16 ABRIL 2010

Retinopatía diabética

Última revisión: 2010-04-16 por Dr. José María Martínez de la Casa

¿Qué es la retinopatía diabética?

La retinopatía diabética es una complicación de la diabetes crónica. Prácticamente en el 100% de los pacientes con diabetes de larga evolución, se produce algún grado de retinopatía diabética. A partir del descubrimiento de la insulina en el año 1921, la supervivencia de los pacientes diabéticos ha aumentado, con lo que al crecer el número de enfermos vivos, también ha aumentado el número y la gravedad de las complicaciones asociadas a esta enfermedad, entre ellas la retinopatía diabética. La frecuencia y gravedad de ésta se encuentran en relación con la duración de la enfermedad y el buen o mal control de la misma.

Actualmente, la única medida eficaz para evitar la aparición de la retinopatía diabética es mantener un adecuado control de las cifras de azúcar en sangre y cumplir a rajatabla el tratamiento indicado por su médico, ya sea insulina, pastillas o únicamente una dieta adecuada. La retinopatía diabética es actualmente una de las principales causas de pérdida visual y ceguera en los países desarrollados.

¿Cuál es la causa de la retinopatía diabética?

Como hemos dicho, los dos factores fundamentales que predisponen a la aparición de retinopatía diabética son la duración de la diabetes y el mal control de la misma. La elevación de los niveles de azúcar en sangre mantenida durante muchos años sin un control adecuado va dañando los vasos sanguíneos de la retina, alterando sus paredes y haciendo que se vaya depositando en la retina parte de su contenido, fundamentalmente restos de grasa y sangre. Esta alteración de los vasos retinianos comienza por los más pequeños y progresivamente va afectando a los de mayor tamaño, llegando incluso a producirse la obstrucción de los mismos, lo que condiciona que no llegue suficiente oxígeno a la retina. Esto provoca que la retina forme unos nuevos vasos aún mas alterados (neovasos), mucho más frágiles, que van a ser el origen de una gran cantidad de complicaciones que luego veremos. Un buen control de la diabetes, es decir, un buen control de las cifras de azúcar, contribuye a reducir las posibilidades de llegar a tener retinopatía.

¿Diabético?

Los factores clave para prevenir la retinopatía diabética son:

  • Una revisión anual de la vista
  • No fumar y controlar tensión y colesterol
  • Y, por supuesto, mantener siempre la glucosa en las cifras recomendadas
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Retinopatía diabética no proliferativa

Es una afectación más leve del fondo del ojo, generalmente en diabetes de menos años de evolución, o en las que se encuentran más o menos bien controladas. Las alteraciones que aparecen son fundamentalmente pequeñas hemorragias y escapes de grasa de los vasos sanguíneos. En función de la gravedad de estas alteraciones, la retinopatía diabética no proliferativa puede clasificarse en leve, moderada, grave o muy grave.

Retinopatía proliferativa

La retinopatía diabética proliferativa representa un estado más avanzado de afectación de la retina. Aparecen neovasos que son el origen fundamental de las complicaciones más graves de la retinopatía diabética. Como hemos dicho, estos vasos son más frágiles de lo normal, con lo que pueden romperse y provocar una hemorragia en el interior del ojo que se denomina hemovitreo. Asimismo, los neovasos pueden proliferar en otras localizaciones dentro del ojo distintas de la retina, pudiendo provocar importantes elevaciones de la presión intraocular, es decir un glaucoma que es difícil de tratar. La proliferación de los neovasos puede tirar de la retina, provocando incluso un desprendimiento de la misma.

¿Cuáles son los distintos tipos de retinopatía diabética?

En función de las alteraciones que aparezcan en el fondo de ojo, la retinopatía diabética puede dividirse en dos tipos fundamentalmente:

En cualquiera de estos dos tipos de retinopatía, puede resultar afectada la región central del la retina, una zona denominada mácula, que es la que se encarga de la visión central, es decir la de mayor nitidez, la que permite discriminar los pequeños detalles, los cambios de color, etc. La afectación de esta zona se denomina maculopatía, y cuando aparece, la visión del paciente puede verse afectada de forma importante.

¿Cómo se diagnostica la retinopatía diabética?

Dado que la visión generalmente no resulta afectada en la retinopatía diabética hasta una fase muy avanzada, es importante que todos los diabéticos se revisen la vista de forma regular. El diagnóstico de la retinopatía se realiza mediante el examen del fondo de ojo. Esta prueba se debería llevar a cabo cada cierto tiempo, porque la detección precoz de cualquier problema permite tratarlo en un estadio más temprano si es necesario.

¿Cada cuánto tiempo hay que revisarse la vista?

Todos los diabéticos deberían revisarse la vista una vez al año. Esta revisión puede hacerla el médico que se encarga de tratar la diabetes, o el médico de cabecera. Si existe algún síntoma de retinopatía, el paciente será enviado a un servicio de oftalmología, donde se le realizará un seguimiento más frecuente si es necesario. La periodicidad de este seguimiento depende de lo avanzada que esté la retinopatía.

Retinopatía no proliferativa

No precisa tratamiento, aunque es imprescindible realizar revisiones de los ojos cada cierto tiempo.

Retinopatía proliferativa

Cuando existen nuevos vasos sanguíneos, está indicado el tratamiento con láser para hacer que los vasos regresen, es decir, desaparezcan. El láser no trata directamente los vasos sanguíneos, sino que se aplica de forma dispersa por toda la retina (panfotocoagulación) para destruir la zona de la misma a la que no llega el oxígeno y que está provocando que aparezcan los neovasos.

Cirugía

En casos poco frecuentes es necesario operar el ojo. Por ejemplo, si se ha producido hemorragia vítrea (los vasos sanguíneos anormales han sangrado dentro del ojo). También puede ser necesaria si la retinopatía proliferativa está muy avanzada, si se ha producido un desprendimiento de retina, o si el tratamiento con láser no ha sido eficaz. Este tipo de cirugía se denomina vitrectomía, y consiste en retirar la sustancia gelatinosa que se encuentra en la parte posterior del ojo para retirar, al mismo tiempo, la sangre o tejido fibrosos que pueda haber en la zona. El tratamiento con láser se puede aplicar al mismo tiempo que se hace la operación.

¿Cómo se trata la retinopatía diabética?

El mejor tratamiento para la retinopatía diabética es la prevención. No se trata de una enfermedad que se pueda evitar completamente, pero está claro que un buen control de la diabetes a largo plazo contribuye a reducir el alcance de la retinopatía. También es muy importante no fumar y controlarse la tensión arterial y el colesterol con regularidad.

¿Cómo es el tratamiento con láser?

El láser es un tipo especial de luz que se puede aplicar en el fondo de ojo, para producir pequeñas quemaduras que destruyen pequeñas zonas de la retina.

El tratamiento con láser se realiza en régimen ambulatorio. Se realiza habitualmente con anestesia en forma de gotas, aunque en ocasiones es necesario inyectar anestésico alrededor del ojo. Es necesario utilizar una lente que se acopla a la zona anterior del ojo, para que el oftalmólogo pueda ver bien la retina del paciente. El tratamiento con láser generalmente es indoloro.

¿Tiene efectos secundarios el tratamiento con láser?

Generalmente no se producen efectos secundarios, pero a veces es necesario aplicar muchos rayos láser para eliminar los vasos sanguíneos, y la visión periférica (lateral) puede resultar afectada. En ocasiones, esto puede provocar trastornos de la visión nocturna o problemas al conducir, aunque esto es muy poco frecuente. Tras el tratamiento con láser, la visión puede reducirse ligeramente. Esta pérdida visual es generalmente reversible, si bien hay veces que se mantiene en el tiempo. El objetivo del tratamiento es estabilizar la visión que tiene el paciente y evitar las complicaciones que a corto, medio o largo plazo supondrían sin duda una mayor pérdida de visión.

Previsiones a largo plazo

Si la retinopatía diabética ya se ha diagnosticado, siempre y cuando no esté muy avanzada, un buen control de la glucemia evitará que se siga desarrollando.

Control de la retinopatía diabética

Mantenga sus cifras de glucosa lo más próximas a la normalidad posible. Un especialista en diabetes del hospital o de su centro de salud, y un oftalmólogo son los profesionales adecuados para hacerle revisiones al menos anualmente, con el fin de poder controlar la evolución de la retinopatía y tratar las complicaciones lo más precozmente posible.

Dr. Jan Erik Henriksen, especialista en Endocrinología; Dr. Henning Beck-Nielsen, especialista en Endocrinología; Dr. Ole Hother Nielsen, especialista en Endocrinología; Dra. Caroline MacEwen, especialista en Oftalmología; Dr. Ian W. Campbell, médico general

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