09 ABRIL 2010

Neumonía

Señor mayor en la cama del hospital

Última revisión: 2010-04-09 por Dr. Joaquín Muñiz Girón

¿Qué es la neumonía?

La neumonía, también conocida como pulmonía, significa infección en los pulmones. Puede ser causada por una gran variedad de microorganismos -virus, bacterias, hongos o parásitos-, demasiado pequeños de ver a simple vista (microscópicos).

Cuando la inflamación de los pulmones no es debida a microorganismos, sino a otras causas, (inhalación de productos químicos agresivos, gases tóxicos, etc.), se prefiere el término neumonitis.

La neumonía es una enfermedad todavía frecuente y grave. Muchas personas mueren cada año por su causa, fundamentalmente personas ancianas (de más de 70 años) y/o debilitadas. La tasa global de mortalidad por neumonía es aún de un 5%.

La mitad de los casos de neumonía se debe a bacterias. El Streptococus pneumonie, también conocido como neumococo, es el responsable de la mayoría de las neumonías bacterianas.

¿Cómo se contrae la neumonía?

La neumonía es una enfermedad infecciosa, un tipo de enfermedad que se produce cuando los microorganismos superan las barreras defensivas del aparato respiratorio, y son capaces de llegar a los pulmones. El mecanismo habitual suele ser por aspiración al interior de los pulmones de material contaminado procedente de la faringe, aunque a veces también se produce la inhalación directa de partículas contaminadas que flotan en el aire. Mucho más raro es el caso de que bacterias procedentes de focos de infección en otros lugares del cuerpo (de un hueso infectado -osteomielitis-) se propaguen hacia los pulmones a través del torrente circulatorio. Finalmente, se puede aspirar el contenido del estómago (como consecuencia de un vómito, por ejemplo), lo cual produce neumonitis química, y puede permitir la entrada de microorganismos en el pulmón.

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¿Cuáles son los síntomas de la neumonía?
  • El cuadro clínico clásico de la neumonía bacteriana es brusco, con escalofríos, fiebre alta, dolor torácico y tos.
  • En un principio, la tos es seca, pero al cabo de 1 ó 2 días se hace más blanda, produciendo esputo. El esputo suele ser amarillento, con restos de sangre, o de aspecto herrumbroso.
  • La respiración se hace rápida y superficial. En los casos graves, el paciente tiene dificultades para respirar, e incluso se puede poner azulado en labios y uñas debido a la falta de oxígeno.
  • La respiración profunda y la tos se hacen dolorosas. Esto suele indicar que el proceso inflamatorio se ha extendido hasta las membranas que cubren los pulmones (la pleura).
  • Puede aparecer un estado de confusión agudo (el paciente delira, etc.) sobre todo en personas mayores.
  • Es frecuente la presencia de herpes labial (pequeñas heridas en la comisura de los labios), que indica que el sistema inmunológico del paciente es ahora incapaz de defenderse contra el virus del herpes.
¿Qué personas tienen especial predisposición a la neumonía?
  • Las personas a las que se ha quitado el bazo.
  • Las personas ancianas y debilitadas
  • Las personas con enfermedades crónicas, sobre todo con enfermedades del corazón, respiratorias crónicas y diabéticos
  • Personas con el sistema inmunológico debilitado, como los pacientes infectados por el virus del Sida
  • Alcohólicos
  • Los niños, especialmente cuando tienen enfermedades crónicas. La neumonía en los niños puede confundirse con apendicitis.
Algunas recomendaciones

Si ha habido que extirpar el bazo, debido a un accidente de tráfico por ejemplo, es muy importante poner la vacuna neumocócica. Si la vacuna no se administra, se corre el riesgo de contraer neumonías. La eficacia de la vacuna es de unos 5 años. Pasado ese tiempo, hay que hacer un análisis de sangre para ver el grado de protección.

Después de los 65 años de edad, el sistema inmunitario ya no es el que era, de modo que, si además existe algún problema de salud, como alguna enfermedad respiratoria crónica, enfermedades cardiacas o diabetes, se debe administrar la vacuna contra el neumococo. En estas circunstancias, también es muy importante vacunarse contra la gripe, siguiendo las instrucciones de las autoridades sanitarias.

Si coge un catarro que tiende a hacerse crónico, o se dan los síntomas mencionados antes, se debe consultar al médico.

En el caso de haber estado en el extranjero en los 2-3 últimos meses, es muy importante comunicárselo al médico. Las bacterias que proceden de países extranjeros necesitan un tratamiento diferente.

¿Cómo se diagnostica la neumonía?

El médico hará preguntas acerca de los síntomas y molestias y, a continuación, examinará al paciente, prestando especial atención al pecho. Con el estetoscopio, buscará sonidos pulmonares anómalos, como crujidos y ruidos de burbujeo.

Para confirmar el diagnóstico y al mismo tiempo valorar la gravedad, el médico pedirá una radiografía de tórax con carácter urgente. En el caso de que la neumonía sea grave, lo más probable es el ingreso en un hospital para su tratamiento y vigilancia.

Es habitual recoger muestras de esputo y de sangre para cultivo un microbiológico, con el propósito de identificar el germen responsable y elegir el antibiótico más adecuado.

¿Cuál es el pronóstico y la evolución de la neumonía?

La evolución de la neumonía varía mucho, dependiendo del estado de salud previo del paciente, de la virulencia de la bacteria responsable y del tratamiento.

  • En casos de neumonías repetidas, o de neumonías que tienden a hacerse crónicas, es posible que haya que buscar otras enfermedades, incluyendo alguna tan grave como el cáncer de pulmón.
  • La vacuna contra el neumococo protege al 90% de la población vacunada, mejorando sensiblemente la calidad de vida de los pacientes con riesgo de padecer neumonía neumocócica.
  • Después de superada la neumonía, es bastante habitual no encontrarse bien del todo, con síntomas de debilidad, cansancio, ahogos con los esfuerzos y tos, que van cediendo con el tiempo. Las personas jóvenes se recuperan en cuestión de pocos días, pero las personas mayores pueden tardar varias semanas.
¿Cómo se trata la neumonía?

El tratamiento de la neumonía se hace con antibióticos, habitualmente derivados de la penicilina, o macrólidos. Adicionalmente, suelen ser necesarias otras medidas: oxigenoterapia, hidratación, etc.

Lo más importante que se puede hacer para protegerse de la neumonía es la vacunación contra el neumococo, sobre todo si se pertenece a alguno de los grupos de riesgo.

¿Cómo se administra la medicación?

En los casos leves, con tratamiento ambulatorio, se utiliza la vía oral, con:

En los casos graves, que requieren ingreso en el hospital, los antibióticos se administran por vía intravenosa al inicio del tratamiento, utilizándose, en principio, los mismos que por vía oral.

Los pacientes alérgicos a la penicilina suelen serlo también a las Cefaloesporinas, por lo que se suelen utilizar los Macrólidos.

  • Cefaloesporinas
  • Macrólidos
  • Quinolonas.
Tipos de neumonías
  • Neumonías típicas y atípicas
  • Neumonía por otros gérmenes
  • Neumonía asiática.

Dr. Flemming Andersen, especialista en Dermatología; Dr. John Pillinger, médico general

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