25 MAYO 2010

Hablar con los hijos sobre el divorcio

Última revisión: 2010-05-25 por Dra. Paloma López-Hermosa Seseña

¿Qué sienten los niños sobre el divorcio?

Cuando una pareja decide divorciarse, suele tener importantes razones para hacerlo. Un divorcio tendrá importantes consecuencias personales y económicas en una familia, y normalmente los niños son los más afectados; siempre sienten dolor cuando los padres se divorcian.

¿Se puede hacer algo para mitigar el trauma de los hijos ante el divorcio de los padres?

Decida lo que decida para ayudar a sus hijos, piense en su edad y en su nivel de comprensión. Mucha gente se olvida de los hijos durante el proceso del divorcio, olvidan explicarles lo que está ocurriendo.

Es preferible que sepan que sus padres están pensando en divorciarse. Por ejemplo, se les puede decir que "mamá y papá tienen problemas. No sabemos qué va a pasar, si nos vamos a divorciar o si encontraremos otra solución. Nos estamos esforzando para resolver nuestros problemas y nos están ayudando".

No implique a los niños en la discusión, es una responsabilidad demasiado grande. Sólo necesitan saber lo que está ocurriendo. Si los hijos de una pareja saben desde el principio que sus padres pueden separarse, no perderán la confianza cuando finalmente llegue el divorcio. Los niños también aprenden así, que abrirse es bueno y que está bien hablar sobre los problemas.

Ante todo, hay que ser sincero. Cuando su hijo le pregunte, dígale la verdad, incluso al hablar del divorcio y de lo que puede ocurrir después. Observe las reacciones del niño y hable con él o ella sobre cómo se siente. Es necesaria cierta autodisciplina por parte de los padres. Seguramente el divorcio será difícil de sobrellevar, por lo que será necesario ser tolerante y dejar que expresen sus frustraciones y sus sentimientos.

De interés

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¿Cómo afectará el divorcio a los hijos?

Preocupaciones principales:

Es importante, como padre, decirle al niño que está bien que también pase tiempo con el otro progenitor. Dígale al niño que sabe que él o ella también quiere estar con su antigua pareja, y que eso no es ningún problema.

  • Separarse de uno de sus padres. Los niños suelen experimentar un conflicto de lealtad. Cuando están con uno de los padres, se sienten culpables por no estar con el otro, y viceversa.
  • Dolor porque la familia original ya no existe. Los niños se sentirán perdidos, su lugar natural en la familia ya no será el mismo.
  • Muchos niños tienen una misión secreta para reunir a sus padres. Si se les pregunta, normalmente preferirán que los padres estén juntos en lugar de divorciarse, incluso si el matrimonio ha sido muy difícil. Los niños son extremadamente leales a sus padres. Suelen negar y esconder sus propios sentimientos.
  • Muchos niños se sienten culpables por el divorcio de sus padres, piensan que si se hubieran portado mejor o hubieran sido mejores en el colegio, no habría sucedido. Es importante explicarle al niño que él no es la causa del divorcio. El niño necesita saber que el divorcio es el resultado de que los padres no sean capaces de que las cosas funcionen.
¿Cómo reaccionará su hijo?

Pueden reaccionar al divorcio con ira, dolor o depresión. Un niño que no muestra sentimientos ni reacciones necesita ayuda para expresar lo que está ocurriendo en su interior. Si no lo hace, es muy probable que después sufra depresiones. Asimismo, en edad preescolar puede mostrar un comportamiento regresivo. Esto quiere decir que el niño puede retroceder a estados anteriores de desarrollo y, por ejemplo, volver a mojar la cama. Un niño en edad preescolar puede estar irritable, aturdido o preocupado.

Los niños entre seis y nueve años son muy vulnerables. A esta edad todavía no son maduros para comprender lo que está pasando, pero son lo bastante mayores para saber que está ocurriendo algo muy desagradable. Todavía dependen mucho de los padres ,y les será difícil hablar sobre sus emociones. Pueden reaccionar enfadándose, o no concentrándose ni avanzando en la escuela o presentando dificultades para aprender.

Los niños entre nueve y trece años ya han empezado a tener relaciones importantes con otras personas, además de sus padres y su familia. Cuando los padres se divorcian, será bueno que el niño hable con alguien ajeno a la familia sobre sus problemas y sentimientos. Los padres deben escuchar y comprender a esos niños de 12 ó 13 años cuando les dicen que prefieren vivir con uno de los padres.

Si el niño no mejora cuando las cosas empiezan a volver a la normalidad, incluso cuando los padres hablan sobre lo que ha pasado y se muestran abiertos, puede tenerse en cuenta el asesoramiento profesional. Un asesor puede aconsejar sobre cómo hablar con el niño. La terapia familiar también puede tenerse en cuenta junto con la terapia individual para el niño. Los amigos en los que confía pueden involucrarse para apoyar al niño. La terapia de grupo con otras personas en la misma situación, también puede ser de gran ayuda.

¿Qué pueden hacer los padres para que el divorcio sea menos traumático para sus hijos?

Hable con los niños. Sea abierto, escuche cómo se sienten, pueden estar enfadados, asustados o preocupados. Todo el mundo tiene derecho a tener sentimientos; esto también incluye a los niños, aunque a un padre pueda dolerle escuchar que una decisión de divorcio haya afectado tan profundamente a sus hijos. Incluso si los padres y los hijos hablan mucho al principio, pueden seguir hablando sobre el divorcio de vez en cuando. Escoja un momento en que tanto padres como hijos se sientan bien. Averigüe si el niño tiene nuevas preguntas. Tener una conversación abierta significa mucho para el niño. Si no le es posible hacerlo solo, encuentre a alguien que pueda, quizá un psicólogo.

Los niños pueden expresarse de otras maneras además de con palabras. Jugar es muy importante, juegue con los niños, deje que expresen sus sentimientos. Los niños pueden necesitar desahogar la tensión con juegos enérgicos. Dibujar puede igualmente ayudar al niño. Los niños suelen dibujar lo que es importante para ellos. Pregúntele sobre los dibujos, puede ser una buena manera de que su hijo empiece a hablar de lo que está ocurriendo en su interior. Los padres no deben regañar al niño si no les gusta lo que oyen.

También es prudente evitar criticar al otro progenitor delante de su hijo. Puede ser tentador, pero es injusto. Los niños saben que son parte de los dos padres y pueden sentir que son tan "malos" como el 'ex' . Cuando un padre critica a su antigua pareja, también está criticando al niño.

Los niños no deberían ser mensajeros de los padres después de un divorcio. Si un padre necesita decirle algo al otro progenitor, debería hacerlo él mismo. Si es difícil que los padres hablen cara a cara, pueden escribirse cartas. No es justo utilizar al niño de mediador.

¿Qué más puede afectar a la forma en que el hijo reaccionará al divorcio?

Incluso cuando los padres tratan el problema y hablan abiertamente, otros factores pueden influir en las reacciones de los hijos:

  • La edad del niño en el momento del divorcio
  • Su nivel de inteligencia
  • La madurez emocional del niño
  • La relación del niño con ambos padres
  • Lo malo que fue el divorcio
  • Reacciones de otras personas al divorcio
  • Si el niño tuvo problemas antes del divorcio
  • Si hay gente fuera de la familia dispuesta a ayudar.
¿Y qué pasa cuando hay una nueva familia?

Si los niños tienen que aceptar de repente a una madrastra o a un padrastro, y nuevos hermanos y hermanas, evidentemente la vida se les puede complicar considerablemente. Todo esto les exige un buen esfuerzo de adaptación a la nueva situación.

Dificultades a la vista: al principio, a los niños no les gustará este cambio. Tendrán que luchar por su territorio en la nueva familia, tanto con los demás hijos, como con el nuevo padre o madre. Se necesita mucha paciencia en esta tarea. El sentido del humor ayuda. Puede necesitar mucho tiempo, puede ser un proceso muy largo.

Christel Bech, enfermera; Dra. Joanne M. Lee, médico general