20 ABRIL 2010

Estreñimiento en el lactante

Última revisión: 2010-04-20 por Dr. Sergio García Vicente

¿En qué consiste el estreñimiento en el lactante?

El estreñimiento es una alteración patológica en la que disminuye la frecuencia de las deposiciones y éstas se vuelven más sólidas y duras. Cuando el niño necesita evacuar y no puede hacerlo con la frecuencia normal, sufre dolores e incluso puede tener miedo a defecar.

¿Cómo se produce el estreñimiento en el lactante?

El lactante alimentado con leche materna rara vez se estriñe, dado que ésta es de fácil digestión y favorece antes la maduración intestinal y el crecimiento de bacterias intestinales beneficiosas para la defecación. En el intestino grueso de los lactantes estas bacterias aseguran la retención de agua, de modo que sus deposiciones se ablandan, facilitando así los movimientos intestinales.

La composición de la leche de la madre varía a medida que crece su hijo, con lo que sus necesidades quedan cubiertas en todo momento.

Los niños alimentados con biberón sufren estreñimiento con más frecuencia debido a una mayor dificultad para digerir las leches adaptadas. Los bebés alimentados únicamente con biberón tienen normalmente menos movimiento intestinal (peristalsis) que los criados a base de leche materna. Sus deposiciones son más espesas y presentan un color verdoso diferente.

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El recién nacido (0 - 3 meses de edad)

La frecuencia normal del recién nacido oscila de una a varias veces al día. Únicamente deberá administrarse un laxante ante la aparición de molestias entre largos intervalos sin deposiciones. Hasta los dos o tres meses de edad, el lactante suele tener frecuentes deposiciones, que presentan un color típicamente amarillo, siendo habitual que tengan lugar después de cada toma.

El niño entre 4 y 6 meses

Cuando el niño comienza a tomar alimentos de transición o sólidos, la frecuencia de las deposiciones, su aspecto y su consistencia dependerán del tipo de alimentación recibida. Las deposiciones irán tomando el aspecto normal en cuanto a consistencia y olor. La frecuencia de sus deposiciones varía, oscilando entre una y varias veces al día, incluso una vez cada dos días. Mientras el niño presente deposiciones blandas y sin tener molestias, aunque pasen un par de días sin defecar no debería considerarse como estreñido.

De todas formas, al llegar a esta fase, algunos bebés pueden sufrir ligeros estreñimientos. Esto se produce por la necesidad de los intestinos de acostumbrarse a la nueva composición de los nutrientes. Con el tiempo, a medida que su dieta comprende una mayor proporción de alimentos sólidos, el estreñimiento puede estar provocado por insuficiente hidratación (no tomar la cantidad suficiente de agua).

El círculo vicioso

Cuando el niño se estriñe por primera vez puede iniciarse un círculo vicioso.

Las heces acumuladas en el intestino son más duras, lo que le provocará dolor y molestias. Alrededor del ano pueden aparecer grietas que al sangrar, incrementarán el dolor. Para evitar el dolor, el niño empezará a retener inconscientemente sus deposiciones.

De este modo las heces permanecen más tiempo en el intestino grueso. El organismo absorberá así mayor cantidad de agua de las deposiciones, haciéndolas aún más duras, y este proceso prolongará el estreñimiento.

El estreñimiento frecuente del niño le producirá dolores cólicos a causa de la gran cantidad de heces retenidas en los intestinos que provocará la dilatación de éstos. En ocasiones, el niño no querrá comer e incluso podría sufrir alguna náusea.

¿Qué pueden hacer los padres para aliviar el estreñimiento de su hijo?
  • Masaje del abdomen del niño: empezar el masaje suave en el ombligo y continuar en círculos hacia afuera, en el sentido de las agujas del reloj. Un poco de aceite corporal o crema en los dedos facilita esta tarea. Continuar el masaje únicamente si el niño disfruta y se encuentra cómodo y relajado.
  • Acostado sobre su espalda, sujetar las piernas y girarlas suavemente con un movimiento circular y rápido. Así se estimula el movimiento de los músculos del abdomen y, de paso, se ejerce una ligera presión sobre los intestinos para inducir su movimiento.
  • Con un baño templado el bebé se relajará y sus deposiciones pasarán con mayor facilidad. Una vez que se encuentra relajado en el baño, puede darse un masaje en el estómago, como se ha descrito antes.
  • A la hora de lavar al bebé, conviene aplicarle un poco de vaselina alrededor del ano.
  • En el caso de que tenga fuertes molestias también pueden administrarse supositorios de glicerina, que lubrican y estimulan la defecación.
  • No introducir termómetros u otros objetos en el ano para estimular el movimiento de los intestinos, puesto que puede hacerle daño.
  • Si el bebé se alimenta de leches adaptadas, es importante leer detenidamente las instrucciones y las dosis especificadas en el envase. Las instrucciones deben seguirse cuidadosamente, ya que una dosis excesiva puede provocarle estreñimiento y otros problemas de salud. En ocasiones, el estreñimiento se soluciona diluyendo un poco la leche con agua.
  • En el mercado existen diversas marcas de leches adaptadas, cuya calidad apenas difiere. Es importante utilizar siempre la misma marca. Como líquidos suplementarios, el niño también puede beber agua hervida en un biberón.
  • Cuando el niño alcanza los cuatro o seis meses de edad, su dieta puede aumentar con más purés de verduras y frutas. Éstos son ricos en fibras que ayudarán a prevenir el estreñimiento.
  • Como alimentos laxantes tenemos la naranja, lechuga, espinacas, lentejas, avena y cereales con fibra, así como tomar una buena cantidad de agua.
  • Como alimentos que estriñen, que provocan heces más duras, tenemos el plátano, manzana sin piel, patata, zanahoria y arroz, principalmente. Estos alimentos se muestran como una guía, pues cada niño reacciona de forma diferente a cada alimento.
¿Qué hacer si el estreñimiento continúa?

Si las recomendaciones y sugerencias anteriores no son suficientes, hay que consultar al médico para el tratamiento del estreñimiento crónico con laxantes especiales, (parafina o lactulosa, por ejemplo), que se aconseja mantener varias semanas hasta que el niño evacue espontáneamente, con una frecuencia y consistencia adecuadas, y sin tener demasiado dolor.

Otras causas del estreñimiento en el lactante

En determinados casos, el estreñimiento puede ser un síntoma de enfermedades encubiertas más serias.

Cuando el niño no gana peso, o muestra otros síntomas inusuales, es necesario consultar al médico.

  • La causa más común del estreñimiento en el lactante suele ser una falta del desarrollo intestinal, que va madurando con la edad.
  • Puede estar motivado por la comida ingerida, que quizá tenga un alto contenido en grasas.
  • Por una alimentación o una toma de líquidos insuficientes.
  • Por aparición de fisuras anales.

Jane Tanghøj, enfermera; Dr. Stephen C. P. Collins, médico general

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