06 JUNIO 2010

Alimentación en las etapas del desarrollo

Grupo de niños jugando al aire libre

Última revisión: 2010-06-06

Introducción

Los hábitos alimentarios se adquieren en el entorno familiar, empiezan a formarse desde el nacimiento y se desarrollan en la infancia y, en particular, en la adolescencia, determinados por los hábitos de los padres.

El aprendizaje por imitación no sólo se produce en el hogar sino con los mayores, en caso de niños y, con amigos, grupo o líder en los adolescentes. Las costumbres nutricionales adquiridas en la niñez se modifican muy poco en los años posteriores por lo que los hábitos alimentarios individuales en la mayoría de las personas mayores son prácticamente iguales a los adquiridos en las primeras etapas de su vida.

La adolescencia se asocia con una multitud de cambios en el estilo de vida personal y es de esperar que también los haya en la preferencia de alimentos y en los hábitos alimentarios. El comportamiento alimentario del adolescente está determinado por numerosos factores externos (características familiares, amistades, valores sociales y culturales, medios de comunicación social, conocimientos nutricionales, experiencias y creencias personales, etc.), e internos (características y necesidades fisiológicas, imagen corporal, preferencias y aversiones en materia de alimentación, desarrollo psicosocial, salud, etc.).

Actualmente se observa como hechos diferenciales que los comportamientos alimentarios de los adolescentes pasan en muchas ocasiones por los llamados snacks o aperitivos y la fast food o comida rápida, también llamada comida basura.

Edad preescolar

Se ha observado en un amplio estudio que, en general, la ingestión energética en los niños se adapta a las recomendaciones establecidas para estas edades, aunque en algunos casos son ligeramente superiores. Asimismo, se ha comprobado que existía un desequilibrio en la composición nutricional de los alimentos, de manera que la energía ingerida en forma de grasas era superior a los valores recomendados. La proporción de energía aportada en forma de proteínas también es superior a la recomendada, mientras que la de hidratos de carbono es muy insuficiente.

De interés
Niños de 7 a 10 años

Diversos estudios han demostrado ingestas similares a las recomendaciones, mientras que otros informan que son superiores. En cuanto a las proteínas, se aprecia un aporte muy por encima de los valores recomendados. Las grasas se consumen en exceso mientras que la energía proporcionada por los hidratos de carbono es inferior a la recomendada.

Adolescentes

Se ha comprobado que la ingesta energética de los adolescentes es ligeramente inferior a las recomendaciones, con desequilibrio en el aporte de nutrientes. La energía aportada por los hidratos de carbono es muy inferior a las recomendaciones. La energía proveniente de grasas y proteínas se sitúa bastante por encima de las recomendaciones.

Cómo parece ser… Alimentación del recién nacido

La lactancia natural materna ha sido durante muchísimo tiempo la forma habitual de crianza de los hijos. Sin embargo, en los últimos años, muchas mujeres han abandonado tal práctica por los importantes cambios sociales habidos en nuestra sociedad y, sobre todo, por la incorporación de la mujer al mercado de trabajo. Están plenamente demostrados las bondades y beneficios de la lactancia materna para que el recién nacido logre un normal crecimiento y desarrollo.

Cuando la lactancia materna no sea posible por razones médicas o de otro tipo, recurriremos a la lactancia artificial. Es importante en estos casos evitar comportamientos penalizadores de la decisión de la madre, dado que los requerimientos nutricionales del niño serán satisfechos adecuadamente con las nuevas leches artificiales.

Se ha empleado también la llamada lactancia mixta, es decir, la combinación de lactancia materna y artificial, aunque no parece esta una solución muy adecuada.

Alimentación de niños hasta los 3 años

En el período que se extiende desde el nacimiento hasta los 3 años de edad, la alimentación desempeña un papel fundamental para el desarrollo del niño ya que la mayoría de sus sistemas y órganos maduran durante este tiempo.

Todas las anomalías que aparezcan en el organismo debidas a la mala alimentación durante estos años serán irreversibles en el futuro.

El lactante debe aprender progresivamente a comer, a manejar alimentos semilíquidos y, más adelante, sólidos. Ese aprendizaje forma parte de su desarrollo y le permitirá masticar, saborear y familiarizarse e identificar los olores y texturas de los alimentos que ingieren los adultos, así como manipularlos, tragarlos y asimilarlos.

Como hemos visto, desde el nacimiento hasta los 4-6 meses de vida, el niño sólo es capaz de succionar y deglutir líquidos, por lo que se alimenta básicamente de leche, bien de la madre, bien artificial. Más tarde, desde esa edad hasta aproximadamente el año de vida, se introduce la alimentación complementaria para satisfacer las demandas de energía y nutrientes de un organismo en rápido crecimiento. Destaca en esta etapa la introducción de los alimentos semisólidos para el que niño practique y aprenda a masticar.

A partir del año de vida y hasta los 3, el niño va incorporándose progresivamente al menú que come la familia, acondicionado para su edad. Inicialmente juega con los alimentos y, más tarde, desea comer él solo. A menudo muestra interés por los alimentos de sus mayores y los pide, incluso después de haber terminado su comida.

Alimentación de los niños preescolares y escolares

Progresivamente se van estableciendo los patrones o hábitos alimentarios de estos niños, en gran medida aprendidos e imitados de sus padres, de ahí la importancia de una adecuada educación nutricional por parte de éstos, y la adopción de hábitos dietéticos saludables.

Se hace necesario establecer en el niño de forma temprana hábitos dietéticos que aseguren una ingesta rica, variada y equilibrada de alimentos de diferentes texturas, colores, sabores y componentes, que le permitan una adecuada nutrición y crecimiento a la vez que le permitan adquirir paulatinamente preferencias alimentarias y culinarias y una capacidad de selección adecuadas.

En los niños preescolares, la leche y sus derivados son los alimentos estrella, seguidos de frutas, verduras, patatas, cereales, azúcar, carne y pescado. Los niños escolares consumen abundante leche y derivados, frutas, verduras, patatas, cereales, carnes y derivados, pescados, huevos y azúcar.

A estas edades comienza a preocupar la primera comida del día, es decir, el desayuno, ya que muchos niños no desayunan correctamente o ni siquiera lo hacen.

Alimentación del adolescente

En esta etapa del ciclo vital las necesidades de energía y nutrientes se ven rápidamente aumentadas por ser una época de intenso crecimiento y desarrollo y por la elevada actividad física e intelectual que desarrollan estos jóvenes.

Es importante tener presentes los cambios psicológicos que experimentan los adolescentes ya que ellos son, en la mayoría de los casos, los que controlan su propia dieta y, de no dirigirse en un buen sentido, se puede producir la adquisición de unos hábitos alimentarios inadecuados e incluso perjudiciales para la salud (obesidad, elevación de las grasas en la sangre, azúcar o diabetes, incluso algunos tipos de cáncer relacionados estrechamente con la alimentación como el de colon).

Muchos expertos consideran esta etapa como especialmente vulnerable desde el punto de vista de la nutrición. Nuevamente en esta etapa debemos prestar especial atención al desayuno porque es la comida del día que menos interés despierta en los adolescentes. Muchos de ellos no desayunan o lo hacen rápido y mal tanto en el sentido cualitativo como en el cuantitativo.

Otra amenaza que se cierne sobre nuestros adolescentes y ya empieza a crear verdaderos problemas de salud es la llamada fast food o comida rápida, y los snacks o aperitivos, que los jóvenes consumen con sus amigos en locales específicos. Muchas de estas comidas han terminado denominándose con el vulgar y despectivo término de comidas basura porque no alimentan correctamente a la persona que las toma y, muchas veces, terminan siendo perjudiciales y dañinas para la salud.

En cualquier caso, es importante considerar que el consumo esporádico u ocasional de este tipo de alimentos o comidas no supone ningún perjuicio nutricional si el resto de la dieta es equilibrada.

…Y cómo debería ser Ingestión energética y de nutrientes en las diferentes etapas del desarrollo

Dr. Salvador Pertusa Martínez, Médico de familia.

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