Última revisión: 2010-06-01

¿Qué es el jet lag?

El jet lag es un nuevo problema de salud surgido con el desarrollo de los vuelos aéreos de larga distancia. Comprende un conjunto de signos y síntomas molestos, como trastornos del sueño, aumento del cansancio, pérdida de la concentración e incremento de la irritabilidad durante el día (en el nuevo destino), junto con dificultades para iniciar y mantener el sueño durante de la noche y que puede llegar a durar varios días. Es importante distinguirlo del cansancio ocasionado por el viaje y debido a las horas pasadas en el avión y a las incomodidades que a menudo conlleva.

El estrés por la preparación del viaje y la privación del sueño asociado con el vuelo pueden contribuir al jet lag. Aunque habitualmente sólo dura unos días, estos síntomas pueden llegar a ser muy molestos, interfiriendo o empeorando el trabajo o las actividades de las vacaciones. La intensidad del jet lag se relaciona con el número de husos horarios por los que se ha viajado o atravesado y los efectos generalmente son peores cuando se viaja hacia el este.

¿Por qué se produce?

El jet lag se debe a la falta de sincronización entre distintos ritmos corporales y los ritmos del medio ambiente, especialmente el ciclo luz-oscuridad. Uno de los factores internos más importantes relacionado con el jet lag es la secreción por parte de la glándula pineal del cerebro de una hormona llamada melatonina, que es regulada por un reloj biológico del organismo. La secreción hormonal cesa con la oscuridad. Cuando se produce un cambio brusco de los husos horarios pueden ser necesarios varios días para conseguir la adaptación de ese reloj biológico a la nueva zona.

Antes de viajar
  • Planificar el viaje adecuadamente y con tiempo suficiente
  • Intentar descansar para estar cómodo en el viaje
  • Preparar toda la documentación, las vacunas, los visados, etc.
  • Tener todo preparado en el destino.
En el avión
  • Comer frutas con fibra
  • beber abundantes líquidos como agua o zumo de frutas, mejor que té o café
  • pasear por el avión, sobre todo para evitar otro problema, detectado recientemente, como consecuencia de permanecer sentado varias horas, que es la trombosis venosa y el tromboembolismo pulmonar.
A la llegada al destino
  • Tomar bebidas refrescantes no alcohólicas
  • darse una ducha
  • darse una cabezadita
¿Cómo se puede prevenir?

En primer lugar comentaremos algunos consejos para evitar el cansancio de los viajes largos:

Para prevenir el jet lag es importante considerar que el aspecto medioambiental más destacado y que se debe tener en cuenta es la luz. Tras un vuelo hacia el oeste es recomendable permanecer despierto mientras haya luz solar en el destino y tratar de dormir cuando anochezca. Tras un vuelo hacia el este se recomienda permanecer despierto, pero evitando la luz solar brillante de la mañana y permanecer en casa el mayor tiempo posible por la tarde (para evitar precisamente la luz). Tales comportamientos ajustarán nuestro reloj biológico y activarán la secreción de melatonina del propio organismo a la hora adecuada.

Otras medidas que podrán ayudar son

  • Comidas ligeras a las horas que corresponde con la hora de comida habitual del viajero
  • practicar algunos ejercicios físicos
  • No está claro si el alcohol o la cafeína afectan al proceso de adaptación, y probablemente depende de los hábitos del organismo de cada cual.
¿Cómo se trata?

Recientemente se ha venido empleando melatonina exógena en la creencia de su capacidad para restablecer el ritmo circadiano (es decir, cíclico) y promover el sueño. Aunque los estudios realizados con esta hormona no son totalmente concluyentes y en algunos casos resultan controvertidos, algunas investigaciones han encontrado una reducción clara del efecto jet lag en los pacientes que tomaron melatonina.

En los casos en que el paciente decida tomar este fármaco (desde el 30 de marzo de 2009 está disponible en farmacias en España) la dosis recomendada es de 2 a 5 miligramos tomados antes de acostarse tras la llegada al nuevo destino y puede repetirse esa dosis en los siguientes 2 a 4 días, junto con las medidas no medicamentosas antes mencionadas. Las personas que nunca han sufrido antes este fenómeno puede que no la necesiten.

Dr. Salvador Pertusa Martínez, Médico de familia. Centro de Salud de Babel (Alicante)

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