09 ABRIL 2010

Metástasis óseas

Esquema de las metátasis óseas más frecuentes en función de su origen

Última revisión: 2010-04-09

¿Qué son las metástasis óseas?

Son cúmulos en los huesos de células cancerosas procedentes de otro órgano en el que surgió otro tumor maligno.

El cáncer del órgano de donde proceden se llama primario, y se trata con mayor frecuencia de la próstata, la mama, el pulmón, el tiroides y el riñón, aunque casi cualquier cáncer puede darlas. Desde aquí, las células tumorales pasan al torrente circulatorio y aparecen en los huesos, donde tienen la capacidad de seguir creciendo.

Los lugares preferidos para las metástasis son, por orden de frecuencia, el hígado, el pulmón y el hueso.

Las metástasis óseas son mucho más frecuentes que los tumores primarios de hueso (25:1) y ocurren sobre todo en personas mayores de 50 años. Los huesos en los que con mayor frecuencia se asientan las metástasis son las vértebras, las costillas, el cráneo, el fémur y la pelvis. Aunque a veces son únicas, lo más común es que aparezcan en múltiples lugares.

¿Por qué suceden las metástasis óseas?

Se producen porque el cáncer primario ha invadido los vasos vecinos y las células tumorales circulan en la sangre. Los huesos tienen muchos pequeños vasos que retienen a las células a su paso y ofrecen un ambiente adecuado para su crecimiento.

La mayor parte de las metástasis óseas destruyen la masa ósea y se ven en las radiografías como zonas más oscuras que el hueso de alrededor, denominándose osteolíticas. Algunas, como en el cáncer de próstata y algunos cánceres de mama, forman hueso y se ven más densas, denominándose osteoblásticas. Hay también tipos mixtos.

Debido a que cada vez podemos prolongar la vida de los pacientes con cáncer durante más tiempo, las posibilidades de tener metástasis aumentan.

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¿Cuáles son los síntomas?

Son variables dependiendo del paciente. Algunas personas no tienen ningún síntoma, otras veces se descubre una recaída del cáncer debido a la aparición de metástasis óseas. En algunos casos, las personas acuden al médico con molestias producidas por una metástasis y su cáncer primario no ha sido diagnosticado todavía. Los síntomas que se asocian con mayor frecuencia son:

  • Dolor: suele ser lo primero que se nota. Generalmente es un dolor localizado que aumenta con el tiempo y que depende del lugar de la metástasis. Cuando afecta a la columna, generalmente es peor por la noche y con el reposo; sin embargo, las metástasis en los miembros inferiores suelen causar un dolor que se agrava con la actividad y mejora con el descanso.
  • Anemia: dado que la metástasis sustituye a la médula ósea normal. Los síntomas de la anemia son cansancio, debilidad, palidez de piel y mucosas.
  • Hipercalcemia: o exceso de calcio, debido a que los huesos son depósitos fisiológicos de calcio que se liberan al destruirse. Los síntomas de la hipercalcemia son inespecíficos: náuseas, sed, fatiga, cansancio y finalmente, alteración del estado mental.
  • Fracturas patológicas: debidas a que las células cancerosas que sustituyen a las óseas no tienen las propiedades de soporte de éstas.
  • Compresión de la médula espinal: esto ocurre sobre todo cuando las metástasis se localizan en las vértebras y éstas se colapsan, provocando la compresión de la médula en el canal espinal. Los síntomas son entonces graves: debilidad o sensación de adormecimiento en las piernas, pérdida de control de los esfínteres o dolor muy intenso en la espalda.
¿Cómo se diagnostican?

Es necesario hacer una revisión cuidadosa de los antecedentes médicos del paciente, además de su historia familiar y una exploración minuciosa. Esta información se une a la obtenida por pruebas complementarias como:

Todas estas pruebas ayudan no sólo a determinar la extensión de la enfermedad sino también a monitorizar el éxito de la terapia que se establezca.

  • Análisis de sangre: los análisis de sangre detectan síntomas como la anemia o la hipercalcemia. A veces, existen compuestos que normalmente no existen en la sangre y cuya detección ayuda al diagnóstico de un tipo determinado de cáncer o al control de su recaída. Son los marcadores tumorales, por ejemplo CA-125, PSA, CEA o ß2-microglobulina.
  • Radiografías: las radiografías son útiles para diagnosticar las metástasis y para determinar el riesgo de fractura.
  • Gammagrafía o rastreo óseo: es una prueba muy sensible que detecta la presencia de metástasis incluso con radiografías normales y tiene la ventaja de abarcar todo el esqueleto en la exploración.
  • TAC: las resonancias magnéticas están indicadas sólo en casos excepcionales, cuando las radiografías y gammagrafía no dan un diagnóstico claro.
  • Biopsia: la biopsia de la metástasis está indicada en los casos en que exista una sola lesión, después de un largo período de remisión completa del cáncer, para diferenciarlo de un tumor óseo primario.
¿Qué más puede ser?

La mayor parte de los dolores óseos, incluso en un paciente con una historia pasada de cáncer, no son debidos a metástasis óseas. Con mayor frecuencia, los dolores se pueden deber a:

Y, a veces, un tumor óseo primario se presenta en un paciente que ya ha sufrido otro tipo de cáncer.

Tratamiento médico
  • Quimioterapia u hormonoterapia adecuada para cada tipo específico de cáncer
  • Tratamiento del dolor con analgésicos
  • Bifosfonatos, fármacos de nuevo uso que parecen prevenir los síntomas y las complicaciones derivadas de las metástasis, utilizándose sobre todo en las lesiones osteolíticas.
Radioterapia, que mata las células tumorales y alivia el dolor
  • Externa
  • Con radiofármacos como el samario o el estroncio
Tratamiento quirúrgico

Indicado cuando hay riesgo de fractura o cuando ésta se haya producido ya. Está sobre todo indicado en las metástasis dolorosas que afectan a los miembros inferiores.

Tratamiento ortopédico

Con corsés o férulas ortopédicas que permitan mover las extremidades sin dolor.

¿Qué puede hacer el médico?

Las metástasis óseas deben tratarse. Los objetivos del tratamiento son disminuir el dolor, prevenir la aparición de fracturas o tratar las que se hayan producido ya, y mejorar la calidad de vida del paciente, devolviéndole el grado de actividad que tenía antes de la metástasis. El tratamiento incluye varios aspectos:

El tipo de tratamiento adecuado depende del estado general del paciente, esperanza de vida, extensión de la enfermedad metastática y el tipo de cáncer. Cada caso requerirá un tatamiento específico.

¿Qué puede hacer usted?

Si ha padecido un cáncer y todavía no tiene metástasis, deberá seguir los consejos de su médico, acudir a los chequeos con su oncólogo e informar de la posible aparición de síntomas lo antes posible.

Si le han diagnosticado metástasis óseas, además de seguir el tratamiento evitará actividades que supongan un esfuerzo excesivo para sus huesos. Aunque el ejercicio diario se considera saludable en general, debe preguntar a su médico sobre la conveniencia de realizarlo en su caso.

¿Cómo se vive con metástasis óseas?

Se producen, en general, en pacientes con cánceres avanzados o que han recaído. La aparición de metástasis óseas en un paciente con cáncer de pulmón va asociada a una vida media por debajo de los 6 meses. Sin embargo, cuando aparecen en el cáncer de tiroides y el de mama, el pronóstico no es tan infausto y los pacientes pueden vivir varios años.

Comparados con pacientes que tienen metástasis en otros órganos distintos al hueso, los pacientes con metástasis óseas tienen mejor pronóstico.

Dra. Belén Carsi Lluch, especialista en Cirugía Ortopédica y Traumatológica