17 ABRIL 2010

Demencias seniles: ¿se pueden prevenir?

Señora con sombrero sentada en el campo

Última revisión: 2010-04-17

Las demencias (Enfermedad de Alzheimer, Enfermedad de Parkinson con demencia y otros trastornos relacionados) son probablemente los trastornos clínicos más importantes de nuestro tiempo en términos de sobrecarga para los individuos afectados y sus familias y, desde luego, de coste para la sociedad. La Enfermedad de Alzheimer supone entre el 60% y el 80 % de los casos de demencia.

Se estima que en España hay actualmente entre 600.000 y 1 millón de pacientes diagnosticados de la Enfermedad de Alzheimer, el principal tipo de demencia a partir de los 65 años de edad. Cada año aparecen en nuestro país casi 100.000 nuevos casos de la enfermedad en lo que se ha calificado casi como una verdadera epidemia, que tanto preocupa a la sociedad, a los expertos y a las autoridades.

¿Se pueden prevenir las demencias?

Esa es La Pregunta, con mayúsculas. En este artículo repasaremos brevemente algunos datos importantes de las demencias, para posteriormente centrarnos en las medidas preventivas de la enfermedad actualmente en uso o investigación.

Factores de riesgo

La edad y una historia familiar de enfermedad son los dos principales factores de riesgo de este devastador trastorno. Una historia de parentesco de primer grado con un enfermo que sufra la enfermedad incrementa 3 veces el riesgo de contraerla. Esta relación es especialmente cierta en los casos en los que la enfermedad aparecer precozmente, es decir, en personas más jóvenes. Se ha constatado que las mujeres presentan mayor riesgo de Enfermedad de Alzheimer que los hombres.

Un nivel educativo bajo es un factor de riesgo conocido para desarrollar Enfermedad de Alzheimer. Los traumatismos craneales con pérdida de conciencia también incrementan el riesgo. Por último, se ha comprobado que la arteriosclerosis es un factor de riesgo tanto para la Enfermedad de Alzheimer como para otro tipo de demencia llamada vascular.

La enfermedad de Parkinson, ese trastorno neurológico tan común en los ancianos y caracterizado entre otros signos y síntomas por la aparición de temblor, se asocia con un riesgo aumentado de demencia. Aproximadamente de 1 a 4 pacientes con Enfermedad de Parkinson acabará desarrollando la demencia.

¿Qué es la Enfermedad de Alzheimer y cómo se manifiesta?

La Enfermedad de Alzheimer, el principal tipo de demencia y al que nos referiremos fundamentalmente en este artículo, afecta más frecuentemente a personas mayores de 65 años. Básicamente se trata de una alteración grave, de carácter progresivo, del funcionamiento del cerebro con afectación de la memoria, el proceso del pensamiento, el habla y la conducta. Sus causas no son bien conocidas todavía, aunque se sabe que se producen importantes cambios químicos y estructurales en el cerebro de las personas que la padecen. Estos cambios obstaculizan la capacidad de procesar, almacenar y recuperar la información.

Las manifestaciones clínicas de la enfermedad son muy variables y cambian a medida que el trastorno avanza. Al principio son comunes los cambios de humor y de personalidad. Más tarde, aparece una alteración de la memoria reciente y problemas para encontrar las palabras deseadas. Estos cambios pueden ser muy sutiles y la familia puede adaptarse inconscientemente a este empeoramiento contribuyendo a un retraso en su reconocimiento. Por último, se afectan otras capacidades funcionales y surgen problemas para, por ejemplo, conducir un coche, llevar las propias cuentas económicas, la higiene y las comidas, etc. Aparece un deterioro gradual del lenguaje, desorientación en el tiempo y en el espacio, deterioro de la capacidad de juicio y dificultades para reconocer incluso a los propios miembros de su familia. A menudo aparecen también síntomas psiquiátricos como paranoia, agitación psicomotriz, irritabilidad y frustración, ansiedad, insomnio, comportamiento social inadecuado, alucinaciones, etc.

Deterioro cognitivo leve

El deterioro cognitivo leve es un trastorno cognitivo situado entre los olvidos normales o fisiológicos de la memoria que tienen lugar con la edad y la demencia. En esta situación el paciente, su familia o el médico detectan quejas de memoria; el paciente mantiene su actividad diaria normal (autonomía, capacidad para vivir solo), aunque aparecen dificultades para realizar actividades diarias complejas; se observa un deterioro de la memoria objetiva, aunque la función cognitiva global es normal; y se descarta demencia mediante las distintas pruebas clínicas.

Se sabe que los pacientes que presentan este deterioro cognitivo leve desarrollan demencia con una frecuencia del 10% al 15% por año, por lo que este tipo de pacientes deberían seguir un estrecho control médico.

Medidas preventivas de la demencia

En los últimos años y debido a que no se conocen bien las causas de la Enfermedad de Alzheimer, se ha puesto mucho énfasis en el diagnóstico temprano de la enfermedad más que en el tratamiento preventivo o para retrasar la enfermedad.

Aunque no existen evidencias sólidas de que algún cambio de estilo de vida pueda prevenir esta enfermedad, muchos estudios científicos muestran que determinados comportamientos pueden ayudar a proteger contra el deterioro mental. En particular, se ha comprobado que algunos medicamentos y estilos de vida que protegen al corazón podrían tener también su papel en la prevención de esta enfermedad. Actualmente se encuentran en investigación otros muchos medicamentos y medidas que brevemente analizaremos a continuación:

  • Algunos estudios epidemiológicos han sugerido que los antiinflamatorios no esteroideos protegen contra el desarrollo de la Enfermedad de Alzheimer, aunque no hay evidencias concluyentes. Además, otros estudios han asociado el uso a largo plazo de estos fármacos con la conservación de la función cognitiva y la prevención del deterioro cognitivo precoz, así como con una disminución de la incidencia de Enfermedad de Parkinson. Algunos investigadores, hasta que se aporten datos más concluyentes, han propuesto un tratamiento con dosis bajas de ibuprofeno (200 mg/día) para prevenir la Enfermedad de Alzheimer, especialmente en aquellos pacientes con una fuerte historia familiar de enfermedad y a sabiendas de que se este tratamiento todavía no ha probado nada.
  • Algunos estudios han sugerido que el empleo de una estatina, un fármaco que se usa habitualmente para reducir el colesterol en la sangre, podría prevenir el desarrollo de demencia.
  • Se ha propuesto que los antioxidantes como la vitamina E pueden ser beneficiosos para retrasar la progresión de la enfermedad en pacientes con Enfermedad de Alzheimer establecida. Esta sustancia se podría administrar a través de la dieta o mediante suplementos. Aunque no hay datos fidedignos que sugieran que la toma de esta vitamina prevenga la Enfermedad de Alzheimer, dados sus escasos riesgos, se podría dar un suplemento de esta sustancia a los pacientes con riesgo elevado de desarrollar demencia. Se ha llegado a recomendar el uso de 400 a 800 UI de vitamina E en pacientes con una historia familiar de riesgo de Enfermedad de Alzheimer.
  • La hipertensión arterial se asocia con un riesgo aumentado tanto de demencia vascular como de Enfermedad de Alzheimer. Algunos estudios han sugerido que reducir la presión arterial elevada reduciría el riesgo de demencia en ancianos con un tipo de hipertensión arterial llamado sistólica. Se ha sugerido asimismo que los mismos cambios en el estilo de vida y medicamentos que reducen los factores de riesgo de enfermedades del corazón y diabetes mellitus podrían ser importantes para reducir el riesgo de Enfermedad de Alzheimer.
  • Aunque algunos estudios epidemiológicos preliminares sugirieron que el tratamiento hormonal sustitutivo podría prevenir prevenir la demencia, parece finalmente que no es así y que incluso podría aumentarla por lo que actualmente no se recomienda su administración para la prevención de la demencia.
  • La actividad física y el ejercicio pueden ayudar a mantener la función cognitiva, como lo han demostrado algunos estudios científicos.
  • De la misma forma, la actividad cognitiva puede proteger contra la demencia. Las actividades de ocio como la lectura, jugar a juegos de mesa y tocar instrumentos musicales se asociaron en un estudio con un menor riesgo de desarrollar demencia. El aprendizaje a lo largo de la vida, las actividades y comportamientos sociales, así como reducir el estrés son medidas útiles para mantener la mente activa y llena de energía.
  • Parece que una dieta rica en pescado y ácidos grasos omega 3 puede reducir el riesgo de deterioro cognitivo de la Enfermedad de Alzheimer, y una dieta rica en colesterol y ácidos grasos saturados podría aumentarlo, aunque no hay una evidencia clara y sí muchas controversias al respecto.
  • Los datos sobre el uso de alcohol y riesgo de demencia son también confusos. Mientras que el alcoholismo se asocia con una disfunción cognitiva, hay abundantes datos que sugieren que un consumo ligero a moderado de alcohol podría ser protector.
  • Las investigaciones sobre animales han demostrado que las vacunas obtenidas de unas proteínas encontradas en el cerebro de animales enfermos de esta enfermedad podrían ser capaces no sólo de retrasar la progresión del daño cerebral sino incluso revertirlo. En cualquier caso, estas investigaciones no estarán disponibles para su aplicación en humanos hasta dentro de varios años, aunque los hallazgos son prometedores.

En conclusión, la mayoría de datos sobre prevención de la demencia proceden de estudios observacionales. Actualmente se están desarrollando estudios prospectivos de intervención que aclararán algunas de las dudas planteadas hasta ahora. Entre tanto sólo se ha propuesto con fines preventivos la administración de vitamina E y de dosis bajas de ibuprofeno.

Dr. Salvador Pertusa Martínez, Médico de familia. Centro de Salud Cabo Huertas (Alicante)

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