06 JUNIO 2010

Cuidados prenatales

Mujer embarazada con mallas haciendo gimnasia en el suelo

Última revisión: 2010-06-06

El embarazo supone una situación normal en la vida de la mujer, pero requiere cierto control médico-sanitario para evitar la aparición de complicaciones en la futura madre y su recién nacido.

La consulta prenatal tiene por finalidad cuidar del estado de salud tanto de la madre como de su futuro hijo. No existe ninguna duda de que la frecuencia y calidad de los exámenes médicos son decisivos para que el niño nazca sano y la madre se mantenga saludable.

Objetivos de la asistencia prenatal

En primer lugar, programar una serie de exámenes regulares a los que se someterá la embarazada (análisis de sangre y orina, ecografías, etc.) para prevenir la aparición de complicaciones a lo largo de su embarazo.

En segundo lugar, reconocer aquellas mujeres que presentan mayor probabilidad o riesgo de presentar complicaciones (por ejemplo, mujeres diabéticas, que hayan presentado varios abortos, etc,), para así poderles prestar la asistencia más adecuada.

Y, por último, realizar acciones educativas que preparen a la pareja frente al embarazo, nacimiento y cuidados del recién nacido. También requiere atención especial la preparación, tanto física como psíquica, de la mujer ante el parto.

Historia clínica

Se evaluará:

  • La existencia de enfermedades hereditarias en la familia.
  • Los antecedentes médicos: se investigarán las enfermedades padecidas y las intervenciones quirúrgicas a que haya sido sometida la embarazada.
  • Los antecedentes reproductivos: el número de embarazos previos, los partos, si ha sufrido abortos, etc.
  • Edad, actividad laboral y consumo de alcohol, tabaco o drogas.
Exploración clínica

En ella se incluirá:

En esta primera consulta, además, el médico explicará a la embarazada a qué exploraciones y con qué frecuencia debe ser sometida a lo largo del embarazo. El médico también proporcionará información sobre las acciones promotoras de la salud durante el embarazo, que más adelante explicamos en este artículo.

Es también una buena oportunidad para que la gestante exponga al doctor los síntomas o cambios que está experimentando en su propio cuerpo, así como sus dudas o temores frente al desarrollo del embarazo y parto.

La frecuencia de las consultas vendrá determinada por las necesidades individuales de cada mujer. Es necesario que la embarazada acuda a estas consultas programadas de forma periódica, aunque se encuentre bien y el embarazo se desarrolle con normalidad.

Generalmente una mujer con un embarazo no complicado deberá acudir al consultorio con la siguiente periodicidad:

Es aconsejable un cierto grado de flexibilidad. Las mujeres con problemas médicos o del embarazo pueden necesitar una vigilancia más estrecha; en esta situación el intervalo entre las consultas vendrá determinado por la naturaleza y gravedad del problema.

En las consultas prenatales sucesivas se obtendrá información sobre el curso del embarazo y se controlará el peso, la presión arterial y el crecimiento de la matriz.

Programa de consultas

La primera consulta es la más importante. Se debe realizar lo más precozmente posible, en cuanto la mujer sepa que está embarazada. A ser posible, esta primera consulta debería realizarse antes de las primeras doce semanas de embarazo. Su objetivo es valorar el estado de salud de la mujer para poder establecer el “grado de riesgo” que supone su embarazo. Para ello el médico realizará la historia clínica y una exploración clínica.

Programa de análisis

Durante la gestación es aconsejable llevar a cabo una serie de controles analíticos que orientan sobre el estado de salud de la embarazada: en principio, se llevarán a cabo tres análisis completos de la sangre y de la orina, uno en cada trimestre.

En el análisis del primer trimestre se incluirá, además, la determinación del grupo sanguíneo y el Rh de la gestante y si ha estado expuesta o no a una serie de enfermedades infecciosas que podrían repercutir en el desarrollo fetal (anticuerpos frente a sífilis, rubéola, toxoplasmosis, hepatitis y sida).

En el segundo análisis, que se realiza entre la 24ª y 28ª semanas, se incluye el llamado Test de O'Sullivan que sirve para determinar qué mujeres tienen mayor riesgo de presentar diabetes gestacional o problemas de azúcar durante el embarazo.

Ecografía del primer trimestre

Se debe realizar entre la 8ª y 12ª semanas de embarazo. Se determinará el número de embriones, su vitalidad y su tamaño, para así poder establecer las semanas exactas de embarazo. En esta ecografía es interesante también la detección de los llamados “marcadores ecográficos” de alteraciones de los cromosomas; de ellos, el más reconocido es la “medida de la translucencia nucal” (medida del grosor del pliegue de la nuca). Cuando esta medida está alterada expresa mayor riesgo de que el feto pueda presentar mongolismo o Síndrome de Down. Para ampliar la información pueden consultar el artículo Amniocentesis genética.

Ecografía del segundo trimestre

Se realizará entre las 18ª y 20ª semanas de embarazo. Su objetivo es diagnosticar si existen anomalías o malformaciones en los órganos fetales. Se tomarán también las medidas fetales, para comprobar si su crecimiento es correcto y se valorará la placenta, el cordón umbilical y el líquido amniótico.

Ecografía del tercer trimestre

Se realizará entre la 34ª y 36ª semanas de embarazo. El objetivo de esta ecografía es comprobar si el crecimiento del feto es el adecuado. También se valorará la inserción de la placenta y la cantidad de líquido amniótico.

Programa de ecografías

En el curso de un embarazo normal se recomienda la realización de tres ecografías básicas:

Pruebas para la detección de anomalías fetales

Se realizará una amniocentesis genética para determinar el cariotipo fetal (número de cromosomas) si:

El triple test consiste en un análisis de sangre de la embarazada que se realiza en la semana 15ª- 16ª en el que se determinan unas hormonas del embarazo, cuya alteración se relaciona con un mayor riesgo de que el feto presente alteraciones del tubo neural (espina bífida) o síndrome de Down (mongolismo).

La medida de la translucencia nucal, como hemos comentado anteriormente, se realiza en la ecografía del primer trimestre.

  • La edad de la madre es superior a 35 años
  • Algún hijo previo o progenitor es portador de una anomalía de sus cromosomas.
  • El triple test o la translucencia nucal están alterados.
Alimentación y suplementos vitamínicos

La alimentación durante el embarazo debe ser completa y variada para permitir un buen desarrollo fetal y conservar la salud de la madre.

Las comidas deben ser moderadas pero frecuentes, cinco a seis diarias, para evitar descensos en los niveles de glucosa, que es la principal fuente de energía fetal.

La embarazada debe reducir el consumo de grasas, salsas y alimentos ricos en sal y aumentar el consumo de frutas, verduras, pan (mejor si es integral), arroz, pastas y legumbres. Debe tomar también en torno a un litro de leche o su equivalente en yogur o queso fresco, para cubrir las necesidades de calcio.

Si los hábitos de la embarazada son correctos sólo se recomienda los suplementos con:

  • Ácido fólico, desde que se planifica el embarazo hasta pasado el primer trimestre.
  • Hierro, a partir de la segunda mitad del embarazo y para evitar que aparezca anemia en la embarazada.
  • Calcio, sólo en el caso de que no se cubran las necesidades con la dieta.
Medicamentos, alcohol, tabaco y drogas

Durante el embarazo se debe evitar el consumo de bebidas alcohólicas, drogas y tabaco, que son perjudiciales para la embarazada y, especialmente, para su hijo.

Debe evitar tomar cualquier tipo de medicamentos, a menos que hayan sido aconsejados por su médico.

Aseo personal y hábitos de vida

La embarazada debe cuidar su higiene personal. Es recomendable la ducha diaria. Después de la ducha se aconseja la aplicación de cremas para evitar la aparición de estrías del embarazo.

La limpieza de la boca también es muy importante. Se deben cepillar los dientes después de cada comida y acudir al dentista si lo precisa.

Los vestidos deben ser cómodos y holgados. El zapato debe ser confortable, evitando tanto el tacón alto como el excesivamente plano. Las medias y calcetines que produzcan compresión local de la pierna no son aconsejables, pues facilitan la aparición de varices.

Durante el embarazo es conveniente realizar un ejercicio físico moderado: dar paseos, natación, los ejercicios aprendidos en los cursos de educación maternal. No se recomienda la práctica de deportes como el esquí, la equitación, el motociclismo o todos aquellos que produzcan fatiga.

Si el embarazo transcurre con normalidad no es necesario modificar o interrumpir los hábitos sexuales, siempre y cuando no resulten molestos para la embarazada.

Los viajes, en general, no están contraindicados; tampoco los viajes en avión, aunque al final del embarazo se deben evitar viajes largos.

Trabajo

La embarazada puede seguir desempeñando su trabajo habitual, siempre que en su puesto de trabajo no esté expuesta a sustancias tóxicas, radiaciones, disponga de la movilidad necesaria y no tenga que transportar cargas pesadas.

Cursos de educación maternal

Es una actividad que se propone para que la pareja pueda vivir activamente y colaborar en el embarazo y parto de su hijo. Con la información dada en los cursos se intenta disminuir el miedo al parto. Se enseña de forma práctica a relajarse y a realizar la respiración adecuada en cada momento del parto para ayudar a la evolución del mismo y disminuir el dolor.

Acciones informativas y promotoras de salud durante el embarazo

Dra. Ana Palacios Marqués, especialista en Obstetricia y Ginecología