12 MAYO 2010

Detección precoz de tumores cancerígenos en adultos y personas mayores

Señora sometiéndose a una mamografía

Última revisión: 2010-05-12

Los tumores malignos, globalmente considerados, constituyen la segunda causa de muerte en España, después de las enfermedades del aparato circulatorio. Aunque lamentablemente muchos tumores cancerígenos no se pueden prevenir, existen otros que sí pueden prevenirse, generalmente mediante programas de cribado o despistaje (screening, en inglés). De ellos, destaca por su importancia el cáncer de mama, primera causa de muerte en la mujer y que analizaremos más adelante.

Programas de cribado

Definimos el cribado como la aplicación de procedimientos de selección (mediante cuestionarios, exámenes físicos o cualquier tipo de prueba) a poblaciones de individuos aparentemente sanos, para identificar a aquellos que pueden padecer la enfermedad en una fase llamada preclínica o asintomática, es decir, antes de que la enfermedad se manifieste. Los individuos en que las pruebas resultan positivas son entonces objeto de estudios complementarios con el fin de confirmar el diagnóstico y, si procede, efectuar el tratamiento correspondiente.

Desgraciadamente son pocos los tumores que reúnen los requisitos para ser objeto de programas de cribado. Entre dichos requisitos destacan que deben constituir un importante problema de salud pública, ser causa importante de muerte y enfermedad, y ser percibido así por la población. El conocimiento de su biología o de su naturaleza debe permitir el diagnóstico en una fase en que no se manifiesten todavía los síntomas, cuando los tratamientos son menos agresivos y más eficaces, mejorando el pronóstico de la enfermedad respecto a su diagnóstico en una fase en la que ya aparecen los síntomas.

Respecto a los programas empleados, éstos deben haber demostrado su eficacia (básicamente haber reducido las muertes), acceder a toda la población a que van dirigidos y garantizar la derivación de las personas con pruebas anormales a los sistemas de confirmación diagnóstica y terapéutica. De acuerdo con estos requisitos, la Organización Mundial de la Salud (OMS) sólo aconseja en la actualidad el cribado del cáncer de mama y, en otros países, el del cuello o cérvix uterino, mientras que están pendientes de ser aprobados (según su repercusión sobre la mortalidad) los de cáncer de colon y recto, de próstata y otros.

Detección precoz del cáncer de mama

El cáncer de mama constituye un importante problema de salud en los países de nuestro entorno por su elevada incidencia y mortalidad y sus repercusiones físicas, psicológicas y económicas sobre la atención sanitaria de la población. En España, la probabilidad de que una mujer padezca esta enfermedad antes de los 80 años es del 6%, es decir, de cada 100 mujeres es probable que 6 desarrollen el cáncer a lo largo de su vida. En las mujeres españolas este tumor es la primera causa de muerte.

Dado que la fase de la enfermedad en el momento del diagnóstico sigue siendo el principal factor pronóstico, es fundamental hacer un diagnóstico precoz en un momento en el que los tratamientos sean más eficaces y menos agresivos.

La mamografía o radiografía de las mamas se ha acreditado como la prueba de cribado más eficaz, ya que permite el diagnóstico de lesiones tumorales mucho más pequeñas que mediante el diagnóstico clínico habitual, con escasos efectos secundarios y buena tolerancia.

El examen físico y la llamada autoexploración mamaria aportan poco a la mamografía, por lo que su práctica sistemática se ha eliminado en la mayoría de los programas. Se ha podido constatar que la posibilidad de reducir la mortalidad por cáncer de mama en las mujeres estudiadas es de aproximadamente un 30% respecto de las mujeres no estudiadas.

En este momento se recomienda realizar una mamografía cada 2 años al grupo de mujeres con edades comprendidas entre los 50 y los 65 años. En las mujeres de alto riesgo, es decir, con antecedentes familiares de la enfermedad o con enfermedad previa de la mama, el intervalo entre las mamografías ha de ser de sólo un año. En el grupo de mujeres de 40 a 49 años los expertos recomiendan un examen clínico anual, aunque ya se empieza a hablar con fuerza de comenzar a realizar las mamografías a partir de los 45 años.

Cáncer de cuello uterino

Existen evidencias de que la detección precoz de las lesiones precursoras del cáncer del cuello uterino mediante la prueba de citología con tinción de Papanicolau, y acompañado de un tratamiento adecuado, puede disminuir la mortalidad por cáncer de cérvix. La implantación de programas de cribado tiene como consecuencia una reducción muy importante de la incidencia de enfermedad grave.

La frecuencia de esta enfermedad en nuestro medio se sitúa entre las más bajas de Europa y América, lo que justifica que no se realice un programa oficial de cribado de este tipo de cáncer en nuestro país. En cualquier caso, se recomienda realizar una citología con prueba de Papanicolau a las mujeres sexualmente activas de 35 a 65 años, anual los dos primeros años y cada cinco años posteriormente. A las mujeres mayores de 65 años que no se hayan sometido a ninguna citología en los últimos cinco años se les practicará 2 citologías con una periodicidad anual y, si son normales, se las excluirá del programa.

Cáncer de endometrio

El cáncer de endometrio (capa más interna del útero) afecta de forma casi exclusiva a las mujeres postmenopáusicas y representa un problema de salud importante debido a su alta frecuencia de presentación. Los factores de riesgo más reconocidos para la enfermedad son la obesidad, los trastornos del azúcar y el uso de hormonas del tipo estrógenos.

La hemorragia postmenopáusica representa el principal síntoma de la enfermedad, ya que se produce por lo menos en 8 de cada 10 mujeres con este tipo de cáncer. Su pronóstico puede considerarse favorable puesto que tres de cada cuatro cánceres se detectan en un estadio inicial y pueden tratarse adecuadamente.

La probabilidad de padecer cáncer de endometrio después de una hemorragia tras la menopausia oscila entre el 10% y el 70%. Por esta razón, el médico está obligado a investigar la causa que ha producido dicha hemorragia. En la actualidad se considera que la detección precoz de la enfermedad depende de una evaluación adecuada y sin demora de toda hemorragia postmenopáusica. Algunas mujeres no informan a su médico si han sufrido alguna hemorragias, a no ser que se les pregunte explícitamente, por temor o por desconocimiento de su significado.

Otros cánceres ginecológicos Cáncer de colon

Las técnicas de cribado más estudiadas y empleadas en el diagnóstico precoz del cáncer de colon y recto son el examen rectal digital (tacto rectal), la prueba de sangre oculta en heces y la sigmoidoscopia o introducción por el ano de un tubo flexible con un sistema de iluminación hasta una porción del intestino grueso denominada sigma. Las dos primeras no han demostrado ser técnicas eficaces para el cribado de este tipo de cáncer mientras que la sigmoidoscopia es una técnica más eficaz pero también más invasiva y costosa por lo que tampoco se recomienda para cribado.

Para prevenir el cáncer de intestino grueso se recomienda invariablemente el consumo de una dieta rica en fibra a toda la población.

Sólo sería aconsejable hoy por hoy el cribado de este tipo de tumor a personas mayores de 50 años con factores de riesgo, como una historia familiar de cáncer de colon y recto, con antecedentes personales de enfermedad inflamatoria intestinal, con tumores premalignos como los llamados pólipos adenomatosos, con antecedentes de cáncer previo de colon y recto o de endometrio, o de ovario o de mama.

Debería recomendarse la colonoscopia (técnica similar a la sigmoidoscopia pero que examina todo el intestino grueso) periódica a las personas con una historia previa de una enfermedad llamada poliposis familiar colónica que afecta a diversos miembros de una misma familia y que es precancerosa.

Otro tipo de tumores

No existen suficientes evidencias científicas en la actualidad para realizar cribados a grandes poblaciones para detectar precozmente cánceres de pulmón, próstata, estómago, vejiga de la orina, hígado u otros órganos. Sólo en casos seleccionados con importantes factores de riesgo de padecer alguno de esos tipos de cáncer estaría indicado realizar técnicas individuales de cribado.

Dr. Salvador Pertusa Martínez, especialista en Medicina Familiar y Comunitaria