrógenos. Dentro de los fitoestrógenos se incluyen varias substancias diferentes como isoflavonas, coumestanos, lignanos o genisteina que comparten una estructura química similar a los estrógenos.

Acciones de los fitoestrógenos

Estas substancias tienen una importante actividad antioxidante y también acciones similares, aunque considerablemente más débiles, que los estrógenos u hormonas sexuales femeninas. Esta peculiar acción “hormonal” confiere a los fitoestrógenos algunas características muy interesantes en la prevención y tratamiento de algunas enfermedades, por lo que han sido probablemente los fitoquímicos más estudiados.

Estas substancias tienen una importante actividad antioxidante y también acciones similares, aunque considerablemente más débiles, que los estrógenos u hormonas sexuales femeninas. Esta peculiar acción “hormonal” confiere a los fitoestrógenos algunas características muy interesantes en la prevención y tratamiento de algunas enfermedades, por lo que han sido probablemente los fitoquímicos más estudiados.

Fitoestrógenos y cáncer de mama

A los fitoestrógenos se les han atribuido varias acciones beneficiosas, y quizás la más importante sea la posibilidad de disminuir el riesgo de cáncer de mama. Desde hace tiempo se sabe que las poblaciones con elevado consumo de soja, como las de China y Japón, tienen un riesgo pequeño de desarrollar cáncer de mama, pero cuando emigran a países como Estados Unidos este riesgo aumenta hasta llegar en dos generaciones a igualar al de la población americana.

Esta modificación del riesgo de sufrir cáncer de mama fue atribuida durante muchos años al menor consumo de grasa en estas poblaciones residentes en Asia, pero los últimos estudios epidemiológicos han descartado esta posibilidad, creciendo la hipótesis de que el consumo de soja, por su contenido en fitoestrógenos, puede disminuir este riesgo.

Se ha demostrado en repetidos experimentos con animales que los fitoestrógenos impiden o disminuyen el desarrollo de cáncer de mama, pero los tumores experimentales en los animales son bastante diferentes a los tumores en personas y aunque, hoy por hoy, no se dispone de demostración inequívoca de que los fitoestrógenos disminuyan el riesgo de padecer cáncer de mama, los estudios en el laboratorio, en animales o los estudios epidemiológicos en diferentes poblaciones apoyan esta hipótesis. En cualquier caso, una dieta con soja o sus derivados es una dieta sana y sin efectos nocivos en las poblaciones que la consumen.

Aunque no hay una clara demostración científica, las dietas macrobióticas, que incluyen entre sus alimentos la soja y los productos derivados, se han relacionado con menor incidencia de cáncer de mama, próstata y colon, e incluso con mejor respuesta al tratamiento de algunos tumores. Este efecto también se ha atribuido a los fitoestrógenos.

Fitoestrógenos y cáncer de próstata

El cáncer de próstata con manifestaciones clínicas también presenta una frecuencia 10-15 veces superior en Estados Unidos que en Japón. Los fitoestrógenos de la soja inhiben el crecimiento de las células de cáncer de próstata en cultivos y disminuyen las lesiones precancerosas en la próstata de los ratones y ratas.

En los pacientes con este tipo de cáncer con metástasis, se utilizan los estrógenos para retardar su crecimiento, por lo que se sospecha que los fitoestrógenos también puedan contribuir a disminuir la aparición de este tumor y controlar su progresión.

En algunos estudios epidemiológicos en poblaciones orientales se ha encontrado que el consumo de tofu disminuye el riesgo de cáncer de próstata.

Fitoestrógenos y osteoporosis

Los estrógenos (hormonas sexuales femeninas) juegan un papel importante en el depósito de calcio en el hueso, y los fitoestrógenos de la soja, por una acción similar, pueden favorecer el contenido de calcio en el hueso y prevenir la osteoporosis en las mujeres.

La ipriflavona es una sustancia sintética con estructura química similar los fitoestrógenos y que al metabolizarse en el organismo produce fitoestrógenos idénticos a los de la soja. Esta sustancia aumenta la calcificación del hueso, por lo que se piensa que los fitoestrógenos también pueden compartir este efecto.

En ratas también se ha demostrado que los fitoestrógenos aumentan el calcio óseo con una potencia similar a los estrógenos, y algunos estudios en mujeres postmenopáusicas también demuestran un aumento en el contenido de calcio óseo con el consumo de unos 40 gramos de proteínas de soja. Esta cantidad es algo elevada y difícil de alcanzar tomando alimentos naturales procedentes de la soja.

Fitoestrógenos y síntomas de la menopausia

Los derivados de la soja también se han demostrado útiles en el tratamiento de los sofocos, que sufren algunas pacientes tras la menopausia, en quienes no eliminan los síntomas pero reducen su frecuencia. Aunque los fitoestrógenos pueden ser útiles en estos casos, y, además, gozan de la aureola de “remedio natural” hay que recordar que el mayor efecto en la prevención de los sofocos y osteoporosis se consigue con la administración de estrógenos, que se obtienen de una fuente tan natural como la orina de yegua.

Fitoestrógenos y colesterol

Los fitoestrógenos también ejercen un efecto favorable sobre el colesterol ya que descienden el nivel de colesterol LDL (colesterol malo) y suben el del colesterol HDL (colesterol bueno) y, además, en monos previenen el desarrollo de arteriosclerosis.

Otros efectos de los fitoestrógenos

EL único efecto nocivo encontrado en animales que ingieren grandes cantidades de fitoestrógenos es una disminución de la fertilidad. Este efecto no se ha detectado en humanos y de hecho las poblaciones china y japonesa, que toman mayores cantidades de fitoestrógenos, no se caracterizan por una menor fertilidad.

Aunque la mayoría de los estudios indican que la soja, el tofu y otros productos derivados de ésta pueden tener estos beneficios, probablemente mediados por los fitoestrógenos, no hay suficiente base científica para recomendar el uso de suplementos de fitoestrógenos o extractos de soja. Estos productos, al igual que las vitaminas, lo mejor es tomarlos en la forma natural de los alimentos en los que se encuentran y no dentro del envoltorio de una cápsula.

Dr. Gonzalo Martín Peña, especailista en Medicina Interna

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