06 JUNIO 2010

Estimulación precoz en la infancia

Madre con su hijo en la bañera

Última revisión: 2010-06-06

Potencial del cerebro del niño

Cuando el ser humano nace posee un enorme potencial neuronal todavía inmaduro. Al quinto mes de embarazo prácticamente está determinada la cantidad total de células nerviosas que va a tener el cerebro del recién nacido. Llega al mundo con casi todas las neuronas que necesitará a lo largo de su vida. Sin embargo el mapa de conexiones entre ellas está todavía por dibujar.

Durante los primeros meses de vida se produce una explosión sin igual, teniendo lugar la activación de unas 250.000 conexiones neuronales (sinapsis) por minuto, que irán poniendo en marcha todas las funciones del sistema nervioso del niño.

A los dos años de vida el cerebro de un niño contiene el doble de sinapsis que el de un adulto y consume el doble de energía.

Importancia del desarrollo psicomotor del niño

Los neurólogos pronto se dieron cuenta que en este frenético proceso juega un papel clave el estímulo que nosotros ejerzamos sobre el niño y la experiencia que él vaya adquiriendo mientras se produce el proceso de maduración cerebral.

El cerebro humano dispone de dos hemisferios cerebrales, siendo el córtex del izquierdo el responsable de las funciones cognitivas y analíticas (lenguaje, matemáticas) y el del derecho el responsable del desarrollo artístico y musical, imaginación, azar, creatividad, intuición y emociones.

La estimulación psicomotriz favorece el desarrollo de ambos hemisferios al mismo tiempo, promoviendo de esta forma el desarrollo de la inteligencia.

Cuanta mayor sea la estimulación que reciba más se desarrollará su cerebro y con ello su capacidad de aprendizaje.

La maduración del sistema nervioso se produce en su plenitud durante los primeros dos años de vida, por lo que es importante potenciar su estimulación durante este periodo.

De los 2 a los 6 años se produce la etapa de plasticidad cerebral en la que se generan múltiples conexiones neuronales (sinapsis) orientadas a interconectar las distintas funciones cerebrales. Durante esta segunda etapa es cuando cobran importancia los programas de estimulación temprana.

Los niños que crecen en ambientes con carencia afectiva o que no juegan a menudo presentan un desarrollo neuronal entre un 20% y un 30% menor que el resto de los niños de su misma edad. Es más, el óptimo funcionamiento cerebral depende tanto de la estimulación sensorial como de la experiencia temprana y de la interacción con el medio.

De una forma más sencilla podemos definir la estimulación temprana como toda aquella actividad, contacto o juego con un niño que permita desarrollar adecuadamente sus potenciales neurosensoriales.

¿Qué se pretende con la estimulación precoz del niño?

La estimulación consiste básicamente en la repetición de determinados estímulos sensoriales que le ayuden a desarrollar su habilidad mental, la destreza y el lenguaje a través de juegos.

Facilita de esta forma que el niño fomente su curiosidad e imaginación. Le ayuda a resolver problemas, a emplear mejor el lenguaje, a memorizar con más facilidad o a organizar conjuntos de actitudes afectivas o cognitivas.

Ventajas e inconvenientes de la estimulación temprana

Actualmente existe una gran proliferación de distintos programas de estimulación temprana promovidos por diferentes corrientes pedagógicas que recomiendan a educadores y padres aplicar cuanto antes a sus hijos o alumnos.

Es importante ser cautos pues algunos de estos programas pueden tener efectos perjudiciales si implican una excesiva presión para el niño o le obligan a cumplir determinados objetivos para conseguir una respuesta afectiva de sus padres o profesores.

Por otro lado se ha demostrado que con estímulos adecuados, tanto en cantidad como en calidad, el niño puede progresar más rápidamente en el desarrollo de áreas como el lenguaje o el desarrollo psicomotriz.

También se ha visto que en ciertos niños con incapacidad o lesión cerebral que han perdido el funcionamiento de algunas partes de su cerebro la correcta estimulación a lo largo del tiempo les ha permitido recobrar parcial o totalmente alguna de estas funciones lesionadas.

¿Qué niños necesitan estimulación precoz?

Fundamentalmente existen tres grupos de niños de alto riesgo:

En estos tres casos la intervención debe hacerse lo antes posible para facilitar el desarrollo del máximo potencial de estos niños, siempre adaptándose a las características del niño y de su entorno familiar (interviniendo en él si se precisa).

Independientemente de estos grupos de riesgo, los padres pueden aplicar técnicas de estimulación temprana con sus hijos sanos para mejorar su desarrollo personal.

  • Niños con deficiencias físicas o psíquicas detectables o evidentes desde el momento del nacimiento.
  • Niños que han presentado algún factor de riesgo de desarrollar alguna minusvalía, aunque no sea aún detectable: niños prematuros, asfixia perinatal, partos dificultosos, etc.
  • Niños que proceden de ambientes deficientes en términos económicos, sociales o familiares.
¿Dónde se llevan a cabo los programas de estimulación precoz?

Para los niños incluidos dentro de los grupos de riesgo las distintas entidades públicas y privadas se deben poner de acuerdo en unificar los criterios de actuación en el diagnóstico e intervención precoz.

La detección de los grupos de riesgo debe realizarse lo antes posible: en Neonatos (al nacer), en Pediatría (en el hospital, en el Centro de Salud o el la consulta privada), en Neuropediatría (si se detectan deficiencias neurológicas) o en Otorrinolaringología (si se detectan deficiencias sensoriales).

El tratamiento inicial se abordará en los Centros de Salud y en los servicios sociales donde se detectará la presencia de los niños de riesgo, que serán remitidos a los organismos oficiales que van dirigidos a diagnosticar, informar e intervenir en el ámbito de la atención temprana.

En el ámbito escolar los programas se aplicarán en centros especializados, aplicados por personal cualificado cuya función es la detección y despistaje de los distintos trastornos, coordinando el programa específico que se deberá aplicar.

El personal cualificado lo forman: psicólogo, fisioterapeuta, logopeda, terapeuta ocupacional y maestro de educación especial.

¿Cómo podemos estimular a nuestro bebé?

La estimulación es un proceso natural que podemos poner en práctica en la relación diaria con nuestro hijo.

Debemos aplicarla de una forma dosificada y de acuerdo con el desarrollo del niño, sin forzarlo, y de este modo él podrá utilizar al máximo sus capacidades, con lo cual podrá conocer mejor el mundo que le rodea y tendrá más interés para intentar descubrir nuevas cosas por sí mismo.

El principal objetivo de la estimulación será convertirse en una rutina agradable que intensifique la relación entre padres e hijos, aumentando la calidad de las experiencias vividas por el niño.

La estimulación se lleva a cabo mediante la repetición de diferentes eventos sensoriales que por un lado proporcionan al niño una sensación de seguridad y bienestar y por otro amplían su habilidad mental, lo que le facilita el aprendizaje mediante el juego libre y el ejercicio de la curiosidad.

Habilidades cognitivas

Desde el momento de su nacimiento, el niño no deja de aprender e intentar descubrir constantemente nuevas cosas del mundo que le rodea. A través de los sentidos (vista, oído, tacto y olfato) percibe diferentes estímulos y los relaciona entre sí. Todo esto le permite desarrollar su sistema cognitivo y desarrollar su capacidad intelectual.

Este desarrollo es secuencial y progresivo. Primero aprenderá las funciones más simples y posteriormente las relacionará entre sí, lo que le permitirá ejercer funciones más complejas. En este sentido podemos estimularle mediante masajes y caricias. Comenzar a practicar caricias desde el momento del nacimiento es una buena forma de comunicarse con el bebé y favorece a que se desarrollen sus primeras conexiones neuronales. Los masajes deben ser un juego pero con un ritmo sosegado y sin agobiarles.

El lenguaje también es sumamente importante. Es fundamental hablar permanentemente al niño, decirle lo que estamos haciendo, cantarle y leerle desde en nacimiento.

Habilidades motoras

De una forma simple el desarrollo motor grueso del niño lo podemos resumir así:

Mediante la estimulación podemos ayudarles a que se desarrollen mejor las distintas funciones motoras que le permitirán adelantar los eventos anteriores.

Podremos estimularle a que dé vueltas sobre sí mismo, a que desarrolle la postura de sentado, a que se facilite la posición de gateo o a que camine precozmente y con más soltura.

También deberemos favorecer el desarrollo motor fino, que se lleva a cabo con sus manos: le ofreceremos objetos para que los coja, le enseñaremos a dar palmas, a sacar objetos de una caja pequeña, a tocar el piano o un tambor, a amasar plastilina, pintar o pasar las páginas de un cuento.

  • Sostén de cabeza
  • Sentarse sin apoyo
  • Gateo
  • De pie con apoyo
  • Deambulación sin apoyo (alrededor del año).
¿Qué habilidades podemos desarrollar mediante la estimulación? ¿Qué hacemos con nuestro propio hijo?

Están claras las ventajas e inconvenientes de la estimulación temprana y cada uno debe llegar a sus propias conclusiones.

Lo que no debemos olvidar nunca es que los métodos de estimulación temprana en los niños sanos no están ideados para hacer de nuestros hijos superdotados ni genios, sino para proporcionarles oportunidades de aprender y ayudarles a que desarrollen todas sus capacidades para que sean unas personas inteligentes y equilibradas.

Dra. Mª Cruz Llopis Garrido, especialista en Pediatría

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