20 ABRIL 2010

Cáncer colorrectal

Última revisión: 2010-04-20 por Dr. Antonio Barrasa Shaw

¿Qué es el cáncer colorrectal?

Este tipo de cáncer se debe a un crecimiento descontrolado de las células de la capa interna en los últimos tramos del intestino. El intestino es un tubo que empieza en el estómago y llega hasta el ano tras haber dado muchas vueltas. El intestino delgado es la primera parte, se encarga de la digestión y absorción de los alimentos y es excepcional que dé origen a un cáncer. A continuación, empezando en el lado derecho y rodeando el contenido del abdomen, está el colon, o intestino grueso, que se encarga de la formación de las heces. El recto es la última porción; se encarga de acumular las heces y permite que las evacuemos cuando es conveniente.

¿Cómo se produce el cáncer de colon y recto?

El cáncer de colon y recto puede aparecer en cualquier persona (sobre todo a partir de los 40 años), pero es más frecuente a partir de los 60 años. Es el segundo o tercer tipo de cáncer más frecuente tanto en hombres como en mujeres (afecta a un 6% de la población) y es el segundo que más muertes provoca. Sin embargo, se curan hasta un 40-50% de los pacientes, y tanto más cuanto antes se diagnostica el tumor.

Habitualmente comienza con la formación de un pólipo benigno o adenoma (una especie de verruga que sale por dentro del intestino). Con el tiempo, y como consecuencia de modificaciones en los genes (mutaciones) de estas células por efecto de carcinógenos, alguno se transforma y va invadiendo las distintas capas que componen la pared del colon y el recto. Una vez que aparece esta situación, el cáncer se puede extender a los ganglios, a órganos vecinos o a través de la sangre, de manera que se pueden producir metástasis.

Se sabe que todos los cánceres están producidos por alteraciones en los genes (mutaciones) de las células, pero no se conoce con certeza cómo se originan esas alteraciones. Sin embargo, sí se sabe que en el caso del cáncer de colon y de recto el principal factor involucrado es la dieta.

Se sabe que una dieta pobre en fibra (fibra proveniente de fruta y verdura) y rica en grasa y azúcares refinados contribuye a la aparición del cáncer. Aunque probablemente el mecanismo sea que al faltar las fibras se produce menor cantidad de heces y las sustancias que producen el cáncer (cancerígenas o carcinógenas) permanecen más tiempo en contacto con el intestino; es posible que haya otros mecanismos involucrados. Por ello se cree que la dieta mediterránea, rica en fruta y verdura, es buena para la salud y para prevenir el cáncer de colon y recto. También parece ser que mantener un peso adecuado y consumir a diario aspirina a dosis bajas pudieran tener un efecto protector.

Se conocen ciertas situaciones en las que es más frecuente el cáncer colorrectal y se deben poner en conocimiento del médico para que tome las medidas de prevención adecuadas. En este grupo se encuentra la gente con poliposis colónicas familiares, con colitis ulcerosa de larga evolución o con antecedentes familiares de cáncer de colon o recto en edades tempranas.

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¿Cuáles son los síntomas del cáncer colorrectal?

Desgraciadamente los síntomas del cáncer de colon suelen ser leves y poco precisos, lo que no facilita el diagnóstico precoz de estos tumores. Actualmente el 85% de los pacientes con cáncer de colon y recto no se diagnostican hasta que no se ha producido una infiltración de la pared del intestino o los ganglios u otros órganos (lo que no implica que no se puedan curar).

Los pacientes pueden sentir alteraciones generales como anemia más o menos importante, fatiga o cansancio, falta de apetito o pérdida de peso. El resto de los síntomas se refieren al aparato digestivo: dolores abdominales vagos y difusos, cólicos abdominales, cambio del número y aspecto de las deposiciones (unas veces con estreñimiento y otras con aparición de heces blandas y frecuentes) o aparición de sangre o moco en las heces. Pero ninguno de estos síntomas es exclusivo de esta enfermedad y a veces no se presenta ningún síntoma.

Cuando el cáncer se sitúa en el recto, además de los síntomas descritos, los pacientes se pueden quejar de urgencia para defecar, sensación de vaciamiento incompleto, dolor con la deposición o sangrado por el recto.

Una situación especial se presenta cuando el tumor ha crecido y llega a obstruir o romper el intestino. Si se produce obstrucción del intestino aparecerá un dolor abdominal, vómitos y ausencia de deposición y emisión de gases por el recto. En la perforación del intestino el dolor es muy intenso, aumenta con los movimientos y se acompaña de fiebre. En ambos casos se debe consultar al médico pues está en peligro la vida del paciente y puede ser necesaria una intervención quirúrgica urgente.

Si nota un cambio mantenido en la forma o la frecuencia de las deposiciones o advierte sangre en las heces debe consultar a su médico, sobre todo si tiene más de 40 años.

¿Alguna enfermedad produce síntomas parecidos a los del cáncer de colon y recto?

Por supuesto que sí. Dependiendo del síntoma, este se puede presentar en distintas enfermedades:

El sangrado por el recto: sería el primer síntoma en el cáncer de colon y recto, es una alteración extremadamente frecuente. Las hemorroides suelen producir una aparición de sangre roja fresca y rutilante, no relacionada con la deposición (se mancha la ropa interior entre una deposición y otra), mientras que el sangrado con las heces puede reflejar la existencia de enfermedades en el colon como los divertículos, la falta de riego al colon, los angiomas (alteraciones de las venas) o las colitis (inflamaciones del colon), pero es la forma en que suele aparecer la sangre en el caso del cáncer, lo que obliga a investigarla cuando se presenta.

Dolor abdominal: las causas de dolor abdominal son incontables y no se debe pensar que se tiene un cáncer en cuanto duele el abdomen, pero sí se debe investigar si este dolor se mantiene a lo largo del tiempo, especialmente si se acompaña de otras alteraciones.

La anemia: puede estar producida también por multitud de enfermedades y habitualmente no tiene trascendencia, pero se debe investigar si no existe una causa evidente que lo provoque (menstruaciones excesivamente abundantes, esofagitis...).

La diarrea: en cuanto a la diarrea, las causas más frecuente cuando dura menos de tres semanas son las infecciones del colon (colitis), pero se debe estudiar cuando se prolonga. Aparte del cáncer de colon puede estar provocada por enfermedades como la colitis ulcerosa, la enfermedad de Crohn, el colon irritable, los divertículos, la falta de riego en el colon (colitis isquémica), los problemas de absorción intestinal, etc.

¿Cómo se diagnostica el cáncer de colon y recto?

El médico realizará una historia clínica seguida de una exploración física general y una exploración del recto con el dedo (tacto rectal), que no es dolorosa y permite palpar posibles cánceres de recto y confirmar la existencia de sangre o moco.

La prueba fundamental para diagnosticar el cáncer de colon y recto es la colonoscopia o la rectoscopia con toma de muestras para estudio posterior (biopsias). En esta prueba se introduce por el recto un tubo de vídeo y luz que permite visualizar el interior del intestino. Para realizar esta prueba se requiere que el intestino esté vacío y limpio por lo que se deben tomar unos preparados el día antes que hacen que se eliminen todos los restos del intestino.

Otras pruebas que se realizan para el diagnóstico y estudio del cáncer de colon y recto son el enema opaco (radiografías con contraste por el recto), la ecografía y el escáner abdominal. El médico decidirá en qué situaciones pueden ser necesarias estas pruebas.

En cualquier caso la confirmación del diagnóstico la realiza el patólogo tras el estudio de las biopsias o de las piezas extirpadas en la cirugía.

¿Cómo se trata el cáncer de colon y recto?

La extirpación completa y con margen sano del segmento de intestino que aloja el tumor es la fase más importante del tratamiento si se quiere curar la enfermedad. En ocasiones esto puede obligar a realizar una colostomía o a extirpar otros órganos afectados por el tumor.

La colostomía es un orificio en el abdomen al que se comunica el intestino y por el que salen las heces, que serán recogidas en una bolsa. La colostomía puede ser definitiva o temporal, en cuyo caso se podrá cerrar en una nueva intervención quirúrgica. Hoy en día los dispositivos para la colostomía permiten que el paciente lleve una vida absolutamente normal, incluso en los aspectos más íntimos.

Además de la cirugía puede ser necesario un tratamiento con quimioterapia o radioterapia que ayude a mejorar las posibilidades de curación del paciente. Esto suele venir determinado por la extensión del tumor, que se establece bien mediante pruebas preoperatorias o bien por el análisis patológico de la pieza de extirpación quirúrgica y los hallazgos observados en la intervención.

Cirugía

En la cirugía, aparte de las complicaciones propias de todas las intervenciones quirúrgicas (infecciones, sangrado, reacciones alérgicas, problemas de oxigenación, trombosis de las venas de las piernas, embolias, infartos, neumonía...) se puede producir una complicación bastante seria si se anastomosa (empalma) el intestino, que es la salida de líquido intestinal por la sutura. Esto originará una peritonitis (que obliga a una intervención urgente), o una fístula (comunicación del intestino con el exterior a través de la pared abdominal y la piel) situación menos grave que se puede tratar sin cirugía ya que el contenido del intestino no pasa al peritoneo sino que sale por la piel y no produce infección.

Hasta un 5% de los pacientes fallecerá en los 30 días siguientes a la operación. Para intentar que la mortalidad sea lo menor posible se suele realizar una limpieza del colon (con soluciones que obligan a expulsar las heces) antes de la cirugía y se administran antibióticos y derivados de la heparina que eviten los trombos.

Según las complicaciones que puedan surgir así será la duración de la hospitalización, pero en un postoperatorio sin complicaciones los pacientes pueden ser dados de alta entre siete y diez días después de la operación, con o sin puntos. Luego los pacientes suelen recobrar la normalidad hacia el segundo mes siendo posible la reincorporación a una actividad laboral normal.

Quimioterapia

Las complicaciones más frecuentes de la quimioterapia son los vómitos y la caída del pelo (problemas que se suelen resolver con facilidad), pero en ocasiones se produce una falta importante de células en la sangre que puede poner en peligro la vida del paciente.

Radioterapia

La radioterapia, que sólo se suele aplicar en casos de cáncer en el recto, puede producir alteraciones en la coloración de la piel, irritación en el recto o en la vejiga y alteraciones en el movimiento del intestino delgado.

¿Qué complicaciones pueden surgir? ¿Se puede prevenir el cáncer de colon y recto?

No del todo, pero sí se pueden tomar algunas medidas que hagan que el riesgo sea menor: controlar el peso, mantener una dieta rica en frutas y verduras (como en la típica dieta mediterránea) y realizar ejercicio físico regularmente. Acudir al médico en cuanto aparezcan signos de sospecha, especialmente el sangrado rectal, puede hacer que el cáncer se diagnostique antes de que se extienda, lo que aumenta de manera importante las posibilidades de curación.

Hoy en día no existen pruebas adecuadas que permitan un diagnóstico temprano de la enfermedad en la población general.

Sin embargo, los individuos con riesgo elevado (familiares de pacientes con poliposis colónica familiar, con colitis ulcerosa de larga evolución o con síndromes familiares de cáncer de colon o recto) deben consultar a un médico que prescriba las pruebas necesarias para detectar la posible aparición del cáncer lo antes posible.

Vivir con cáncer de colon o recto

Es posible curarse y vivir muchos años después de ser tratado de un cáncer de colon o recto, y esto es tanto más probable cuanto menos extendido esté el tumor, es decir, cuando antes se detecte. Por ello es importante que consulte a su médico si se observan los síntomas antes descritos.

Normalmente a los pacientes jóvenes se les establece un régimen de revisiones encaminadas a detectar de forma temprana una posible recidiva o metástasis (las células tumorales alcanzan órganos a distancia desarrollando un nuevo tumor en los mismos) que pueda ser extirpada y así mejorar las posibilidades de supervivencia del paciente. Por lo demás un paciente tratado de un cáncer de colon o recto puede llevar una vida absolutamente normal.

Dr. Jonathan Rhodes, especialista en Gastroenterología