27 ABRIL 2010

Síndrome premenstrual

Mujer rubia cansada

Última revisión: 2010-04-27 por Dr. Jesús Pérez Higuero

¿Qué es el síndrome premenstrual?

La gran mayoría de las mujeres en edad fértil experimentan una serie de cambios físicos y/o psicológicos los días previos al comienzo de la menstruación. Para la mayor parte de las mujeres, los síntomas son leves y no interfieren en su vida cotidiana. Sin embargo, para un pequeño porcentaje de mujeres, los síntomas son tan serios que tienen mucho miedo a pasar por este momento del mes.

Hay alrededor de cien síntomas reconocidos que pueden ser debidos al SPM, pero afortunadamente, la mayoría de las mujeres sólo experimentan unos pocos. Los síntomas más comunes son:

Ninguno de estos síntomas aparecen sólo en el SPM, ya que pueden ser síntomas asociados a otras enfermedades como la depresión, hipertiroidismo (exceso de hormonas tiroideas) o hipotiroidismo (defecto de hormonas tiroideas). Sin embargo, los síntomas del SPM tienen una clara relación con el inicio y el final de la menstruación.

  • Irritabilidad
  • Cambios de humor
  • Pérdida de los nervios con facilidad
  • Pérdida de confianza
  • Llanto fácil
  • Agresividad
  • Falta de concentración
  • Tristeza
  • Dolor mamario
  • Distensión abdominal
  • Ganancia de peso
  • Edema de piernas
  • Dolor de cabeza y migrañas
¿Cómo sabe una mujer que tiene el SPM?

Los análisis de sangre y orina son con frecuencia útiles para descartar alguna enfermedad que presente síntomas similares al del SPM. Sin embargo, no existen pruebas de laboratorio que puedan diagnosticar el SPM.

El diagnóstico de SPM está basado en el tipo de síntomas (como los arriba mencionados) y el momento especial en que éstos ocurren (antes de la menstruación solamente). La mayoría de las mujeres que padecen el SPM presentan un empeoramiento gradual de sus síntomas durante la semana previa a la menstruación con una desaparición gradual y rápida de los mismos cuando la menstruación llega. Esto no siempre ocurre así, y a veces, los síntomas persisten durante el periodo e incluso uno o dos días después de finalizar.

El diagnóstico de SPM sólo puede hacerse mediante la elaboración de un diario donde se recojan el tipo de síntomas, su gravedad y su variación durante el ciclo menstrual. Esta recogida de datos deberá hacerse durante tres meses consecutivos al menos. El diagnóstico de SPM se realiza generalmente si no aparecen los síntomas por lo menos diez días al mes.

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¿Síntomas?

Haga nuestro test y averigüe si tiene síntomas pre-menopáusicos.

¿Qué causa el SPM?

No se sabe a ciencia cierta qué origina este síndrome. La mayoría de los médicos creen que se produce por la fluctuación de los niveles de hormonas femeninas que tiene lugar tras la ovulación. Estas fluctuaciones pueden ser causa directa de algunos de los síntomas físicos del síndrome, como el meteorismo. Las sufridoras de un SPM pueden tener un nivel bajo de ciertas sustancias cerebrales (serotonina) la cual puede explicar algunos de los síntomas no físicos del síndrome, como la irritabilidad, la depresión y los cambios de humor.

El SPM no está causado por ninguna anormalidad subyacente en los genitales internos femeninos, ni está causado por ningún defecto hormonal.

Entender bien el SPM es el primer paso para vencer la enfermedad.

¿Cuándo debe una mujer tratarse?

Reconocer que sus síntomas son debidos a un SPM es un primer paso fundamental. Para la mayoría de las mujeres, los síntomas son sólo una pequeña molestia que puede ser reconocida, anticipada y aceptada por ellas mismas. Estas mujeres pueden solicitar consejo a sus médicos, pero en ellas no es necesario ningún tratamiento específico.

Sin embargo, para una minoría de las mujeres, el SPM es suficientemente intenso como para afectar su calidad de vida laboral y personal. Es comprensible y recomendable que estas mujeres visiten a sus médicos para buscar un tratamiento a sus males.

¿Cuáles son los tratamientos disponibles?

Confirmar el diagnóstico y plantear los objetivos es el primer paso a dar. Hay muchos tratamientos para el SPM, la mayoría de los cuales ofrecen un beneficio a corto plazo, pero pocos aportan alivio más allá de unos pocos meses. La razón de esto es por el "efecto placebo". Un placebo es un tratamiento que tiene poca eficacia, pero que hace que la paciente mejore debido a la confianza que tiene en dicho tratamiento. Es bien sabido que los pacientes con la mayor parte de las enfermedades (incluida el SPM) perciben una mejoría de sus dolencias con un tratamiento placebo, al menos al principio.

Para demostrar que un tratamiento es mejor que un placebo se requieren estudios científicos serios. No todos los tratamientos del SPM han sido sometidos a un riguroso estudio de evaluación.

La visita al médico de cabecera es el primer paso que debe dar una mujer aquejada de SPM. Comentar con su médico las molestias ocasionadas por el SPM puede ser suficiente. En otros casos, la ayuda debe centrarse más en un centro de planificación familiar. Los casos graves, o aquéllos que no respondan a los tratamientos más simples, deben remitirse al ginecólogo y/o al psiquiatra/psicólogo, en función del tipo de síntomas que la mujer presente.

El tratamiento dependerá de la naturaleza de los síntomas y de su gravedad. Para las mujeres que solo presentan pequeñas molestias, un cambio en la dieta, en su estilo de vida, una reducción o supresión del alcohol, café y tabaco puede ser suficiente como para mejorar sus síntomas y hacerlos más llevaderos. El médico general puede darle una orientación precisa sobre estos cambios.

Los tratamientos médicos varían según sus efectos y efectividad. Los siguientes tratamientos han sido usados en el SPM con mayor o menos efectividad.

Vitamina B6

La Vitamina B6 es más conocida como piridoxina. Está recomendada comúnmente para las alteraciones del humor e irritabilidad. Hay estudios de su uso para los síntomas leves, pero es importante no tomarla en dosis altas. Se debe consultar con el médico antes de iniciar el tratamiento.

Aceite de prímula

Estas cápsulas se utilizan cuando el dolor de mama es el síntoma principal.

Bromocriptina y Cabergolina

Estos medicamentos se utilizan igualmente contra el dolor de mama. Necesitan receta médica.

Diuréticos

Pueden mejorar el edema de piernas. No se alivia la distensión abdominal, la cual no se produce por retención de líquidos, sino por relajación y distensión de los músculos de la pared del intestino. Deben ser prescritos por el médico y sólo deben tomarse unos pocos días al mes, en las dosis más bajas posibles.

Antidepresivos

Actualmente están más en uso los antidepresivos llamados IRS (inhibidores de la recaptación de serotonina) como es el Prozac en el tratamiento del SPM grave, cuando los síntomas son mayoritariamente depresión, cambios de humor, irritabilidad etc. Los resultados con frecuencia son buenos y están avalados por estudios científicos rigurosos; sin embargo, los efectos secundarios pueden ser un problema. La visita al médico general, ginecólogo o psiquiatra es fundamental antes de iniciar este tipo de tratamiento.

Tratamientos no hormonales Progestágenos

Son un tipo de hormona femenina que se suele tomar 10 ó 14 días antes del inicio de la menstruación. Los progestágenos son ampliamente prescritos para el SPM y tienen relativamente pocos efectos secundarios. Se piensa que el SPM puede ser debido a una reducción de los niveles en sangre de progesterona, pero actualmente esta afirmación no ha podido ser demostrada científicamente. Algunas mujeres encuentran una mejoría de sus síntomas durante un corto periodo de tiempo y cuando éstos son leves. Sin embargo, no existen estudios científicos que demuestren que estas hormonas sean beneficiosas para el tratamiento del SPM.

Anticonceptivos orales (ACO)

Han sido prescritos con frecuencia para el tratamiento del SPM, especialmente si la mujer requiere anticoncepción. Los ACO inhiben la ovulación y reducen las fluctuaciones naturales de las hormonas femeninas durante el ciclo menstrual, que parecen tener un papel importante en el desarrollo del SPM. Desgraciadamente, algunas mujeres presentan este síndrome durante la toma de ACO debido a las hormonas contenidas en las píldoras. Aunque parece lógico el uso de ACO en el SPM, hay poca evidencia científica de que su uso sea del todo beneficioso.

Danazol

Es una hormona sintética derivada de las hormonas masculinas. Su uso en el SPM está avalada por estudios científicos, pero debido a sus efectos adversos no es un tratamiento extendido. Su prescripción debe hacerse en dosis bajas, y aun así no es tolerado por muchas mujeres. Este tratamiento debe ser indicado siempre por un médico. Debido a sus efectos sobre la gestación, se debe evitar su uso durante el embarazo.

Estrógenos

El uso de estrógenos (una hormona femenina) en mujeres, puede suprimir la ovulación y reducir las fluctuaciones hormonales del ciclo menstrual. Existe evidencia científica que avala su uso en el SPM. Debe usarse bajo vigilancia médica y en dosis bajas. Deberá asociarse a un gestágeno durante al menos 10 días antes de la menstruación.

Análogos de la GnRH

Son fármacos potentes que inhiben la función de la hipófisis (glándula que regula los ciclos menstruales). Producen una menopausia temporal y reversible, por inhibir la función de los ovarios. Estos fármacos deben prescribirse por ginecólogos y su uso no deberá ser superior a 6 meses. Los análogos de la GnRH pueden usarse para confirmar el diagnóstico de SPM. Solo deberán usarse en casos de SPM severos que no responden a otros tratamientos.

DIU de progestágenos

Este dispositivo es un método anticonceptivo intrauterino que contiene una pequeña dosis de gestágeno la cual es liberada gradualmente. En muchas mujeres, este tipo de dispositivo reduce la cantidad y duración de sus reglas y en ocasiones mejora el SPM leve. No existe evidencia científica de uso en el SPM. Este dispositivo puede usarse en combinación de tratamientos con estrógenos (por ejemplo: parches)

Tratamientos hormonales Cirugía

Está indicada para una minoría de pacientes que sufren un SPM grave. Consiste en la extirpación de los ovarios y en la finalización del periodo reproductivo de la mujer con la consiguiente entrada en la menopausia. Este paso debe sopesarse siempre con cuidado, y la mujer debe ser asesorada por un ginecólogo para plantear otro tipo de tratamiento (por ejemplo: análogos de la GnRH).

La extirpación del útero (histerectomía) puede no mejorar el síndrome premenstrual.

Dr. Philip Owen, especialista en Obstetricia y Ginecología