05 JUNIO 2010

Terapia de suplementos dietéticos

Muchas píldoras diferentes fuera de sus frascos

Última revisión: 2010-06-05

¿Qué es la terapia de los suplementos dietéticos?

La terapia de los suplementos dietéticos es la que busca como finalidad prevenir o mejorar un problema de salud mediante el empleo de sustancias que constituyen o contienen principios inmediatos de la dieta o análogos. También puede tener como propósito mejorar un aspecto del desarrollo infantil o juvenil o potenciar una cualidad física o psíquica determinada.

Conviene aclarar que en Estados Unidos el concepto de suplemento dietético es enormemente amplio, por ser así denominados todos aquellos productos medicinales no considerados oficialmente como fármacos por la FDA (Food and Drug Administration, el organismo regulador de productos sanitarios y alimenticios en EE.UU.) Por ello en él se incluyen también las hierbas medicinales. Pero este tipo de productos suponen un tipo de terapia aparte específica denominada fitoterapia, por lo que aquí no hablaremos de ella.

El origen de la terapia suplemental

La terapia de los suplementos dietéticos empezó hace pocas décadas, cuando fueron surgiendo los importantes descubrimientos sobre metabolismo y nutrición que dieron a conocer el importante papel de las vitaminas y los minerales. Pronto empezó a emerger una corriente que defendía la idea de que muchas enfermedades se podían deber a carencias de determinados oligoelementos y que los suplementos de tales principios inmediatos, tan necesarios para el concurso metabólico, eran garantía de no sufrir este tipo de enfermedades.

Más tarde vino a incorporarse a este planteamiento la idea de que a más oligoelementos, mejor funcionamiento metabólico y por tanto más ventajas para la salud. Esto no es así realmente, pero muchas personas lo creyeron, y más aún cuando se comprobó la aparente inocuidad de los suplementos vitamínicos y minerales. Ciertamente, las vitaminas, minerales y algunos tipos de ácidos grasos y aminoácidos son elementos metabólicos esenciales, pero en general, aportarlos en dosis extra a las que ya de por sí contiene una dieta sana y equilibrada no supone un beneficio adicional sobre las funciones que realizan.

De cualquier modo, más tarde se descubrió que algunos oligoelementos sí que podrían tener un efecto beneficioso adicional al de su papel metabólico per-se por sus propiedades antioxidantes o de otro tipo, por lo que comenzaron a surgir estudios científicos que intentaron demostrar las cualidades de los suplementos dietéticos en grandes dosis (sobre todo vitamínicas.) Este empeño en descubrir un papel prominente a ciertos oligoelementos se ha visto nutrido por miles de estudios y cabe decir que realmente sigue hoy día muy vivo.

Los medios de la terapia suplemental

Por definición de trata de un tipo de terapia en la que los suplementos se administran por vía oral, ya sea en forma de cápsulas, comprimidos, polvos, gel o solución. Los componentes básicos de los suplementos son los oligoelementos (vitaminas, minerales y principios inmediatos como ciertos ácidos grasos, etc.). También se consideran suplementos dietéticos algunos productos que no son propiamente oligoelementos sino extractos de tejidos o de alimentos concretos (cartílago de tiburón por ejemplo.)

Aplicaciones de la terapia suplemental

La terapia de suplementos dietéticos no tiene propiamente un abanico de aplicaciones sobre enfermedades concretas. Sus aplicaciones más bien se hallan en muy variadas situaciones en las que sea deseable prevenir algún trastorno de salud o mejorar alguna cualidad física o intelectual. Las infecciones, el cáncer, las enfermedades cardiovasculares, las enfermedades degenerativas, etc. son, por citar sólo algunas, una buena muestra del ambicioso elenco de pretendidas aplicaciones que los defensores de este tipo de terapia aseguran que son posibles de prevenir. De cualquier modo, sí que es cierto que las enfermedades carenciales (tan anecdóticas por lo poco frecuentes en Occidente) son una indicación clara de la terapia suplemental, como es lógico.

¿Es segura la terapia suplemental?

La terapia suplemental es bastante segura. Son muchas personas las que utilizan los suplementos dietéticos con auténtica asiduidad y no parece que conlleve efectos perjudiciales a corto plazo. Esto se debe al hecho de que la mayor parte de los oligoelementos que consumimos en exceso son de inmediato eliminados por el organismo, por vía renal o hepática.

Sin embargo conviene saber que existen algunos oligoelementos que, por tener una mayor liposolubilidad o por poseer cualidades metabólicas distintas, tienden a acumularse en el hígado o en el tejido adiposo de nuestro cuerpo; este es el caso por ejemplo de las vitaminas liposolubles, la vitamina A, la D, la E y la K, principalmente. Un grupo de población muy aficionado a los suplementos dietéticos es el de ciertos deportistas de élite y personas que practican deporte en gimnasios, que los consumen con fines ergogénicos (para incrementar robustez muscular o tolerancia al esfuerzo). En este tipo de personas ha habido casos aislados de enfermedad hepática, con incluso insuficiencia hepática por el tremendo abuso del consumo de suplementos con sustancias liposolubles, pero esto en la práctica es afortunadamente excepcional.

Por otro lado, también se ha visto que algunos suplementos dietéticos provocan interacciones medicamentosas con ciertos medicamentos, lo que merece tenerse muy en cuenta en personas que estén sujetas a medicación de determinada clase como anticonvulsivantes, antiarrítmicos, etc.

¿Una terapia realmente eficaz?

Son muchísimos los estudios científicos que han intentado demostrar el beneficio de los suplementos dietéticos en un gran número de situaciones y cuadros patológicos. Esta es una pequeña reseña de algunos de los más destacados componentes que han sido estudiados en ensayos clínicos y estudios observacionales:

Los suplementos dietéticos son claramente beneficiosos en los estados carenciales. La conclusión de su beneficio en personas que no sufren déficits relacionados es muy dudosa en la mayoría de los casos, pero la relativa seguridad de su uso hace que pueda ser interesante seguir explorando esta posibilidad en futuros estudios científicos.

  • Vitamina C o ácido ascórbico: los estudios realizados con megadosis de vitamina C han podido demostrar que podría tener un papel en la prevención de ciertas infecciones. Así pues, algunos estudios muestran su capacidad para disminuir la incidencia de cuadros catarrales y la de neumonía. También se ha estudiado en el asma, no arrojando conclusiones concluyentes. Los estudios en los que se ha explorado su actividad antioxidante aportan datos muy favorables acerca de sus cualidades en la prevención del cáncer y de las enfermedades cardiovasculares.
  • Ácido fólico: El suplemento de ácido fólico en las primeras 6 semanas de embarazo se ha visto imprescindible para reducir las malformaciones del tubo neural fetal (el futuro sistema nervioso central). Por otro lado se le atribuye en diversos estudios una cualidad de prevención del cáncer. Además, el ácido fólico previene las enfermedades cardiovasculares en personas con hiperhomocisteinemia (un aminoácido, denominado homocisteína, cuyo exceso aumenta el riesgo de arteriosclerosis). Un dato adicional interesante en relación con el ácido fólico es el que lo relaciona con la depresión. Se calcula que el 35% de los pacientes depresivos tiene un déficit real de ácido fólico, porcentaje que llega a incrementarse hasta en un 90% en el caso de los ancianos; además parece comprobado que este déficit determina una peor respuesta al tratamiento farmacológico antidepresivo. Por ello, es posible que la depresión sea en muchos casos una manifestación solitaria del déficit de ácido fólico. De cualquier modo no se ha podido comprobar que los suplementos de ácido fólico produzcan un efecto especial de mejora cognitiva o del estado de ánimo en personas sin déficit previo de dicha vitamina.
  • Vitamina E (alfatocoferol): De efectos antioxidantes como el ácido ascórbico, o el beta caroteno, la vitamina E parece proteger de la enfermedad cardiovascular así como del cáncer. Existen estudios que aparentemente demuestran la relación entre el aporte de tocoferol a dosis altas y la reducción de la incidencia de cáncer de próstata. También se recomienda su suplemento en ancianos para la prevención de la demencia por Alzheimer.
  • Vitamina D (colecalciferol): En la osteoporosis disminuye, en consumo combinado con calcio, la incidencia de fracturas óseas. Se ha documentado su posible efecto protector del cáncer de colon, pero esto deberá probablemente ser confirmado en futuros estudios.
  • Triptófano: Aminoácido precursor de la síntesis de serotonina (neurotransmisor cerebral clave para el estado de ánimo, entre otras funciones) del que se ha visto que incrementa los niveles cerebrales de dicha sustancia. Son varios los estudios que informan, por ello, de su capacidad antidepresiva y su aparente poder de refuerzo del efecto farmacológico de los antidepresivos.
  • Beta-caroteno: Antioxidante al que se le ha atribuido la capacidad de disminuir la incidencia de enfermedad cardiovascular, principalmente en fumadores, lo cual no ha podido ser del todo demostrado.
  • Licopeno: Se ha informado de su cualidad de protección frente al cáncer de próstata en algunos estudios.
  • Luteína: Se documenta en diversos estudios que pudiera ser útil para la prevención de la degeneración macular senil pero esto no se ha visto claramente demostrado.
  • Ácidos omega-3: Claramente beneficioso su efecto sobradamente demostrado en la protección frente a la enfermedad cardiovascular.
  • LCPUFA (Ácidos grasos libres de cadena larga poliinsaturados). Numerosos estudios con leches para lactantes suplementadas con LCPUFA han demostrado un mejor desarrollo de la agudeza visual del niño y posiblemente de su nivel de inteligencia.
  • Zinc: Los suplementos de zinc en embarazadas parecen estar relacionados con la disminución de la incidencia de bebés de bajo peso al nacimiento.
  • Selenio: a alta dosis en administración parenteral, el selenio parece disminuir la mortalidad en pacientes ingresados en unidades de cuidados intensivos por supuestas propiedades como antioxidante.

Dr. Alfonso Santiago Marí, Especialista en Hematología

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