06 JUNIO 2010

El retorno al trabajo: modalidades de cuidados del bebé

Madre jugando con su bebé en la cama

Última revisión: 2010-06-06

Introducción

La situación de la mujer ha ido cambiando en las últimas décadas por su mayor incorporación al mundo laboral y por su mayor participación en espacios públicos, lo que ha producido transformaciones importantes en las relaciones familiares. Hoy, las madres trabajadoras dividen su vida entre las responsabilidades familiares y las laborales, y deben organizarse bien para poder hacerlo.

El problema aparece cuando tras un período de baja por maternidad la mujer se plantea el retorno al trabajo. Esta vuelta al trabajo puede representar un gran inconveniente en la organización de la vida de la mujer, tanto personalmente como a lo que a la familia se refiere.

Se plantean entonces varias opciones para compatibilizar la atención dedicada al hijo y a las responsabilidades laborales, como son la reducción de la jornada laboral o excedencia; guarderías, ayuda de familiares o cuidadores capacitados en el domicilio.

Licencia por lactancia

Derecho a una hora de ausencia del trabajo, que puede dividirse en dos fracciones, por la lactancia de un hijo menor de nueve meses. Este derecho se puede sustituir por una reducción de la jornada normal en media hora con el mismo fin. Este permiso por lactancia puede ser utilizado indistintamente por el padre o la madre, en el caso de que ambos trabajen. Se facilita así la atención de los hijos en sus primeros meses de vida.

Reducción de jornada

Derecho a la reducción de jornada, con la disminución proporcional del salario, entre un tercio y un máximo de la mitad del horario, para el cuidado de un hijo hasta los seis años, indistintamente para el padre y la madre.

Permiso de excedencia

Derecho a un periodo de excedencia no superior a tres años para atender el cuidado de cada hijo natural, por adopción o en supuestos de acogimiento permanente o preadoptivo, a contar desde la fecha de nacimiento. En este periodo de excedencia se mantiene la antigüedad y se tiene el derecho a la reserva del puesto de trabajo durante el primer año, siendo posteriormente la reserva para un puesto de la misma categoría.

Además, se tiene derecho a la asistencia a cursos de formación profesional a los que se tendrá que ser convocado por la empresa, sobre todo en el momento próximo a la incorporación. Se debe apuntar que el primer año de excedencia computa como cotizado a efectos de Seguridad Social, lo que resulta muy significativo especialmente de cara a generar derecho a las prestaciones por desempleo, en caso de que finalizada la excedencia no se produzca la reincorporación. Los sucesivos hijos dan derecho a un nuevo período de excedencia que pondrá fin al que se estuviese disfrutando. Si ambos padres trabajan, sólo uno de ellos podrá ejercitar este derecho.

Suspensión del contrato de trabajo

Por maternidad, adopción o acogimiento, preadoptivo o permanente, de menores de seis años.

Qué dice la legislación española en la actualidad

Aunque las responsabilidades domésticas, familiares y laborales en los últimos tiempos son compartidas de forma cada vez más equilibrada entre mujeres y hombres, sigue existiendo un desequilibrio en contra de la mujer. Si nos referimos a la mujer trabajadora, tras el permiso de maternidad disfrutado por nacimiento o adopción de un niño, el reparto de las responsabilidades y tareas necesita de la colaboración y el compromiso de empresarios, sindicatos, las familias y la sociedad en general. Asimismo, son fundamentales las acciones legislativas y presupuestarias por parte del Estado.

A pesar de que queda mucho por hacer, la legislación española referente al embarazo y a la maternidad ha experimentado grandes cambios, avanzando principalmente en la consecución de la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres respecto al mundo laboral y en la adecuación al contexto de la Unión Europea. Destaca la Ley 39 /1999 de Conciliación de la vida familiar y profesional de las personas trabajadoras, que posibilita los siguientes aspectos que se deben tener en cuenta:

Posibilidades de cuidados del niño

Junto a las posibilidades legales indicadas y a la colaboración de los dos miembros de la pareja en el cuidado -mediante, por ejemplo, la adecuación de los horarios laborales- es muy importante la ayuda de familiares próximos, generalmente los abuelos. Si no es posible, habrá que plantearse la posibilidad de contratar a un cuidador profesional (“canguro”) o llevar al niño a una guardería.

Es importante evitar pensar que no se va a necesitar ayuda. Hay que intentar compartir las responsabilidades domésticas y familiares con la pareja y evitar el sentimiento de culpabilidad por “dejar a los niños” al reincorporarse al trabajo. Disfrutar plenamente del tiempo que se comparta con los hijos es de una gran importancia, tanto para ellos como para la mujer, evitando situaciones de estrés y otro tipo de trastornos.

Algunas conclusiones

Para poder conciliar la vida profesional y la vida familiar, y para favorecer la reincorporación al trabajo, es necesario garantizar a los padres alternativas como el trabajo a tiempo parcial, modalidad que debería ser igual de atractiva para los empresarios que el trabajo a tiempo completo.

Asimismo, es necesario facilitar el cuidado de los hijos mediante ayudas financieras, tanto gubernamentales como empresariales, que cubran gastos de guardería o del cuidado en el domicilio por una persona capacitada. En este sentido existen empresas que han optado por establecer guarderías en el entorno próximo al lugar de trabajo e incluso dentro de la misma empresa. Otras empresas han optado por aportar una cantidad mensual para este capítulo.

Es difícil compaginar de forma equilibrada la vida laboral y la vida familiar. Las mujeres siguen siendo las responsables de los cuidados de los hijos (así como de los mayores y de los enfermos). Pero con la incorporación al mundo laboral se plantean diversos obstáculos y problemas. Por un lado la presión social sobre las mujeres para que sean madres y, por otro, la incertidumbre en el trabajo por la desconfianza de las empresas. El reparto equitativo de las responsabilidades domésticas, incluyendo la limpieza, cocina y otras tareas, así como una jornada (o un contrato) laboral más flexible podrían conducir a una situación personal más favorable.

Las posibilidades tanto sociales como legales que se están abriendo con las últimas leyes no valdrán de nada si no se produce al mismo tiempo una concienciación de los hombres para compartir tanto el cuidado de los hijos como las tareas domésticas. Si toda la sociedad tomara conciencia y asumiera la importancia de repartir tareas entre hombres y mujeres en el cuidado de los hijos y el cuidado del hogar, se podría atenuar la discriminación laboral hacia las mujeres, basada en el pensamiento del sector empresarial de que la dedicación de las mujeres al trabajo no va a ser exclusiva. No deberían existir limitaciones por el hecho de ser mujer.

Dr. Sergio García Vicente, especialista en Medicina Familiar y Comunitaria