15 MAYO 2010

Menopausia: tratamientos alternativos a la terapia hormonal sustitutiva

Señora de pelo blanco paseando sonriente

Última revisión: 2010-05-15

A corto plazo
  • La más característica es la aparición de sofocos o acaloradas.
  • Alteraciones psicológicas, que incluirían trastornos del sueño, inestabilidad emocional y depresión.
A medio plazo
  • Alteraciones en los genitales y en el aparato urinario: sequedad vaginal, escozor, irritación, ardor y dispareunia (dolor al mantener relaciones sexuales), que afectan hasta el 30% de las mujeres mayores de 50 años.
  • Alteraciones cutáneas: sequedad de la piel, aparición de arrugas.
A largo plazo
  • Osteoporosis, que consiste en la pérdida de masa ósea.
  • Cardiopatía isquémica: angina de pecho o infarto de miocardio.

La menopausia es un fenómeno fisiológico, es decir, es una etapa en la vida de la mujer. Significa el cese de la menstruación de forma permanente, como consecuencia de la pérdida de la actividad de los ovarios. El término menopausia proviene de las palabras griegas: men (mes) y pausis (cese).

La pérdida de los estrógenos (hormonas producidas en los ovarios) que se produce en la menopausia origina una serie de consecuencias:

El aumento en la esperanza de vida de la mujer conlleva el que cada vez haya más mujeres en periodo posmenopáusico, por lo que los profesionales sanitarios deben esforzarse para garantizar la calidad de vida de las mujeres.

En este contexto, la Terapia Hormonal Sustitutiva con estrógenos y progesterona puede contribuir a mejorar el bienestar de las mujeres a partir de la menopausia y a prevenir algunas enfermedades como la osteoporosis. Pero, en algunas ocasiones, la Terapia Hormonal Sustitutiva no puede utilizarse, bien porque esté contraindicada, bien porque no sea tolerada por la mujer. En estos casos contamos con otros tratamientos alternativos.

Es importante recordar aquí que, independientemente del tratamiento que se adopte durante la menopausia, es conveniente que la mujer realice periódicamente controles ginecológicos que incluyan:

Dieta

Si bien es necesaria una alimentación sana y equilibrada en todas las etapas de la vida, al llegar a la menopausia dicha alimentación es imprescindible por el aumento de la incidencia de determinadas enfermedades, como la osteoporosis, las enfermedades cardiovasculares y el cáncer.

Hay que procurar que la alimentación de la mujer menopáusica sea suficiente, completa, variada y equilibrada. No hay alimentos “prohibidos” (si no existe contraindicación explícita por alguna enfermedad) pero hay que saber qué alimentos conviene tomar a diario y cuáles sólo de vez en cuando.

Una alimentación rica en frutas, verduras, legumbres y cereales, cocinados con aceite de oliva, proporcionará vitaminas y minerales (zinc y selenio) y algunas vitaminas con efecto antioxidante como la E, la A y la C.

Para fortalecer los huesos y evitar la osteoporosis es fundamental:

Como alimentos ricos en calcio se recomienda la leche y los derivados lácteos. La cantidad de calcio aconsejada es de 1.000 a 1.500 mg/día, que se puede alcanzar con 2 vasos de leche, más 2 yogures, más una ración de queso tipo Burgos, al día. En caso de intolerancia a la lactosa, se puede optar por yogur y queso. Los productos lácteos desnatados tienen la misma cantidad de calcio que los enteros.

Otros alimentos recomendados son: frutos secos, verduras (brécol, espinacas, berros) pan integral, legumbres y sardinas.

El papel del calcio, como suplemento medicamentoso, parece limitarse a mujeres mayores. Cuanto mayor es la mujer, más eficaz se vuelve el calcio tomado de esta forma ya que en condiciones normales se absorbe peor en el intestino. En las mujeres en periodo inicial de la postmenopáusia los suplementos de calcio no resultan tan eficaces, porque la pérdida ósea se debe al déficit de estrógenos.

  • Acumular reservas de calcio en la juventud para forjar huesos fuertes
  • Una dieta con aporte suficiente de calcio, fósforo y vitamina D
  • Realizar ejercicio físico regularmente
  • Exponerse adecuadamente al sol. Se aconseja tomar el sol durante 15-30 minutos al día.
  • Suprimir el tabaco y moderar el consumo de bebidas alcohólicas y que contengan cafeína (café, colas).
Hábitos tóxicos

El tabaquismo se relaciona con menopausia temprana, es decir, las mujeres que fuman llegan a la menopausia 1-2 años antes que las no fumadoras, existiendo relación con la cantidad de cigarrillos y los años en que se ha fumado. De la misma forma, en estas mujeres fumadoras el tratamiento hormonal sustitutivo será menos eficaz, debido a que en estas mujeres aumenta el metabolismo y eliminación de los estrógenos. Además no hay que olvidar la asociación del tabaco con las enfermedades coronarias.

Habrá que evitar también el tomar bebidas alcohólicas en exceso, ya que el alcohol se ha relacionado con un incremento del riesgo de cáncer de mama.

El consumo de grandes cantidades de café y bebidas gaseosas se asocia con un aumento del riesgo de osteoporosis, por lo que habrá que moderar su consumo.

Ejercicio físico

La actividad física tiene un efecto positivo en el bienestar general de la mujer, mejora el humor y reduce el riesgo de osteoporosis.

El ejercicio puede mejorar la densidad mineral ósea de la mujer postmenopáusica. Se mejora la agilidad, mejora el tono muscular y se reduce la posibilidad de caídas.

De la misma forma, el ejercicio reduce el riesgo de enfermedad cardiovascular.

La intensidad y el tipo de ejercicio físico deben adaptarse a cada mujer.

Se recomiendan ejercicios aeróbicos: gimnasia, bicicleta, natación, baile, etc., evitando los esfuerzos agotadores.

Medidas higienico-dietéticas

Son recomendables para todas las mujeres menopáusicas, independientemente de si están en tratamiento o no.

Tibolona

Se trata de un esteroide sintético que, una vez en el organismo, da lugar a tres componentes con acciones estrogénica, progesterónica y androgénica. En España se comercializa con el nombre de Boltín.

La tibolona tiene un efecto beneficioso sobre os huesos, evitando la pérdida de masa ósea. También alivia los sofocos.

En el área sexual también tiene un efecto beneficioso, puesto que mejora la lubricación vaginal y provoca un aumento de la líbido o apetencia sexual.

En el útero actúa provocando atrofia endometrial, por lo que, con este tratamiento no aparecerán sangrados tipo menstrual.

De todas formas, todavía no se conocen con certeza cuáles son sus efectos en en sistema cardiovascular y en la mama.

Fitoestrogenos

Se ha comprobado que en los países orientales, donde el consumo de soja en la dieta es alto, hay una menor incidencia de cáncer de mama, endometrio y próstata; asimismo, las mujeres orientales presentan una menor incidencia de síntomas menopáusicos y de hecho no existe el equivalente a “sofoco” en japonés.

Este efecto de la soja es debido a su contenido en fitoestrógenos. Estos ejercen una acción mixta, estrogénica o antiestrogénica, dependiendo del tejido donde actúen. El tratamiento con fitoestrógenos se presenta como alternativa al tratamiento hormonal sustitutivo. Se ha comprobado que disminuye la frecuencia de sofocos y que tienen un efecto beneficioso sobre la masa ósea y el sistema cardiovascular, aunque las variaciones individuales son significativas y la eficacia es aparentemente menor que la de los estrógenos.

Raloxifeno

Se trata de una sustancia moduladora de los receptores estrogénicos, con diferentes acciones según el tejido en el que actúe. En España se comercializa con los nombres de Optruma y Evista.

Se ha demostrado que el tratamiento con este preparado es eficaz para prevenir la osteoporosis y además tiene un efecto beneficioso sobre una fracción del Colesterol que llamamos LDL. También se ha comprobado que reduce la incidencia de cáncer de mama a los 2-3 años de iniciado el tratamiento, aunque este aspecto es todavía controvertido y se encuentra actualmente en estudio. Por el contrario, el raloxifeno no mejora los sofocos ni la sequedad vaginal.

Dra. Ana Palacios Marqués, especialista en Obstetricia y Ginecología