20 ABRIL 2010

Tos

Última revisión: 2010-04-20 por Dr. Juan de Dios García-Díaz

¿Qué es la tos?

La tos es un reflejo que se provoca por la estimulación de los nervios sensitivos de las paredes de las vías respiratorias, es decir, la laringe, la tráquea y los bronquios.

Para que se produzca la tos se tienen que suceder varios fenómenos. En primer lugar, se produce una inspiración breve; posteriormente, la laringe (que contiene las cuerdas vocales) se cierra momentáneamente y los músculos del pecho y del abdomen que utilizamos para respirar se contraen. Esto aumenta la presión dentro del pecho y, cuando la laringe vuelve a abrirse, el aire sale de los pulmones a gran velocidad, y arrastra el polvo, la suciedad o el exceso de secreciones, con lo cual se limpian las vías respiratorias.

El reflejo de la tos es un componente fundamental de los mecanismos de defensa del organismo. En condiciones normales, los pulmones y las vías respiratorias bajas son estériles, pero si llegan hasta ellos la suciedad o cualquier tipo de microbio, se puede producir una infección de los bronquios (bronquitis) o del propio pulmón (neumonía).

Para que la tos sea eficaz, debe ir precedida de una inspiración profunda. Por eso, los pacientes que tienen debilidad muscular, falta de coordinación en el cierre y reapertura de las vías aéreas o que padecen una obstrucción del flujo aéreo (como por ejemplo, en la bronquitis crónica y el enfisema) presentan una tos de mala calidad y tienen un riesgo mayor de sufrir infecciones y neumonías.

¿Cuáles son las causas de la tos?

La tos indica una irritación o la presencia de elementos extraños en las vías respiratorias. La causa puede ser el haber inhalado aire con partículas de polvo, o que algún resto de alimento haya ido por mal camino (atragantamiento). También puede indicar un exceso de secreciones o flemas por la infección u otra enfermedad de los bronquios o pulmones. Algunas causas frecuentes de tos son:

  • El tabaco, que a menudo provoca tos y bronquitis crónica.
  • El resfriado común: es una causa frecuente de tos aguda, pero generalmente se resuelve en menos de tres semanas.
  • El paso de ácido del estómago hacia la garganta (reflujo gastroesofágico) y las vías respiratorias.
  • El asma bronquial.
  • La aspiración de objetos o cuerpos extraños hacia los bronquios, a través de la boca.
  • Otras enfermedades más graves, como la neumonía, la insuficiencia cardiaca o la embolia pulmonar (un coágulo de sangre que obstruye los vasos sanguíneos de los pulmones).
  • Algunos medicamentos como los llamados inhibidores de la enzima conversora de la angiotensina (IECA), que se utilizan en la hipertensión arterial y en las enfermedades del corazón.
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¿Cómo se diagnostica la causa de la tos crónica?

Cuando un paciente padece tos crónica, es necesario realizar pruebas para determinar su causa.

  • Tras hacer un interrogatorio de todos los síntomas y un reconocimiento detenido por parte del médico, habrá que hacer una radiografía de tórax para asegurarse de que no existan enfermedades graves, como el cáncer de pulmón o la tuberculosis.
  • También es conveniente hacer análisis de esputo en busca de bacterias, tuberculosis o células de cáncer de pulmón.
  • Los análisis de sangre suelen ser de poca ayuda en estos casos.
  • Si se sospecha una alergia, se efectúan pruebas cutáneas. En algunos casos, se solicitan pruebas para ver el estado del corazón, como el ECG o el ecocardiograma.
  • En los casos más difíciles, puede ser necesario realizar otro tipo de pruebas, como la radiografía de los senos paranasales, la broncoscopia y el escáner o TAC de tórax.
  • En caso de sospechar que hay asma, se puede hacer una prueba de provocación con metacolina inhalada y, cuando se piensa que puede haber una relación con el reflujo de ácido desde el estómago, se mide con una sonda el pH del esófago. Dichas pruebas sólo se pueden llevar a cabo en centros especializados.
¿Cuándo y cómo se debe tratar la tos?

La tos, como sucede con la fiebre, es un síntoma y no una enfermedad en sí misma. Por ello, el primer objetivo es diagnosticar y tratar la causa subyacente de la tos.

En primer lugar se debe saber que cuando se debe al tabaco y se deja de fumar, la tos de los fumadores disminuye o desaparece antes de cuatro semanas en el 94% de los pacientes. Si la causa de la tos es un IECA, el cambio a un tratamiento alternativo hará que la tos se alivie en menos de un mes.

Las infecciones de los bronquios (bronquitis) pueden ser debidas tanto a bacterias como a virus, aunque la causa más frecuente en los niños son las infecciones víricas. Los antibióticos sólo son eficaces en las infecciones causadas por bacterias.

Una causa relativamente frecuente de tos es el goteo nasal posterior (las secreciones o mucosidad caen desde la nariz, por detrás de la garganta). En estos casos se puede utilizar un antihistamínico en forma de pastillas o bien diversos nebulizadores nasales a base de antihistamínicos, corticoesteroides o anticolinérgicos. Sin embargo, los inhaladores nasales con compuestos adrenérgicos, como la efedrina, deben utilizarse sólo durante periodos breves, ya que pueden dañar los vasos sanguíneos de la nariz y causar un goteo nasal permanente. Su médico le indicará los fármacos que debe utilizar.

Si la tos es persistente y existen molestias alrededor de la nariz, hay que considerar la posibilidad de que la causa sea una sinusitis, que se puede confirmar mediante una radiografía. En este caso, puede ser necesario un tratamiento con antibióticos y gotas descongestivas.

El asma puede aparecer sólo con tos, que suele empeorar a lo largo de la noche, impidiendo el sueño. El tratamiento convencional con un inhalador antiinflamatorio preventivo suele ser eficaz. Paradójicamente, algunos aerosoles pueden producir tos por sí mismos, en cuyo caso es necesario utilizar un aparato espaciador, para su administración, o bien un inhalador a base de polvo seco. Los esteroides inhalados suelen tardar varias semanas en conseguir resultados.

El reflujo gastroesofágico requiere un tratamiento intensivo a lo largo de muchos meses y, en ocasiones, sólo se obtienen resultados parciales. Puede ser necesario reducir la producción de ácido con medicamentos antiulcerosos, como los inhibidores de la bomba de protones, y utilizar fármacos procinéticos, como la metoclopramida o la cisaprida, que faciliten el vaciado gástrico. Además, se debe suspender el consumo de ciertos medicamentos que facilitan la relajación del esfínter gastroesofágico y el reflujo del ácido. La apnea obstructiva del sueño (en grandes roncadores), también empeora el reflujo y es necesario corregirla.

En la actualidad, se ha reducido en gran medida la incidencia de tos ferina, gracias a la vacuna. A pesar de todo, cuando se diagnostica esta infección, la administración de un antibiótico macrólido, reducirá la gravedad de la enfermedad en la primera semana de tratamiento.

La auténtica prueba de si un determinado factor es el responsable de la tos crónica, se produce cuando el tratamiento prescrito para una causa específica consigue eliminar la tos. Sin embargo, a menudo existe más de una causa y, en esos casos, si se trata sólo uno de los factores, no se conseguirá aliviar los síntomas totalmente. Por ello, se debe iniciar el tratamiento de una causa determinada y se evalúan los resultados. Si se obtiene una respuesta parcial pero incompleta, se van probando otros tratamientos. A la larga, la gran mayoría de los casos de tos, se pueden aliviar con este método.

Sin embargo, algunos pacientes, como ciertos casos de cáncer de pulmón o fibrosis pulmonar, carecen de tratamiento eficaz. En ellos, puede estar justificada la utilización de sedantes potentes de la tos.

Por el contrario, también es un problema si una persona necesita toser y es incapaz de hacerlo. Esto es lo que sucede cuando resulta doloroso toser (debido a una costilla rota, por ejemplo). Los pacientes procuran evitar la tos, con lo que se impide una limpieza eficaz de las vías aéreas y se puede originar una infección pulmonar o neumonía. En dichos casos, los medicamentos para aliviar el dolor resultan muy útiles para permitir una tos eficaz.

¿Son útiles los medicamentos contra la tos?

Cuando la tos sea especialmente molesta y su sedación no implique riesgos, se pueden utilizar medicamentos antitusígenos en forma de pastillas o jarabe. Muchos de éstos se venden sin receta, y suelen ser eficaces. Su uso también está justificado cuando no existen motivos especiales para sospechar una enfermedad grave y no merece la pena la realización de pruebas diagnósticas complicadas.

Sin embargo, es importante insistir en que los pacientes sólo deben automedicarse con medicamentos para la tos durante un breve periodo de tiempo. Si la tos persiste, es imprescindible acudir al médico para investigar la causa subyacente, e instaurar un tratamiento específico.

¿Qué hacer cuando un niño pequeño tiene tos?

Los niños mayores y los adultos suelen ser conscientes de si la causa de su tos es la aspiración de un cuerpo extraño, la inhalación de partículas de polvo o humo o si presentan síntomas de una infección de los bronquios. El interrogatorio y reconocimiento por el médico suelen revelar datos que indican la causa específica. Sin embargo, cuando la tos se produce en un niño pequeño, puede ser difícil para sus padres saber si la tos es el signo de alguna enfermedad, o si existe un cuerpo extraño en sus vías respiratorias.

  • Si el niño tiene también fiebre o está acatarrado, la tos es probablemente un signo de infección.
  • Si no existen otros problemas, se puede esperar.
  • Si la tos persiste más de dos días se debe consultar al pediatra.
  • En caso de presentar dificultad respiratoria, un color anormal o decaimiento debe acudir a urgencias.
  • Cuando la tos aparece de repente y es muy fuerte, es probable que el niño haya tragado algún objeto que la esté provocando. En ese caso, la vida del niño puede estar en peligro, ya que podría asfixiarse si no se actúa de forma inmediata. Se puede tratar de solucionar el problema, sujetando al niño por las piernas con la cabeza hacia abajo y dándole palmadas en la espalda. Si esto no funciona, debe ser trasladado de forma inmediata a un servicio de urgencias.

Dr. Ole Davidsen, especialista en Medicina Interna y Geriatría; Dr. Stuart Crisp, especialista en Pediatría; Dr. Gavin Petrie, especialista en Medicina Respiratoria

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