16 ABRIL 2010

Demencias

Señor con barba y gafas

Última revisión: 2010-04-16 por Dr. José Luis Monroy Antón

¿Qué son las demencias?

Las demencias son un tipo de enfermedad cerebral. Cuando una persona sufre demencia, las células de su cerebro se deterioran y pierden sus funciones habituales antes de lo normal. Esta alteración en las células cerebrales hace que el cerebro no funcione correctamente, y poco a poco, los pacientes van perdiendo sus capacidades y facultades intelectuales.

Los primeros síntomas suelen consistir en ligeros olvidos y pérdidas de memoria; las personas afectadas olvidan cosas tan habituales como el nombre de su marido o de su esposa. Más tarde, a medida que progresa la enfermedad, no están seguros de datos como la fecha o el lugar en el que se encuentran, no reconocen a las personas, olvidan conversaciones que han mantenido, no retienen bien respuestas a preguntas más o menos sencillas, e incluso son incapaces de cumplir encargos que se les realicen. Hay que prestar un especial cuidado a la hora de dejarles salir solos a la calle, ya que es frecuente que se pierdan en trayectos que antes eran conocidos por ellos mismos.

Los ancianos con demencia pueden volverse apáticos o perder el interés en actividades que antes eran importantes para ellos. En las últimas etapas, los pacientes no son capaces de cuidar de sí mismos y necesitan ayuda para lavarse, vestirse o comer. Su conversación se vuelve repetitiva, y pueden hacer la misma pregunta una y otra vez. En ocasiones, pueden volverse agresivos verbal o físicamente, y encontrarse agitados. En la fase final, el enfermo suele permanecer en cama, requiriendo atención constante por parte de un cuidador.

Datos sobre la demencia
  • No es una parte normal del envejecimiento: lo habitual es que una persona anciana no presente demencia, sino pequeños olvidos o faltas de memoria que no pueden ser consideradas como enfermedad.
  • No está provocada por el estrés.
  • No es contagiosa.
  • No se debe a una actividad mental escasa o excesiva.
Las más frecuentes

Las demencias específicas más frecuentes son:

  • La enfermedad de Alzheimer
  • Las demencias vasculares
  • La demencia alcohólica, que es reversible.
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¿Qué causas pueden llevar a la demencia?

Podemos distinguir dos grandes grupos de causas:

Demencias reversibles: pueden estar causadas por enfermedades del metabolismo, intoxicaciones por fármacos, abuso del alcohol, traumatismos, tumores, etc.

Demencias irreversibles: como, por ejemplo, el Alzheimer.

La enfermedad de Alzheimer

Es el tipo más frecuente de demencia, y es debida a una pérdida de células cerebrales (neuronas) que lleva a la atrofia cerebral. Parece estar relacionada con un desequilibrio químico en el cerebro. Con el tiempo, cada vez son menos las neuronas que funcionan correctamente, y el estado mental del paciente se va deteriorando lenta pero inexorablemente.

Demencias vasculares, entre las que se incluye la demencia por infartos múltiples

Es el segundo tipo de demencia más frecuente, y es debida a un riego sanguíneo cerebral deficiente. Sus causas más frecuentes suelen ser la hipertensión arterial crónica y la arteriosclerosis de los vasos que llevan la sangre al cerebro. En esta clase de demencia, se producen muchos pequeños ataques cerebrales (infartos), que cortan el suministro de sangre a algunas partes del cerebro. Para conseguir que la enfermedad progrese con más lentitud, es importante mantener la tensión arterial y el azúcar en cifras adecuadas, y dejar de fumar.

Demencia alcohólica

Beber alcohol en exceso provoca daños cerebrales, y uno de estos daños es el desarrollo de demencia. Es un tipo de demencia que detiene su avance si el individuo deja el alcohol completamente.

¿Qué tipos de demencia existen? Enfermedades que pueden producir demencia ¿Qué se puede hacer?

En las primeras etapas de la enfermedad, existen formas prácticas de refrescar la memoria como, por ejemplo, llevar un diario o utilizar un tablón para poner notas. Algunas personas mayores que no tienen familiares, para evitar perderse en la calle, llevan siempre consigo (generalmente colgada al cuello) una especie de ficha con su fotografía, nombre y dirección o teléfonos de contacto.

No debemos confundir una demencia con otro tipo de enfermedades neurológicas o psiquiátricas, aunque puedan parecernos similares. Por ejemplo, la depresión, los estados de agitación o de somnolencia, u otro tipo de cuadros que produzcan olvidos, o síntomas parecidos. Ante estos casos, debemos acudir primero a nuestro médico de cabecera, quien sabrá encauzar el problema y diferenciarlo de una verdadera demencia.

Cuando aparece un nuevo fármaco contra la demencia en los medios de comunicación no debemos pensar que dicha medicina ya está disponible. Generalmente, son estudios que todavía tardarán años en dar resultados. A pesar de ello, sí existen algunos fármacos que se están utilizando en fases muy precoces de la enfermedad en algunos pacientes, pero hay que tener en cuenta que sólo pueden administrarse a un grupo determinado de enfermos, controlados por el especialista.

El cuidado de las personas con demencia es un punto crucial: cuidar de alguien con demencia puede resultar muy difícil, ya que requiere una atención casi total, sobre todo en las últimas fases de la enfermedad. Unirse o contactar con un grupo de cuidadores puede ser de utilidad. El médico de cabecera puede ayudar a controlar síntomas secundarios que vayan apareciendo, tales como insomnio, agitación, incontinencia urinaria, estreñimiento, y recetará la medicación adecuada para cada caso.

Las personas con demencia suelen tener derecho a recibir determinadas prestaciones por parte de la Seguridad Social, como la ayuda a domicilio o ayudas económicas.

En España hay asociaciones que orientan a los familiares de personas con demencia, y en determinadas situaciones, les prestan apoyo psicológico. La más conocida, es la Asociación de Enfermos de Alzheimer. También existen centros de día, tanto públicos como privados, que se ocupan de los enfermos y realizan con ellos ejercicios y prácticas para retardar el proceso.

Buen consejo

Nadie tiene una memoria perfecta, y todas las personas, de cualquier edad, olvidamos cosas a diario. Por esto no debemos pensar que cualquier alteración de nuestra memoria o de la de nuestros familiares va a ser una demencia.

Olvidar el día y la fecha no es tan raro, sobre todo en las personas ancianas ya jubiladas que no tienen necesidad de controlar el tiempo.

La mayoría de los ancianos no padecen demencia y, en los que se ven afectados, los síntomas pueden ser muy leves durante varios años.

Dra. Marion McMurdo, especialista en Geriatría