16 ABRIL 2010

Nefropatía diabética

Última revisión: 2010-04-16 por Dr. Juan José Díez

¿En qué consiste la nefropatía diabética?

La elevación mantenida de las concentraciones de glucosa sanguínea en las personas con diabetes puede dar lugar a la aparición de una enfermedad renal específica conocida con el nombre de nefropatía diabética. A su vez, la nefropatía diabética puede verse agravada por la presencia de hipertensión arterial, es decir, elevación de la presión de la sangre en las arterias. La nefropatía diabética se puede detectar por medio de unos análisis de orina que miden pequeñas cantidades de proteína (microalbuminuria).

Actualmente, el tratamiento de la nefropatía diabética se encuentra mucho más avanzado que en años pasados, cuando muchos pacientes necesitaban diálisis o trasplante de riñón.

¿Cuál es la causa de la nefropatía diabética?

La elevación de las cifras de glucosa sanguínea es un factor importante. La lesión de los pequeños vasos del riñón conduce a una pérdida de proteínas por la orina. La nefropatía diabética se asocia a menudo a hipertensión arterial, que puede no presentarse hasta después de que los riñones estén afectados. También puede presentarse junto con la retinopatía diabética, una forma de afectación ocular debida a la diabetes.

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¿Cuáles son los síntomas de la nefropatía diabética?

Cuando la nefropatía comienza a desarrollarse no produce ningún síntoma. Sin embargo, cuando está más avanzada y la función renal se encuentra alterada se pueden producir:

  • Cansancio
  • Náuseas y vómitos
  • Picores en la piel
  • Sabor metálico en la boca
  • Ardor de estómago
  • Edemas (retención de líquido) en las piernas o en los párpados.
¿Cuáles son las señales de peligro?

Las cifras elevadas de glucosa sanguínea incrementan el riesgo de padecer una nefropatía diabética. Por esta razón, es imprescindible:

  • Mantener las cifras de glucosa sanguínea los más cerca posible de lo normal.
  • Medir la cantidad de proteínas (albúmina) en la orina una vez al año.
  • Tener un buen control de la tensión arterial.
¿Cómo se diagnostica la nefropatía diabética?

El diagnóstico se realiza midiendo la cantidad de proteínas (albúmina) que se eliminan en la orina. Es conveniente que la muestra recoja la orina que se produce durante la noche.

En algunas ocasiones es preciso medir el funcionamiento renal. Para ello, se realiza una recogida de orina de 24 horas y la toma de una muestra de sangre. Con los resultados de estos análisis se calcula el aclaramiento de creatinina. Hay que tener en cuenta que otras enfermedades distintas de la diabetes, como las infecciones urinarias, pueden alterar también la cantidad de proteínas presente en la orina.

  • Un valor de eliminación de albúmina inferior a 20 microgramos por minuto es normal.
  • Los valores entre 20 y 200 microgramos por minuto se conocen como microalbuminuria o, lo que es lo mismo, lesión renal incipiente.
  • Con cifras superiores a 200 microgramos por minuto se habla de macroalbuminuria o nefropatía diabética establecida.
Dieta

En muchos casos en los que está presente la macroalbuminuria y se detecta una reducción significativa de la función renal, se hace necesaria la instauración de una dieta con bajo contenido en proteínas.

¿Cuál es el pronóstico?

Si se detecta la microalbuminuria en una fase temprana, puede comenzarse el tratamiento, con lo que se reduce el riesgo de que la enfermedad progrese y se agrave. Sólo un pequeño número de pacientes experimenta una progresiva reducción de la función del riñón y acaba precisando tratamiento mediante diálisis o trasplante de riñón.

¿Cómo se trata la nefropatía diabética?

El tratamiento de la nefropatía diabética abarca los siguientes aspectos:

  • Normalización de las cifras de glucosa sanguínea con pastillas para la diabetes, o con insulina.
  • Si se detecta microalbuminuria, está indicada la administración de medicamentos para el control de la tensión arterial, incluso aunque el paciente no presente cifras elevadas de tensión arterial.
  • Si el paciente es hipertenso, debe realizarse un control estricto de las cifras de tensión arterial, en ocasiones empleando combinaciones de varios fármacos.
  • Si la función renal se encuentra reducida de forma significativa, debe disminuirse la cantidad de proteínas de la dieta. En las fases finales de la nefropatía se hace necesaria la diálisis, que puede adoptar dos modalidades: hemodiálisis periódica o diálisis peritoneal continua ambulatoria.
  • Por último, en la nefropatía establecida, cuando la función renal se ha deteriorado gravemente, puede ser necesario un trasplante de riñón.

Dr. Jan Erik Henriksen, especialista en Endocrinología; Dr. Henning Beck-Nielsen, especialista en Endocrinología; Dr. Ole Hother Nielsen, especialista en Endocrinología; Dr. Ian W. Campbell, médico general; Dr. Paul Klenerman, especialista en Enfermedades Infectocontagiosas